Cartas de lectores

24 Oct 2020 Por LA GACETA
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Abigail Riquel

- Abigail

En Tucumán hemos vivido terribles días de infamia, de anarquía y de aberración moral. La muerte de Abigail, de 9 años, violada y asesinada, vuelve a levantar un manto de sospecha y de indignación sobre estos seres marginales que son liberados y vuelven a delinquir, pero lo hacen con más saña y alevosía. El sospechoso, masacrado y pisoteado por una horda de ciudadanos en estado de impotencia incontrolable. La “justicia por mano propia” tiene todo un historial en esta provincia en la que hace rato se ha perdido el rumbo de lo institucional, donde las leyes funcionan a beneplácito de los jueces corruptos. Esta “justicia por mano propia” fue perfectamente relatada en la extraordinaria película “El secreto de sus ojos”. Quienes la vieron recordarán el triste episodio protagonizado por Pablo Rago, en el que el esposo de la víctima, violada y asesinada, espera en vano la llegada de un tren que traería al delincuente, habiendo estudiado todos los horarios de salida y llegada de las supuestas combinaciones que el asesino podría hacer. Se devela luego que nunca había usado el tren, pero la escena nos deja el relato de la impotencia de las víctimas ante el ineficaz y corrupto proceder de una justicia comprada, vendida, negociada y basureada por los que debieran ser referentes del derecho y la moral de una comunidad. También en “Relatos salvajes”, una cocinera pone fin a la vida  de un corrupto depravado que en la mesa del bar, mientras espera la cena, realiza un bosquejo con el perfil de su imagen para su campaña a intendente; su hipótesis es que seguro ganará y acrecentará su potencial delincuencia desde un lugar de poder. Más claro y más lúcido, imposible de pensar. En tanto la sociedad sufre la escandalosa traición de los funcionarios de turno, muchos se preguntarán si esta justicia por mano propia, en el caso Abigail, que se desprende de un estado de anarquía, es válida; otros sentirán que la deuda está saldada. Lo cierto es que hay una nueva mártir, un asesino que fue liberado y un juez que no podrá ser procesado porque goza de fueros. Tucumán, la Cuna de la Independencia, es hoy la cuna de la corrupción.

Graciela Jatib

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- Tucumán decadente

Las escenas de odio y barbarie de una turba enardecida de tucumanos que apalean hasta la muerte al acusado de un crimen aberrante es, sin lugar a dudas, la imagen más atroz que describe a la perfección la descomposición social que existe en esta provincia. Es el resultado de décadas de sucesivos gobiernos que contribuyeron y contribuyen para esto. Ineptos además de corruptos. Mientras flagelaban a este ser humano, tres policías participaban de espectadores en medio de este baño de sangre; inclusive, un joven protagonista del hecho palmea la espalda del empleado público, como orgullosos cómplices de lo que están haciendo. Aquí sí estuvo presente el Estado. Nunca estuvo para educar, nunca estuvo para dar salud, nunca estuvo para dar justicia. Pues si eso hubiera ocurrido, “Culón” hubiera sido mejor persona. “Culón” hubiera sido curado de sus adicciones. “Culón” hubiera estado preso. La  justicia por  mano propia nos convierte en lo mismo que castigamos. Es contraria a derecho y más contraria aun a la ley de Dios. Las imágenes vitalizadas del hecho me recordaron a escenas de la película “Noé”, previo al castigo del Todopoderoso en el diluvio universal. ¿Estaremos cerca del segundo?

