Festival Gerardo Vallejo: un cine para saber quiénes somos y qué hacemos

Comienza la edición virtual del Tucumán Cine con la proyección de “El silencio del cazador”, de Martín Desalvo. Thriller en clave de western.

UN PERSONAJE MÁS. La selva misionera interactuó decisivamente con los actores, según la mirada de Desalvo.  UN PERSONAJE MÁS. La selva misionera interactuó decisivamente con los actores, según la mirada de Desalvo.
16 Octubre 2020

“Mi intención al hacer cine sigue siendo la de entretener al público contando una historia potente, actual, que permita a la vez preguntarnos quiénes somos y qué estamos haciendo en este mundo”.

Desde esta definición, Martín Desalvo estructura su mundo narrativo en la pantalla. Su última producción, “El silencio del cazador”, abre esta noche (fuera de competencia) el Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo; la trama vincula a un terrateniente poderoso que trata de atrapar a un animal salvaje sin respetar las normas y a un guardaparque que busca evitarlo. Ambos están enamorados de la misma mujer.

El certamen internacional, reservado a primeras y segundas películas, comenzará mañana y concluirá el sábado 24 con el anuncio de los ganadores en las tres categorías (ver “En competencia”).

La producción que se verá hoy llega precedida de elogios de la crítica y reconocimientos en festivales, tanto en lo actoral como en lo técnico (recibieron premios en Chile, España y Brasil). Como el evento será virtual por la pandemia, el filme estará disponible gratuitamente todo el día en www.tucumancine.gob.ar.

“Ojalá hubiera un poco más de silencio en este mundo. Y lamentablemente cazadores hay demasiados”, afirma Desalvo, al hacer referencia al título de su película, en diálogo con LA GACETA.

- Definieron tu película como un western contemporáneo. ¿Estás de acuerdo?

- Es difícil reducir una película a una etiqueta; es entendible que se la defina así cuando hay que catalogarla dentro de un género. Los elementos narrativos del western están utilizados en la construcción de la historia y fuimos conscientes de ello a la hora de contar con una estructura dramática. De todas formas, es mucho más compleja y en esa reducción se pierden los matices, porque también tiene elementos del drama, del thriller e incluso de la tragedia en cierta medida. Agregaría que tiene una mirada autoral: es una película personal, honesta y sincera. Desde lo formal, trabajé la imagen en un estilo de cine directo, casi documental, con cámara al hombro siguiendo a los personajes de cerca, con una fotografía saturada y un sonido inmersivo, para tratar de acercar al público lo máximo posible a vivir la experiencia vital de esa gente en ese lugar tan particular.

- La trama gira alrededor de un trío, en un ambiente salvaje...

- Los dos personajes protagónicos masculinos son un reflejo del machismo imperante en la sociedad actual; ambos son parecidos en ese sentido si bien tienen grandes diferencias sociales, económicas y en relación al uso y abuso de la naturaleza. Sorprendentemente, se comportan casi de la misma manera cuando se trata de la relación con la mujer. Cuando comenzamos a investigar junto a Francisco Kosterlitz para escribir el guión, viajamos a Misiones y entrevistamos a guardaparques y a colonos. A partir de sus vivencias fuimos moldeando los conflictos y nos dimos cuenta que este enfrentamiento de machos va mas allá de la relación con la mujer, cuyos sentimientos y opinión están en segundo plano. Lo que les importa es su “hombría”. El personaje de Sara se empieza a sentir cada vez peor cuando descubre que ninguno de los dos hombres está decidido a parar con la contienda y que la seguirán a cualquier precio. Esa posición intransigente del hombre contra el hombre solo puede llevar a la destrucción.

- ¿El jaguar que entra en disputa entre el cazador y el guardaparque representa lo indomable, el desafío al poder?

- Exactamente. Y también a la naturaleza intentando sobrevivir a la destrucción del ser humano. Es inaceptable que en este mundo se destruya el habitat natural del 90% de las especies y que nadie haga nada. Es directamente demencial.

- Antes hiciste una película de vampiros, una comedia y un drama. ¿Estás buscando cuál género te sienta mejor o investigando lenguajes y discursos?

- Sinceramente no es algo consciente, que yo elija. Los proyectos van surgiendo y si captan mi interés me dedico a ellos con todo mi corazón. No estoy pendiente de que género son. Me interesan temas muy diversos, que se pueden tratar desde distintos estilos. En cada una de mis películas voy descubriendo un poco más quien soy, cuál es mi mirada del mundo y cómo me posiciono para contar las diferentes historias que me interpelan. Finalmente la mirada personal está demostrada en la elección de toda la construcción de la película: desde el guión, la estética, lxs actores, el tono y los demás elementos que componen un filme.

- Pasaste del espacio cerrado de una cárcel a la amplitud visual desbordante de la selva.

