“Un obispo auxiliar es un aire fresco para Tucumán” - LA GACETA Tucumán

“Un obispo auxiliar es un aire fresco para Tucumán”

Monseñor Carlos Sánchez expresó su gozo por haber sido escuchado por el Papa, en el tercer año de su gobierno pastoral. El padre Roberto Ferrari debe ser consagrado obispo en Córdoba.

13 Oct 2020
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DEVOTO DE LA VIRGEN DE LA MERCED. El padre Roberto Ferrari es cordobés y siempre trabajó en Córdoba.

De voz suave, paternal, amena, el padre Roberto José Ferrari atiende él mismo el teléfono del Seminario Mayor “Jesús Buen Pastor”, de Río Cuarto, Córdoba. Tose y se esfuerza para hablar. Está con covid-19 positivo. Los síntomas comenzaron hace una semana. Le duele la cabeza, la garganta y el cuerpo y está con fiebre. Pero está feliz. “Me da muchísima alegría poder ir a Tucumán a ayudar en lo que haga falta en la arquidiócesis y acompañar a monseñor Carlos Sánchez. Quiero ponerme al servicio de los tucumanos”, dice desde el aislamiento que comenzó hace casi dos semanas.

Se lo escucha sereno y contento. “Nunca imaginé que el Papa me fuera a nombrar obispo, yo soy un sacerdote diocesano. Uno nunca sabe dónde puede llegar a servir” dice el recientemente nombrado obispo auxiliar de la arquidiócesis de Tucumán. Las características por las cuales fue elegido para el cargo, las desconoce el padre Roberto, presbítero de la diócesis de Villa de la Concepción de Río Cuarto, Córdoba.

Pero son varias las cualidades que a simple vista presenta el sacerdote de 54 años. La primera es que es hombre del interior, que lo hace más afín a Tucumán. Nació y vivió en el pequeño pueblo de Ucacha, 280 kilómetros al sudeste de Córdoba capital. Ahora es rector del Seminario Mayor de la ciudad de Río Cuarto. Su experiencia en el trato con los sacerdotes y los jóvenes (fue asesor de la Pastoral Juvenil Diocesana, durante cinco años, y del Círculo de Juventud -Eslabones-, once), lo habilita como buen “compañero de fórmula” de monseñor Carlos Alberto Sánchez, en el manejo de la arquidiócesis. “Es también una bocanada de aire fresco para nuestra diócesis”, dice el arzobispo con alegría.

El padre Ferrari aclara que “la autoridad referencial seguirá siendo el obispo titular, yo solamente voy a ayudar en la tarea”. Su “auxilio” como dice el cargo que va a desempeñar es bienvenido en una Arquidiócesis grande, densamente poblada y con un seminario que recibe a jóvenes de todo el Norte Argentino. Justamente esto hace que monseñor Carlos deba multiplicarse incesantemente para presidir los distintos actos y ceremonias que se realizan de manera ordinaria. Ello sin contar con las actividades pastorales y administrativas que le competen como cabeza de la iglesia en Tucumán.

Desde su ordenación episcopal, el 13 de octubre de 2017- hoy se cumplen tres años- , las tareas de monseñor Carlos no sólo se fueron aumentando sino también complejizando. Uno de los golpes más fuertes que recibió durante su gestión fue sin duda el crimen del padre Oscar Juárez, en julio de este año, caso del que monseñor Carlos se ocupó personalmente.

Por todo ello el anuncio de la decisión del papa Francisco fue para el arzobispo de Tucumán un verdadero regalo que llega en el aniversario de su ordenación episcopal.

“Quiero dar gracias a Dios por este regalo que nos hace el Papa de proveer de un obispo auxiliar para nuestra iglesia en Tucumán. Durante estos tres años que voy ejerciendo el ministerio episcopal me siento gozoso de este servicio pero también era necesario, y el Papa lo ha considerado así, nombrar un obispo auxiliar para nuestra arquidiócesis”, agradece monseñor Carlos.

¿Que tarea tendrá?

“Como su nombre lo indica el obispo auxiliar es una ayuda y un importante aporte para las tareas pastorales y de gobierno de una diócesis con una población tan numerosa como la de Tucumán y en una circunstancia compleja. Contar con un obispo auxiliar nos ayudará a resolver de una manera más ágil y conveniente las cuestiones de esta arquidiócesis con tantas parroquias, capillas, sacerdotes, laicos y consagrados que le dan un dinamismo muy grande y a la vez le plantea desafíos”, señala.

Monseñor Carlos repara en un hecho “providencial”: el padre Roberto es devoto de la Virgen de la Merced, patrona de Tucumán. “Me hice devoto porque las dos veces que me nombraron párroco fue en parroquias bajo su advocación. En 1998 fui párroco de Nuestra Señora de la Merced, en barrio La Merced, de Río Cuarto, y en 2010 hasta 2017, en la de Nuestra Señora de la Merced de la localidad de Monte Maíz”, cuenta el padre Roberto por teléfono. Aunque aclara que también le reza mucho a San José, por quien lleva su segundo nombre, y a Nuestra Señora del Rosario, patrona de su pueblo natal. Monseñor Carlos concluye que “la Virgen de la Merced nos ha enviado al padre Roberto”.

El nuevo obispo no sabe cuándo vendrá a Tucumán, pero no cree que sea antes de fin de año o a principios de 2021. Antes tendrá que consagrarse como obispo, lo que siempre se realiza en la diócesis de origen, es decir, en Río Cuarto.

Monseñor Carlos espera “compartir la misión pastoral, rezar juntos, discernir juntos y trabajar para el bien de la Iglesia que peregrina en Tucumán”, dice. El padre Roberto, a su vez, proyecta venir a Tucumán para “servir como discípulo y misionero y poder aprender mucho de la religiosidad de los tucumanos”.

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