El apoyo emocional, clave en la fertilidad asistida

Un elevado porcentaje de parejas abandona los tratamientos cuando no haya contención psicológica para afrontar el proceso.

NECESIDAD DE APOYO. El proceso de fertilización asistida puede ser largo y con altibajos emocionales.  NECESIDAD DE APOYO. El proceso de fertilización asistida puede ser largo y con altibajos emocionales.
05 Octubre 2020

El 54% de los tratamientos de fertilidad se abandonan por falta de apoyo emocional. La búsqueda de un embarazo puede ser un proceso largo y duro, con inestabilidad emocional y desarrollo de inquietudes, advierten los especialistas en este campo.

El proceso de fertilidad, explica el médico español Enrique Pérez de la Blanca, jefe del Servicio de Reproducción Asistida de Quirónsalud Málaga, “está ligado a un sinfín de emociones y sensaciones, que pasan de la alegría y la esperanza, cuando se acerca el final del ciclo menstrual; a la tristeza y la ansiedad, cuando llega la menstruación, y así toda una montaña rusa de sentimientos, aún más intensa en caso de requerir y conforme aumenta el número de tratamientos de reproducción asistida”.

Aunque muchas parejas pueden hacer frente a este proceso que a veces se complica, es aconsejable buscar un apoyo y acompañamiento estable que nos ayude a sobrellevarlo, sostiene el especialista.

Silvia Gil, responsable de la Unidad de Apoyo Emocional del equipo, compartió las características y consejos ante el vaivén emocional que se produce en los procesos de fertilidad. “Cuando decidimos buscar un embarazo, no contemplamos la posibilidad de no lograrlo; es más, estamos educados en cómo evitar un embarazo no deseado, pero no así en el funcionamiento fisiológico de nuestra fertilidad y las condiciones óptimas para lograr tener un bebé”.

Por ello, agregó, tras un diagnóstico de infertilidad, la pareja sufre un shock por el impacto de la noticia, un duelo de su fertilidad. “En un proceso de búsqueda del embarazo hay altibajos emocionales cuyo malestar puede desencadenar otras afecciones de las que debemos preocuparnos, ocuparnos, pedir ayuda”, señaló y explicó que se encuentran con casos de trastorno del sueño, hábitos alimenticios alterados; autoimagen distorsionada y baja autoestima. “Pueden sentirse culpables, más pequeñas o inferiores; malos pensamientos que impiden llevar a cabo las actividades de la vida diaria y que te hacen sentir sola y fuera de tu entorno; o momentos de tensión frecuente con tu pareja o familia, creando la sensación de incomprensión por parte del resto”.

Acompañamiento

La terapeuta considera necesario el acompañamiento emocional, que ayuda a controlar esos momentos de altibajos y luchar contra ellos. “No se trata de decir qué hacer, sino de apoyar y enseñar a sobrellevar toda la montaña rusa de sensaciones y emociones; para ello, prestamos ayuda telefónica y presencial, con una atención a demanda de la pareja, estando disponibles en los mayores momentos de estrés y preocupación”, ha explicado.

La especialista brindó consejos para sobrellevar el proceso, destacando que es importante establecer una red de apoyo, eligiendo a personas de tu entorno social o familiar que sirvan de colchón.

“Otra pauta que sirve de ayuda es la de ilusionarte con un proyecto o dedicarles tiempo a otras actividades, como acciones solidarias, apuntarse a algún curso o escribir un libro o simplemente escribir sobre tu proceso y tus emociones”, recomendó.

Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), hay entre un 12 y un 18% de parejas que acuden a un especialista por problemas de infertilidad, “pero hay otros factores que pueden afectar a la fertilidad y deben ser tratados en otras especialidades, como son algunos casos de diabetes, cáncer, sobrepeso o infrapeso, enfermedades tiroideas, trastornos nutricionales o el abuso de alcohol y tabaco”, explicó Pérez de la Blanca.

El médico señaló cuándo es tiempo de pedir ayuda: “En un contexto de pareja estable, manteniendo relaciones sexuales habituales en las que ambos llevan una vida saludable, después de un año de intento sin éxito”, finalizó.

Cuestión de tiempo: cuándo pedir ayuda

“Pasados los 38 años de la mujer, las posibilidades de tener un embarazo al año son de un 10%. Cuando alcanza los 40, el índice se reduce a un 7%. Y, al llegar a los 42, las posibilidades son prácticamente inexistentes”, advierte el médico español Enrique Pérez de la Blanca. En mujeres sanas, sin ningún tipo de problema o patología, se considera que deberá acudir al especialista cuando desee un embarazo y no lo consiga tras un año intentándolo. “Sin embargo, de 35 años en adelante, se considera normal consultar a un especialista a partir de los seis meses de estar intentándolo. Hay que ser siempre conscientes de que los tratamientos no son infalibles. El especialista al que acudimos debe brindar toda la información disponible y aconsejarnos los mejores tratamientos”, finalizó.

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