- Disfruto mucho de los rodajes, así sea en locaciones inhóspitas. En el momento de acercarme a una historia no estoy pensando en dónde será filmada. Pero claramente uno de los desafíos más grandes de este trabajo fue rodar en la selva. Es muy impresionante, todo está vivo y en permanente lucha por sobrevivir. Las plantas, los insectos y los animales conforman un ecosistema en el que son permanentemente depredados los unos por los otros. La sensación es que la selva es un ente viviente en conjunto, que cuando el hombre intenta entrar no es muy bien recibido. Todo es hostil, plagado de espinas, barro, grandes insectos que pican, calor y humedad tremendas. Es majestuosa, es la vida misma enroscándose sobre sí, imparable frente a nosotros, y se vuelve un personaje más, una fuerza que entra en conflicto con los personajes del filme.

- En Málaga premiaron las actuaciones de los protagonistas, Pablo Echarri y Alberto Ammann.

- Fue merecido. El público sigue la narración a través de los sentimientos de los actores, de sus ojos, de su humanidad. Lo más importante de lograr eran actuaciones sólidas, creíbles y emocionales de todo el elenco.

- Hubo fuertes problemas de financiamiento en la gestión anterior del Incaa. ¿Esperás que vuelvan los apoyos con la actual?

- Tengo grandes expectativas, soy optimista; estamos en un momento muy complejo, bisagra para el cine nacional, en un país con una enorme crisis, que lamentablemente ha sido devastado y ahora sufre la pandemia. Tenemos por delante un doble desafío: generar nuevas políticas cinematográficas para volver a ser pujantes y encontrar la manera de proteger ese cine y que el público vuelva a las salas, lo que todavía está lejos. Hay un monopolio de la exhibición en las plataformas, que hace que una gran cantidad de películas no puedan acceder a su público.

- ¿La pandemia te inspira o te anestesia?

- He pasado por todos los estados de ánimo, pero en general pude continuar desarrollando proyectos, escribiendo guiones, editando y eso me mantiene activo. Me reconozco un privilegiado: tengo casa, comida y a familia con buena salud. No es poco.

- ¿Qué viene a futuro?

- Mi próxima película es “El ciego”, la historia trágica de un padre y una hija que viven aislados en el monte y tienen una experiencia traumática, basada muy libremente en el cuento “El hijo”, de Horacio Quiroga. Es un proyecto muy experimental, con componentes de género y una atmósfera inquietante. De tono intimista, está anclado en el realismo y se va metiendo dentro de la mente traumada de la protagonista por un recuerdo muy doloroso. Descubre la verdad de a poco. Es una producción pequeña, de bajo presupuesto, hecha con mucho amor y esfuerzo, con una potencia visual interesante. La protagonizan Jazmín Esquivel, Bruno Vazques y Mora Recalde, que me acompaña siempre. La filmé el año pasado y estamos en etapa de montaje con Andrés Tambornino, mientras seguimos buscando fondos para la postproducción. Y mientras estoy preparando un nuevo largometraje: “Boyscout”, sobre un hombre gay que sale de la cárcel luego de haber cumplido 20 años de condena por matar a cuatro compañeros de los boyscout que abusaron sexualmente de él cuando eran jóvenes. Estamos definiendo el elenco.

- ¿Cómo valorás el Tucumán Cine?

- Para quienes hacemos cine, poder mostrar nuestras películas y que las vea la mayor cantidad de público posible es lo más gratificante. En este caso en particular, ser la película de apertura de un festival tan consolidado es un gustazo que me voy a dar. Por supuesto que me hubiera encantado poder viajar y disfrutar de la función inaugural en la sala, pero lamentablemente es lo que nos toca. Lo bueno es que se hace y es un gesto de resistencia al que hay que acompañar.

LA GACETA Play: programas especiales de entrevistas

LA GACETA Play estará presente de un modo especial en la edición 15 del Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo, con un ciclo de programas de entrevistas en vivo a actores, actrices y realizadores nacionales. La primera entrega será esta noche, a las 20, cuando los periodistas Guillermo Monti y Alejandra Casas Cau dialoguen con Pablo Echarri y Mora Recalde, protagonistas de “El silencio del cazador”, que abrirá la fiesta, y con el director del filme, Martín Desalvo.

Perfil: distintas experiencias

Martín Desalvo acredita un largo recorrido por las pantallas argentinas, tanto en televisión como en cine, y recorrió distintos géneros y estilos. Su primer largo fue “Las mantenidas sin sueños” (en 2005), a los que siguió “El día trajo la oscuridad” (2013), “El padre de mis hijos” (2017) y “Unidad XV” (2018). También dirigió capítulos de las series de TV “Amas de casa desesperadas” (edición argentina), “Amores de historia”, “Mujeres asesinas” y “Pensar Malvinas”.

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