Los demócratas refuerzan el voto anticipado

Trump agita el fantasma del fraude a través de las boletas por correo y los partidarios de Biden apuestan a una victoria incontestable Podría emitirse un récord de 150 millones de votos. Los equipos legales de ambas campañas prevén una dura batalla.

FRENTE A FRENTE. Partidarios de Trump y de Biden confrontaron con carteles y gritos, durante un acto de campaña de los demócratas, en Cincinatti.  reuters FRENTE A FRENTE. Partidarios de Trump y de Biden confrontaron con carteles y gritos, durante un acto de campaña de los demócratas, en Cincinatti. reuters
17 Octubre 2020

WASHINGTON, Estados Unidos.- Más de 17 millones de estadounidenses habían emitido hasta ayer su voto en las elecciones presidenciales de 2020. Hace cuatro años, para esta misma etapa del proceso electoral, habían votadon 1,4 millones de personas. Es un récord en un país dividido políticamente y devastado por la pandemia, en el que el Partido Demócrata, los partidarios de Joe Biden y, en general, los que quieren sacar a Donald Trump de la Casa Blanca, fogonean el voto anticipado.

Esta tendencia lleva a los expertos a predecir que podría emitirse un récord de 150 millones de votos y que los índices de participación podrían ser más altos que en cualquier otra elección presidencial desde 1908.

En los estados que reportan datos de afiliación partidaria, casi el doble de demócratas registrados que republicanos pidieron boletas. Por ejemplo, más de 960.000 demócratas registrados en Florida ya enviaron sus votos, mientras que 564.000 republicanos hicieron lo mismo.

Cindy Kalogeropoulos, partidaria de Biden, no quiso correr riesgos cuando su voto por correo llegó el 29 de septiembre. La jubilada residente en Michigan llenó la papeleta, manejó 11 kilómetros hasta el buzón más cercano y se quedó para cerciorarse de que los funcionarios electorales la recogieran, todo dentro de las 48 horas de haberla recibido.

En el vecino Ohio, Eric Bjornard, de 42 años, y su esposa Abigail, también partidarios de Biden, votaron de inmediato. La pareja entregó en mano sus votos por correo a su oficina electoral local el mes pasado, cinco semanas antes de las elecciones. “Quería asegurarme de que hubiera tiempo suficiente para procesarlos”, dijo Eric, que trabaja para una empresa de software.

Su temor está justificado: los funcionarios electorales de Ohio se vieron abrumados por las solicitudes de voto por correo para la primaria presidencial, en abril, cuando el voto en persona estuvo restringido por la pandemia. Las papeletas de algunos votantes llegaron tarde y no se contaron.

Por eso, los líderes demócratas vienen instando a los partidarios de Biden a que se presenten en masa y voten temprano. Temen que -si no logran una victoria aplastante-, Trump impugne el resultado, lo que abriría el camino para que legislaturas estatales, tribunales o el Congreso decidan quién es el ganador.

Trump viene diciendo, sin pruebas, que el voto por correo está plagado de fraude y que la elección está “arreglada” a favor de Biden. También se ha negado a comprometerse a ceder el poder pacíficamente si pierde.

Los operadores demócratas se resisten a dar vuelo a las afirmaciones de Trump porque temen que sea contraproducente y baje la expectativa de los votantes de Biden. La respuesta es un enfoque que hace hincapié en el poder de los votantes para hacer que Trump se vaya de la Casa Blanca si actúan pronto.

David Pepper, jefe del Partido Demócrata de Ohio, contó que su equipo usa los ataques de Trump para motivar a los partidarios de Biden a que voten pronto. “Estamos diciendo: ‘Escuchen lo que está diciendo, vayan a votar, pueden detenerlo’-señaló Pepper-. Estamos cambiando el relato”.

En Ohio solicitaron más de 2,4 millones de boletas por correo, y la carrera está empatada en un estado que Trump ganó por 8 puntos hace cuatro años.

Preparados para la pelea

Si bien la participación temprana es alentadora para los demócratas, la campaña de Biden se está preparando para lo peor.

Ya hay docenas de demandas en varios estados y preparativos post electorales. El equipo legal nacional de Biden examina varios escenarios, incluyendo aquellos en los que Trump pone en duda la integridad de la contienda, o el peligro derivado de la misma naturaleza del sistema electoral estadounidense.

La presidencia se asegura al ganar la mayoría de los 538 votos asignados a los 50 estados y a Washington DC en el Colegio Electoral. Usualmente, los gobernadores certifican los resultados y comparten la información con el Congreso. Pero es posible que surjan disputas en las que el gobernador y la legislatura podrían presentar resultados diferentes.

“Si es una elección apretada, favorece a Trump”, dijo Jennifer Holdsworth, abogada y estratega demócrata. “Para que los demócratas eviten una elección robada necesitamos asegurarnos de que el voto sea lo más abrumador posible”, sostuvo, expresando así la postura de todos los equipos legales de Biden. (Reuters)

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