
Donald Trump, lleva días alentando a sus simpatizantes a pasar un día entero en los colegios electorales observando a los votantes en las elecciones del 3 de noviembre, listos para llamar a abogados en cuanto perciban alguna de las irregularidades que el mandatario lleva denunciando desde hace meses, y que hasta este momento no ha refrendado ningún tribunal.
El “Ejército de Trump” no es una iniciativa ilegal, pero la campaña demócrata alertó que no pueden interferir el proceso de votación ni pueden forzar la paralización de una mesa. Los rumores de fraude diseminados por Trump han generado un estado de paranoia que podría desembocar en enfrentamientos armados en las mesas de votación.
Al Partido Republicano se le prohibió durante los años 80 que desplegara observadores en los colegios electorales después de que un tribunal dictaminara que los voluntarios estaban efectuando “campañas de acoso sistemático” contra los votantes. (Europa Press)







