LIMITADOS. Los bares trabajan en condiciones que ya son impracticables. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO

“Basta con tomar una decisión para que algunos estén a favor y otros en contra, pero tenemos que ponernos de acuerdo. A mí me dicen que hay gente que se está fundiendo, y yo les digo que hay gente que se está muriendo”. Con estas palabras, la ministra de Salud de la provincia, Rossana Chahla, anunció ayer una serie de restricciones en la circulación para tratar de evitar que el coronavirus se siga propagando. Pero, a pesar de que la medida se toma en pos de una cuestión sanitaria, los sectores productivos la vieron como otra decisión que, lo único que hace, según dijeron, es perjudicarlos.
Quienes primero levantaron la voz, y más fuerte lo hicieron, fueron los asociados a la Cámara de Gastronómicos y Afines de Tucumán, presidida por la abogada Constanza Bauque. “La medida resulta negativa para la economía de los gastronómicos, que hoy pedimos por una apertura plena para sobrevivir. Siguen tomándose decisiones sin ningún gesto de solidaridad para los sectores que no perciben sus ingresos y sólo acumulan deudas”, dijeron en declaraciones a LA GACETA.
Los gastronómicos ya venían manifestando su oposición a los horarios y al modo de trabajo, ya que actualmente sólo puede abrir hasta las 23 y exclusivamente al aire libre, sin poder utilizar los salones. “Insistimos en que las áreas del Gobierno que deben resolver los temas no sanitarios brillan por su ausencia. Ya es hora de que se pongan a trabajar y dejen de actuar como si el problema no existiera”, afirmaron. “Es hora de que nuestras máximas autoridades desde el Ejecutivo proyecten con el ministro de Economía, Eduardo Garvich, y su gabinete, medidas concretas que salgan a enfrentar la crisis; caso contrario no podrá evitarse la desaparición de los negocios que aún quedan en pie”, dijeron.
Según dijeron, seguir al pie de la letra las nuevas restricciones se hace muy difícil para todos. “Insistimos en que, como institución no llamamos a ninguna acción ilegal, pero una vez alertamos que los componentes del sector privado ya manifestaron que acatar nuevas restricciones significaría el cierre definitivo de sus negocios. Simplemente porque se agotaron las reservas y no resisten más”. Agregaron además que “si nuestro problema económico estuviera cubierto, estaríamos todos en casa. Las medidas restrictivas, en otras circunstancias, contexto y situación económica, tal vez habrían cobrado sentido. Hoy, un gastronómico tiene un costo adicional cercano a los $20.000 semanales para poder trasladar al personal, por el paro de ómnibus. Las condiciones en las que hoy se desarrolla la gastronomía son impracticables económicamente”. Finalmente aseguraron: “La CGA, por supuesto, no cesará en sus reclamos en defensa del sector gastronómico por todas las vías posibles. Analizará los pasos a seguir, ya que hasta la fecha las autoridades, sin consensuar, tomaron decisiones que arruinaron nuestra fuente laboral”.
“El doble de esfuerzo”
Por su parte, Gabriela Coronel, titular de la Cámara de Comercio capitalina, aseguró que se está viviendo una situación muy complicada en cuanto a la situación epidemiológica, “pero también restringir más los horarios, que haya menos circulación de gente, claramente va a ser otro golpe al comercio, justo cerca de una fecha muy importante para nosotros como el Día de la Madre”. “Todas las decisiones son válidas, y más viniendo de los profesionales de la salud, que son los que más quieren atacar esta problemática. Pero lo único que ocasionan restringiendo los horarios de circulación es que la gente se aglomere más. No me parece viable este tipo de decisión, aunque lo entiendo, pero es hacer el doble de esfuerzo más, porque no vamos a tener la circulación que uno espera en una fecha comercial”, indicó. “La verdad es que el panorama económico y sobre todo de las PyMES es tremendo; somos los más afectados porque tenemos caída de ventas de un promedio de un 40%; los alquileres son insostenibles, los horarios aún más restringidos… Es muy doloroso y muy triste ver cómo empresas se van fundiendo, cómo despiden empleados. Es lo más crudo de esta realidad”, dijo. La dirigente agregó que “no tuvimos ningún tipo de respuesta a nuestra situación. No hay respuesta desde el Gobierno provincial. Ellos están viendo la cantidad de empresas que están cerrando y no es menos que nosotros somos el motor de la economía”. “Deberían darnos todas las herramientas para que siga funcionando la economía, pero la verdad es que nos enteramos sobre la marcha de estas nuevas restricciones. Igual vamos a tratar de hacer una excelente semana del Día de la Madre. Estamos haciendo acciones comerciales, pero realmente no alcanza y ojalá que termine pronto este año para que pase rápido esta situación muy conflictiva”, finalizó.







