Cartas de lectores

Cartas de lectores
Por LA GACETA 23 Octubre 2020

- Nasif Moisés Estéfano

El 21 de octubre Concepción recordó a su hijo inolvidable, Nasif Moisés Estéfano, el gran piloto automovilístico que en 1973, participando el Gran Premio de Turismo de Carretera, murió accidentalmente en una curva de Aimogasta, La Rioja. Ocurrió cuando iba en punta en la carrera, aventajando a su compañero de equipo por casi 10 minutos de diferencia. Se consagró posteriormente Campeón Argentino de TC Postmortem. Nasif, dueño del vértigo, el “Gran Califa de la cordillera”, “Campeón de Mecánica Nacional e Internacional de Fórmula 3”. Concepción, en homenaje, le pone su nombre a la calle que lo vio nacer y crecer; su familia  abrió un museo dedicado a su memoria deportiva; el Hospital Regional Dr. Miguel Belascuain puso su nombre a la sala de terapia intensiva; la escuela del Barrio Potrero también lleva su nombre. La familia y los amigos, mediante rifas, contrataron a dos escultoras para que construyan su monolito en la casaquinta de la ENET, con frente a la calle de su nombre, la que con el tiempo trasladaron a la ruta 38 y entrada principal de la ciudad por calle San Martín. Luego, cuando se ampliaron las colectoras en la ruta 38 nuevamente sufrió otro traslado a la Av. Güemes esquina Uruguay, donde quedó semiabandonada. Por ello pido que se lo recupere y que revaloricemos y demos el lugar que corresponde a los habitantes más destacados de la comunidad, como Nasif Estéfano.

Pedro Castaño


- Azúcar

Pongamos una cinta negra al pan, a la carne y a las harinas: en exceso causan sobrepeso, pero  a nadie se le ocurre poner una cinta negra degradando su valor alimenticio o alertando de algún daño a la salud. El azúcar sacarosa sigue sufriendo embates por todos lados. En 1985 me tocó defender, por la presión de la fructosa, azúcar de maíz o de otro origen, por la discriminación hacia el azúcar. Qué intereses guían a quienes pretendiendo defender la salud accionan  en contra de un producto orgánico de alta pureza y además con un componente crucial: sigue siendo un producto puro y barato. Miles de niños tomaron sus mamaderas endulzadas con sacarosa. A ninguna mamá se le ocurrió endulzar con edulcorantes sintéticos. Cuando fui director del Instituto Azucarero, editamos una revista cuyo paradigma sintetiza toda una idea: “el azúcar es salud”.

Jorge Chehin


- Enseñanza de un hombre sabio

Mientras compartíamos un sándwich de milanesa, recibí del padre Lalo Silva una lección sobre lo que significa obedecer. Me dijo: “si tienes un jefe que siempre te manda a hacer lo que a vos te gusta, en el lugar que vos quisieras, ese jefe es un virtuoso; si en cambio el que tienes te manda a hacer lo que a vos te desagrada, o a un lugar donde vos no quisieras ir, y lo haces, el virtuoso eres vos, y en eso radica la virtud de la obediencia”. En pocas palabras y en un lenguaje sencillo me dejó una enseñanza para toda la vida, y hoy comprendo que en eso radica la sabiduría, esa “escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido”, como la definía Fray Luis de León.  Descansa en paz Padre Lalo, que el Señor te dé el ciento por uno prometido.

Eugenio Lobo


- Perdimos un derecho

En Tucumán perdimos un derecho fundamental para la subsistencia del hombre; se puso en juego la paz que se necesita para garantizar una sociedad civilizada que nos dirija hacia al progreso y el orden. La justicia que venía impartiendo condiciones como un pilar fundamental de esta provincia falló; los custodios del resguardo de la misma la condujeron a este retroceso casi medieval. ¿Quién iba a creer que toda una sociedad tenga esa sensación tan fea como la tristeza transformada en odio? Creo que los tucumanos reaccionaron porque perdieron el miedo, y ese repudio natural viene atado a la figura de los  verdugos que ejecutan inocentes como dueño de la vida ajena, a la impunidad reinante, al descreimiento judicial, a los privilegios sociales y al abandono de los que día a día luchan por ser individuos decentes y de bien. La justicia debía actuar como garante del derecho a la vida entre tantos otros derechos, pero algunos de sus custodios, no todos, se quedaron cegados en el “poder propio” y no en el “poder de hacer” un poco más por una sociedad más justa y equitativa. Algunos culparán a la gente de esta reacción y la tildarán de violenta e intolerante, cuando el factor determinante fue el desinterés humano de cumplir y hacer cumplir la ley, que debe estar vigente siempre en los tres poderes. Ojalá reviva la justicia y ojalá que sean otros sus verdaderos predicadores.