Guillermo E. Bórquez

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- Entre víctimas y victimarios

Abigail, al igual que tantas mujeres y niñas que diariamente son golpeadas, violadas y asesinadas, fue víctima de un Estado que no las mira; que no las escucha y que no las protege. Un Estado que no brinda oportunidades, del mismo modo en el que un victimario no le da oportunidad a su víctima, al atacarla y terminar con su vida. “El Culón” (el sospechoso de haber asesinado a Abigail, posteriormente asesinado a golpes por los vecinos), tenía 25 años de edad y, según la crónica, 10 años de vida delictiva y de adicciones, sin ninguna condena. Su cuerpo estaba lleno de cicatrices por las heridas que se provocaba en sus momentos de abstinencia, como un mapa cuyas pistas conducían a las puertas de una impenetrable fortaleza, habitada - quien sabe - por dealers y por miembros de las fuerzas policiales; por los de la mala política y por los de la mala justicia. Cuando un Estado no brinda Seguridad; ni oportunidades; ni buenos ejemplos, todos sus Ciudadanos y Ciudadanas terminan siendo víctimas del propio sistema y la ley de la selva se impone con toda su brutalidad, mostrando claramente que la lucha se da abajo, mientras arriba, los carroñeros siguen en su festín y en su voracidad para devorar todo el Poder y el dinero que les sea posible tragar. Hasta la Justicia Popular termina siendo elitista y discriminatoria, porque también tenemos a importantes hombres de la política acusados de violaciones, que no fueron linchados ni ejecutados, sino que esperan - como corresponde en un Estado de Derecho - que la Justicia actúe. Pero, ¿está derecho nuestro Estado? Una compañera que sufrió el secuestro, la tortura, el asesinato y la desaparición de un familiar suyo, expresó su dolor ante el asesinato de Abigail, pero también recordó su espera de 37 años para obtener verdad y justicia, tiempo en el que jamás se le cruzó por la cabeza bajar al putrefacto nivel de los genocidas, para - con ello- terminar transformándose también en una asesina. Ella y todas las familias de víctimas del terrorismo de Estado optaron por ser mejores que los victimarios. A Tucumán lo está golpeando duramente la Covid-19, pero también - desde hace muchos años- los peores golpes vienen por la falta de calidad política e institucional (con una chatura alarmante); por la de fábricas e industrias que generen empleo genuino y de calidad (el desempleo y el empleo en negro, son de los más altos del país); por la de políticas públicas tomadas como políticas de estado a largo plazo; por la falta de una visión de provincia moderna que contemple a todas y a todos. En esta bendita patria, hasta no hace mucho tiempo atrás, tuvimos un gobierno que afirmaba que los pobres no tenían derecho a tener celulares, ni zapatillas de marca; tampoco universidades, ni hospitales públicos. Para esa lacra de la política y de nuestra sociedad, hay argentinas y argentinos que no merecen ni siquiera soñar con una oportunidad. A la Covid-19, en algún momento, se la vencerá con una vacuna. A lo demás, no hay vacuna que logre curarlo, porque hay partes del cuerpo social que están engangrenadas y que deben ser amputadas y regeneradas, aunque nadie de quienes realmente tienen la obligación de hacerlo, se haga cargo del quirófano, ni del bisturí. Y lo vimos hace un par de días: cuando hordas enfurecidas toman por asalto el quirófano, el resultado no puede ser otro que más muerte y más desamparo, para que nada cambie y para que víctima y victimario sigan quedándose sin justicia y nosotros sin otra oportunidad para ser una mejor sociedad.

Javier Ernesto Guardia Bosñak

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- Espiral de violencia

El asesinato bestial de una niña tucumana desató la violencia de decenas de tucumanos que tomaron la justicia en sus manos. En el Antiguo Testamento se alude a la ley del Talión: “ojo por ojo, diente por diente”; se comprende que con relación a determinados delitos como la violación era imposible el Talión. Esa ley fue abandonada  y cayó en desuso pues se explicaba en plena barbarie. El obispo Dom Helder Cámara, cristiano, comprometido con las reivindicaciones de los empobrecidos, escribió en su libro “Espiral de Violencia”, que la violencia, una vez desatada, es muy difícil de parar, ya que tiende a seguir una espiral ascendente e incontrolable. Se viven horas difíciles en el otrora “jardín de la república”; la intolerancia va de la mano con la falta de solidaridad, la pandemia es un espejo que nos refleja lo que no queremos ver, como en el poema de Borges: no nos une el amor /sino el espanto. A 40 años del Nobel de la Paz concedido a un argentino, Adolfo Pérez Esquivel, continuador de la prédica de Helder Cámara, quisiéramos que las acciones por la búsqueda de la Justicia trajeran algo de paz a los tucumanos.

