Los Hamilton, padre e hijo

30 Oct 2020 Por Carlos Cazón

Hamilton nació el 7 de enero de 1985 en Stevenage, Hertfordshire, Inglaterra. Lo llamaron Lewis por el atleta estadounidense Carl Lewis. Cuando tenía dos años sus padres, Anthony Hamilton y Carmen Larbalestier, se separaron. Lewis se quedó viviendo con su madre y sus hermanas mayores. Los fines de semana iba a ver a su padre, pero la relación no era fluida: no conversaban demasiado y ambos sentían que no podían conectar con el otro. Eso cambió en 1993 con un regalo muy especial. “Mi papá tuvo la idea de comprarme un Go-Kart usado que encontró en un periódico. Fuimos a la tienda y lo manejamos por la noche. Me encantó, así que encontramos un hipódromo cerca y empezamos a practicar ahí. No teníamos idea de lo que hacíamos” recordó el piloto de Mercedes en una entrevista en el programa My Next Guest Needs No Introduction que se emite por Netflix.

Lo que era una diversión sana entre padre e hijo comenzó a modificarse a base de triunfos. El primer campeonato llegó cuando tenía 10 años y su padre se dio cuenta que “Lewis era muy bueno” tal cual confesó muchos años después en el mismo programa conducido por David Letterman. Antony decidió ser el manager de Lewis y lo guió en un primer camino. En 1999 Ron Dennis, el jefe del equipo Mclaren, llamó para que Lewis se sume al programa de jóvenes pilotos de la escudería. Dentro de este programa hizo un camino extraordinario hasta llegar en 2007 a la Fórmula 1. En su debut en el GP de Australia subió al podio ocupando el tercer lugar. En junio de ese año ganó el GP de Canadá y terminó segundo en el campeonato que coronó campeón a Kimi Raikkonen y su Ferrari. En 2008, tras un años extraordinario en la pista, se coronó campeón del mundo. Todo este camino lo hizo al lado de Anthony, padre y también manager.

En 2010 llegó la supremacía Red Bull y Sebastian Vettel le robó el título del campeón más joven en la historia de la máxima categoría del automovilismo. A finales de ese año, Lewis se sentó con su padre y lo despidió. “Trabajo con él desde que tengo ocho años, ha sido difícil hacer las cosas como padre e hijo. Cuando estábamos en la pista, siempre fue mi manager, por lo que siempre hacía las cosas de negocios, no de padre. Quería tener manager nuevo y que Anthony volviera a ser mi padre” comentó Lewis. Al año siguiente, en 2011, Hamilton anunció su vínculo con XIX Entertainment, compañía de Simon Fuller, que ocupó el lugar de su padre. Una temporada más tarde Lewis se convertía en piloto de Mercedes. El resto de la historia la conocemos bien: empezaron a trabajar con el equipo alemán y en 2014 llegó la supremacía. Desde allí, Hamilton ganó todos los campeonatos salvo en 2016, cuando su compañero de equipo Nico Rosberg lo presionó y se quedó con el título.

La historia que no conocemos es que Lewis y Anthony estuvieron dos años sin hablarse. El padre no podía entender cómo su hijo, después de todo lo que había hecho por él, lo había despedido de un día para otro. “Lewis me rompió el corazón, porque aquella decisión no fue de común acuerdo. Lo presioné mucho, aunque fuera bueno o malo para mi relación con él, lo hice porque no quería que fallara. Así que nunca dejé que se desviara, nunca le dije ‘descansa, relájate, no hagamos esto’... Siempre fue una presión total, porque podía ver lo brillante que era. Diez años después, cuando miro hacia atrás creo que él estaba buscándose a sí mismo. Fue un momento que sabía que llegaría” confesó Anthony.

El pasado fin de semana en Portugal, tras una extraordinaria carrera, Lewis Hamilton llegó primero y rompió el récord de victorias de Michael Schumacher. Al bajar del Mercedes W11, saludó con el codo a sus mecánicos pero cuando llegó a la ubicación de su padre se fundieron en un largo y sentido abrazo. Aquel Lewis de ocho años que recibió un Go-Kart de la mano de su padre Anthony, hoy es el piloto de F-1 más ganador de la historia con 92 victorias.

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