Cartas de lectores

Por LA GACETA 06 Octubre 2020

- Pensar la política

“Cuando el hombre piensa, Dios ríe” (antiguo proverbio hebreo) Pensaba hoy muy temprano en la validez del pensamiento, esa enmarañada trama que nos lleva a colegir sobre las cosas de todos los días, sacando de ellas conceptos poco reales y positivos pero muy útiles para entender la vida política que hoy nos toca vivir. Hannah Arendt, prestigiosa y muy inteligente filósofa, con muy buena producción sobre filosofía de la política, manifestaba en 1961 que “preguntarnos qué es la política es admitir que ya no hay ni son válidas las respuestas formuladas por la tradición…” , lo cual es totalmente cierto. Y ello se debe a que estos ejercicios se mueven entre el pasado fallido y el futuro inescrutable y confuso; no hay derechas ni izquierdas sino una mezcla de deseos de permanencia y revolución- en el buen sentido de la palabra- frente a una elección poco convencional por lo heterogéneo y mezclado de “frentes” que reúnen en un mismo mortero ideologías dispersas y hasta antagónicas en una cazuela nada homogénea. Es interesante ver cómo la política va mutando en este año de 2020 y cómo el papel del ciudadano va girando y cambiando poco a poco hasta tomar un carácter inorgánico que va diluyendo el sello partidario al que estábamos acostumbrados por el de una masa política heterogénea unida solamente por ciudadanos que manifiesta su agrado o su desprecio por los programas ideológicos políticos con los que se supone sean un cambio en la concepción de un gobierno y son, cada vez más, un espacio que muestra la casi intangible pérdida de ideologías clásicas que se creían permanentes, girando el pensamiento y los contenidos al terreno de la inorganicidad política. Las concepciones, los dogmas, los lineamientos orgánicos y que muchos consideraban inalterables con el tiempo, han devenido en campos inorgánicos que mezclan los recuerdos con nuevas corrientes - a veces contrapuestas a lo que se creía inmutable- y plantean un horizonte político confuso y a veces anacrónico. Un ejemplo: nada tiene que ver la teoría y práctica del peronismo clásico con la engorrosa y confusa combinación de “históricos” -cada vez más escasos- con “camporistas”, socialistas, populistas, “marxistas” y varias concepciones más, cuya mixtura nada tienen con la doctrina justicialista, salvo el vaho taumatúrgico de la palabra “Perón”, cuyo creador, si viviera, no sabría qué es lo que se está manejando en su nombre en la Argentina de hoy. Otro ejemplo es el del radicalismo, a partir de la agonía del “Proceso” de los setenta, con la coordinadora, izquierdistas, clásicos, históricos, renovadores, y sus taumatúrgicas palabras “Balbín” y “Alfonsín”, etc. ¿La consecuencia? Los “frentes” inorgánicos que pretenden unidad, porque la soledad partidaria significa una lenta agonía y posterior desaparición. El resultado: la necesidad de establecer un diálogo profundo que propicie el reconocimiento de lo múltiple desde todas las conceptualizaciones actuales y perspectivas todas coherentes que constituyan órdenes actuales y conexas alrededor de las nuevas realidades de la política, la vida y el mundo.

Armando M. Pérez De Nucci

Calles 15 y 18 - Yerba Buena


- Meritocracia e ineptocracia

Los acontecimientos de las últimas semanas en nuestro país me llevaron a reflexiones y preguntas que quiero compartir con los lectores de LA GACETA. Por lo que leí, “la meritocracia es, estrictamente hablando, un sistema de gobierno basado en la habilidad (mérito) en vez de la riqueza o posición social”. Creo que, así como queremos a los mejores cardiólogos cirujanos para que nos practiquen una ablación del corazón, por su gran sapiencia y habilidad para realizar esa cirugía (logradas con mucho esfuerzo de superación), la mayoría de la sociedad quiere a los más capacitados en los lugares de Gobierno. Es decir, todos, o casi todos, queremos a los de mayor mérito en la conducción. Esto está en concordancia con el estricto significado de meritocracia. Ahora bien, dos preguntas con sus respectivas respuestas: 1) ¿Qué pasa si el que va a realizarnos la ablación del corazón es un abogado o filósofo o, simplemente no tiene estudios? ¿Estaríamos tranquilos? ¿Permitiríamos que nos haga la ablación? Respuesta: no, pues estaríamos en manos de ineptos y nos iría muy mal. 2) ¿Qué ocurre si los que conducen el país no tienen mérito? Es decir, ¿qué pasa si no tienen conocimiento ni habilidad para conducir o tomar decisiones? Respuesta: estaríamos en serios problemas pues los que conducen y deciden son ineptos. Surge aquí un nuevo término, que es “inepto”. Todo el mundo se enteró de lo que pasó en nuestra cámara de Diputados recientemente. Algo que nos avergüenza a todos los argentinos. Por lo que dijeron en las noticias, vemos que, como puntos notables, el diputado en cuestión integró la barra brava de un club, perdió un ojo en un enfrentamiento con la policía y fue militante político. ¿Son estos los antecedentes necesarios y suficientes para acceder a esa Cámara? ¿Esos son sus “méritos”? Creo que coincidirán conmigo en que este ciudadano no tenía ningún mérito para estar allí y, por lo tanto, teníamos un completo inepto en un lugar muy importante. Este es un claro ejemplo de lo que ocurre cuando no funciona la meritocracia, estrictamente hablando. Otros legisladores dieron muestras de falta de respeto y responsabilidad (hubo quienes no prestaron la debida atención a lo que se trataba en las sesiones, durmiendo, vistiéndose, retirándose y poniendo fotos, etc), cualidades altamente necesarias para ser miembro del congreso. Así, es posible que cada vez sean más los ineptos que nos conduzcan y que terminemos en una “ineptocracia”. Creo que si se quitan las oportunidades y se menoscaban los conceptos de mérito y meritocracia, estrictamente hablando, lamentablemente, la sociedad está condenada a la ineptocracia. Es más, me pregunto: ¿es posible que estemos, desde hace décadas, en una ineptocracia?