René Carlos Roncedo

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- El elevado precio de la anomia

Y pasó que un día el pueblo se cansó de ver partir a sus seres queridos. El pueblo desbordado ante la carencia de un Estado comenzó a creer aquello de que muerto el perro se acabó  la rabia. El precio de la anomia resultó demasiado alto. Lo pagó Abigail primero. Un angelito que apenas despertaba a la vida y que ingenuamente cometió el pecado de andar sus pasos por donde nadie habría de cuidarla y sola con su indefensión no pudo resistir la furia de aquel que,  cegado por su ira repugnante,  derramaría en ella todas las culpas. Pasó que un día el Estado que debía cuidarnos nos puso en frente la maldita droga y la hizo visible ante  nuestros hijos. La presa inmejorable para aquel veneno que en poco tiempo daría luz a tantos monstruos. El precio lo pagó después el delincuente. El monstruo en pocas horas saldó sus cuentas incluso cuando la justicia no había llegado. Se adelantó un grupo de vecinos. Con menos recursos,  con falta de preparación, improvisando una suerte de miliciasalvaje, arremetió sin tregua posiblemente recordando en cada puño y en cada patada que Abigail no tuvo defensa y así dio por concluida la historia. Una historia que tal vez recién empieza y que no es otra cosa que el resultado de un Estado ausente, generando promiscuidad, ignorancia y delincuencia. Un Estado hipócrita que se encarga de que existan para simularles luego protección ante el estigma. Ojalá esto no avance y un día el pueblo enceguecido no confunda al victimario. Ojalá un día el pueblo no vuelva sobre sus pasos y coloque una soga en plena plaza cual Coliseo y rodeado de tribunas haya optado por reemplazar a las instituciones.

Norma Nelegatti

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- Tragedia de dos ángeles

“Un pequeño homenaje a dos ángeles que no tienen la culpa de vivir en una sociedad donde las bestias andan sueltas”. Eso me mandó mí nieta de apenas 14 años, y Graciela, Sonia, Fátima y Catalina, todas mamás, muy enojadas y dolidas me dijeron, sacando las malas palabras, “ Tucumán de luto”; “Todos somos Abigail; “Los niños y las niñas, No se tocan, No se violan, No se matan”,“ Pena de muerte ya”, “ Por qué yo tengo una hija, Tucumán de luto”, y por último, con imágenes , una información de la India, “ Un hombre cuya hermana fue violada, le cortó la cabeza al violador y la llevó a la comisaría y dijo, violador muerto no viola más”...¡Tremendo ! Dios ¿Que nos pasa, estamos ya cerca del final?, Ni los animales actúan así. Nos llenamos la boca de justificaciones, denuncias de jueces entre ellos, quese disputan a ver ¿quién absolvió más delincuentes? ¿Qué valor puede tener para una madre a la que le asesinaron su bebé y al poco tiempo anda el asesino suelto, amenazándolos ¿Alguno cree que esa bestia humana puede reinsertarse en la sociedad? Nos queda elevar una oración por esos dos nuevos ángeles que revolotean nuestro cielo; que nos manden luz de paz y santa resignación para sus seres queridos que desde ahora en más se sumarán a los cientos qué claman por justicia.

Francisco Amable Díaz

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- Ciudad del pecado

¿Para qué abundar en detalles de lo que sucede en Tucumán, si ya es archisabido que, desde hace mucho tiempo, nuestra ciudad se convirtió en “la ciudad del pecado”?

Daniel E. Chavez

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