Williams Fanlo


- Fuenteovejuna a la tucumana

El domingo, en el día de la madre en una villa urbana, violaron y mataron a una niña de 9 años, Abigail. El supuesto autor es un joven de 20 y pico de años, varias veces preso por robo y recientemente liberado... El sospechoso fue buscado por vecinos organizados a través de las redes sociales, fue ubicado y ultimado por una horda en otra villa del periurbano de Tucumán. Resultado del hecho, una niña violada y asesinada por un delincuente prófugo, reincidente y violento que luego fue asesinado por unos 200 delincuentes violentos, quizás muchos de ellos reincidentes y prófugos de la justicia... Pobre Abigail. Podríamos resumir en su historia la de miles de niñas y niños tucumanos que son violentados día a día por su entorno, por sus vecinos y la sociedad en su conjunto debemos interpelar nos como sociedad. Somos lo que votamos, somos lo que hacemos, somos lo que defendemos, somos producto de nuestras acciones y lo que nos devuelve el espejo es horrible. Hay un contrato social roto en la sociedad tucumana; los hombres que manejan los poderes del Estado fallaron a tal punto que ya no se trata de hechos de corrupción, sino de una sociedad de 1,5 millón de personas en la que 700.000 son pobres, sin reglas de juego. Vivimos en Tucumán, una sociedad rota, una bomba de tiempo que todos los días estalla un poco y cuesta la vida de alguien. Debemos entender como sociedad que a los que manejan el poder no les interesa cambiar las reglas de juego porque tienen un negocio altamente lucrativo para ellos, sus socios políticos de turno y su entorno. Un % muy bajo de la sociedad queda excluido de la turba, de los males de la pandemia y de la malaria económica; son los que roban para la corona. Nosotros como sociedad somos responsables de las miles de Abigail que hay en Tucumán. ¿Nos animaremos a cambiar? ¿Nosotros como sociedad somos responsables de los miles de “Culones” libres que hay en Tucumán? ¿Nos animaremos a cambiar? Nosotros como sociedad somos responsables de que los mismos hombres y mujeres que manejan el poder desde hace 20 años no cambien y sean siempre los mismos. ¿Nos animaremos a cambiar? En Fuenteovejuna el pueblo, harto de los excesos del poderoso, se rebeló y lo mató para poder liberarse. Nosotros ojalá entendamos como sociedad que nuestra herramienta es el voto; si no nos animamos a cambiar a través del voto y en democracia, nuestra decadencia como sociedad será cada vez mayor y el final será una verdadera Fuenteovejuna, cuando ya la sociedad no aguante más y alguno organice una turba para matar un poderoso déspota, abusivo, descarado, impune, violador... Paremos la sangría antes. El voto es nuestra herramienta y la construcción de oposición es nuestra obligación.

Julio César Jiménez


- Anomia, hartazgo social y estado indiferente

Los crecientes hechos de inseguridad; el aumento en la violencia social y los gravísimos hechos de justicia por mano propia lograron romper el contrato social que permite que un Estado mantenga la paz social de sus habitantes. El total descreimiento hacia las instituciones del Estado y los poderes que permiten el equilibrio de la democracia se quebrantaron y todo parece indicar que el rumbo que tomaron los últimos acontecimientos se agravaría. La beligerancia de la comunidad del barrio donde fue encontrada muerta la menor Abigail muestran el avance de la sociedad para esclarecer casos por propia voluntad e iniciativa y lo que es más fuerte aún, es que determinen la culpabilidad y decidan decretar la pena de muerte contra quien fuera sindicado como el autor material de tan horrendo crimen. Mientras la violencia crece a pasos agigantados, las instituciones del Estado, especialmente la Policía y la justicia, retroceden en su accionar. Este peligroso avance, sumado a la intolerancia que se manifiesta día a día, nos deja sumidos en un profundo abandono y hay quienes se aventuran a comparar la actual situación con los hechos sucedidos en el año 2001. Es momento de reflexionar sobre qué queremos y cómo queremos vivir los tucumanos. Se aproximan las fiestas de fin de año y los antecedentes indican claramente una efervescencia social a la que nos malacostumbramos, sumado hoy a la grave crisis económica y la extensa cuarentena de más de 200 días y que promete extenderse. Sería hora de rever el direccionamiento de los gastos y escatimar de una vez por todo el excesivo e innecesario gasto del Gobierno, tanto provincial como municipal en publicidad. ¿Alguien sabrá realmente cuánto gastan en publicidad? Claramente «van a contramano de lo que la sociedad exige a gritos. Este estado de anomia creciente y hartazgo social es visto por el propio Gobierno como un “espectador más” sin caer en la cuenta de que ellos no son simples relatores o analizadores de la catástrofe que se está viviendo, sino que deben dar señales a la sociedad con profundos e inmediatos cambios.

Mariela Adriana Weisheim


Fe de erratas

La nota principal de nuestra edición de ayer se titula “Una turba hizo justicia por mano propia y mató al acusado del crimen de Abigail”. En esa construcción se debió poner entre comillas la expresión “justicia por mano propia”, ya que se trató de un asesinato en masa, un hecho por fuera de toda norma, al que no le cabe la definición de justicia. Pedimos disculpas a los lectores por la errata.

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