Rodolfo Gerardo Ezquer

Pasaje Agustín Maza 541 - San Miguel de Tucumán


- Política en crisis

Lo que sucedió con Juan E. Ameri, ex diputado nacional por la provincia de Salta, pone en evidencia y prueba una vez más , la grave crisis que sufre la representación política en nuestro país. El sistema de gobierno que nos rige es el representativo, que se define como una figura jurídica y política por medio de la cual se actúa en nombre de los ciudadanos, obligándolos por las decisiones que se adopten. Según los expertos en este tema , algunas de las causas de esta crisis son: 1) Los partidos políticos solo tienen en cuenta sus propios intereses y no los de la comunidad. 2) Los representantes usan todas las tretas y artilugios habidos y por haber para perdurar en sus cargos, sin tener en cuenta el principio de periodicidad de funciones, que son inherentes a un Estado republicano. 3) Falta de comunicación entre representantes y representados (nunca son consultados ni informados y tampoco tienen participación en las decisiones). 4) Un representante político tiene derechos y obligaciones y debe comprender que los titulares o propietarios del poder, en un sistema de gobierno democrático, son los ciudadanos (el pueblo), quienes además lo sostiene con sus impuestos, que son muchos y caros. Irrita que los representantes tengan remuneraciones, beneficios y privilegios que son muy superiores a lo que recibe el resto de los ciudadanos (se parecen a la nobleza de las antiguas monarquías o a una nueva clase social ). Lo que ocurrió pone justificadas dudas sobre la metodología que usan los partidos políticos para seleccionar sus candidatos. Hoy los ciudadanos necesitamos representantes y partidos políticos honestos, eficientes y responsables en lo institucional. Si no se hace nada, todo seguirá igual o peor.

Juan Francisco Segura


- Educación

“Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre”. J. Martí lo dijo en el siglo XIX. No lo han puesto en práctica millones de personas que habitaban y habitan en el mundo. Cuando la ignorancia por diferentes motivos, cayó sobre la península itálica, fue aprovechado por una persona que con el tiempo se transformó en dictador. Así esa forma se fue contagiando más rápido que una pandemia. Por eso Argentina no está “vacunada” contra esa enfermedad. Cada día hay más gente que no tiene posibilidades de acceder a la educación. Solamente un 13% de los chicos con padres con deficiencias laborales y por lo tanto, económicas, terminan el primario. Mientras tanto el 97% de los niños con padres pudientes finalizan los estudios. Tal vez por eso durante los 90 se cerraron las escuelas técnicas y retrocedimos muchos años en la escala comparativa con otros países. O sea que el partido en el poder ha pretendido que las personas fueran lo más ignorantes posible. Hoy entre las reivindicaciones que buscan los maestros, feriados, asambleas y otros subterfugios de paros, los chicos están saliendo más “burros”. Entonces será más dominables por cualquier mequetrefe que quiera transformarse en dictador. Si no hemos aprendido desde el siglo XIX, ni soñemos en ni siquiera ser. Sólo seremos víctimas de unos aprovechados que nos “venderán” espejitos por oro. Abramos los ojos.

Norma Susana Munilla


- Caso Leiva

Leí con gran indignación en LA GACETA del domingo la transcripción de un comentario político de un grupo de funcionarios de PJ (kirchnerperonismo), exigiendo que “se desestimen los pedidos contra Leiva en la Comisión de Juicio Político y se avance con la remoción sin miramientos de Pedicone”, aduciendo que el conflicto detonado “no le mueve el amperímetro a doña Rosa”. ¡Qué insensatez y falta de respeto por sus mandantes! Quiero advertirles a dichos funcionarios que, desde el 1 de septiembre, día de la presentación de la denuncia del juez Pedicone contra Leiva, la ciudadanía está escandalizada y expectante por la resolución de tamaño agravio a la institucionalidad. Es increíble cómo, a pesar y en contra de las actuaciones y declaraciones de diversos organismos no gubernamentales, no sólo de Tucumán sino también del orden nacional y hasta internacional –ej. Transparencia Internacional-, el supremo juez sigue imperturbable y atornillado a su sillón, de espaldas a la sociedad. Un paso digno al costado, mínimamente un pedido de licencia, habría evitado involucrar en el “Leivagate” a otros personajes del Estado. Sólo resta preguntarse qué puede haber detrás de esta intransigencia que implica por igual a los tres poderes de la provincia. Transcribo a continuación una frase a la vez jocosa y adecuada: “Tu Gobierno cree que eres un idiota. Por favor, deja de demostrar que tiene la razón”.

Ana Lía Toledo


FE DE ERRATAS.

En la edición de este domingo se publicó un error en la nota titulada “Despiden a un destacado escribano y ‘amigazo’, Héctor ‘Bombero’ Colombres”. Se consignó que entre sus nietos hay “cuatro Colombres Stephan” cuando, en realidad, son tres Colombres Stephan y un Colombres Martínez. Pedimos disculpas por las molestas ocasionadas.

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