Se agudiza la caída en la venta de combustibles

En la cámara que nuclea a las estaciones de servicio no ven un repunte en el corto plazo.

04 Oct 2020 Por Juan Martín de Chazal
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MENOS DEMANDA. Los surtidores, en crisis.

Reducir al máximo la circulación de personas es un pedido reiterado por las autoridades sanitarias a causa de la pandemia. Tan necesaria para aplacar la curva de contagios de covid-19, la conocida contracara de la disminución de la movilidad es su perjuicio económico. Entre un sinfín de sectores, uno de los que más cuenta da de ese impacto es el de las estaciones de servicio, que han sufrido este año caídas inéditas en la facturación y en los volúmenes de venta.

Un reporte estadístico difundido por la Federación Económica de Tucumán (FET), que incluye múltiples indicadores provinciales, exhibe que el consumo local de naftas se ha desplomado 22,4% interanual durante el primer semestre de 2020. Sin embargo, en la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Gas y Afines (Capega) estiman que el derrumbe sería aún más pronunciado en el sector minorista, que incluye a vehículos particulares y a transportistas urbanos.

“En las ciudades impacta mucho la escasa movilidad social originada por la situación sanitaria. En Tucumán, una gran parte de la población no asiste a sus puestos de trabajo y hay restricciones. Además, la ausencia de clases presenciales ha generado este año un parate sin precedentes en el sector”, explica Daniel Gargiulo, presidente de la entidad. Según sus cálculos, el desplome interanual del consumo de los combustibles asignados a la circulación urbana -registrado durante los últimos dos meses- supera el 30%.

El directivo analiza que la retracción debe ser pensada, más que por el tipo de combustible, por el mercado de consumo. “La reducción, que sí es tal, puede ser un poco más suave para el sector productivo como el transporte de mercaderías y lo agrícola. Ahora, cuando hablamos de transporte de personas, turismo y colectivos, el descenso es tremendo”, diferencia Gargiulo.

Sebastián Vargiu, secretario de Capega, traza una línea cronológica desde que irrumpió el coronavirus en la provincia. “Al principio de la cuarentena, la caída fue de hasta el 80%. Luego se fue recuperando de a poco, hasta que en julio hubo un nuevo punto de inflexión. Ahora septiembre cerramos con una caída del 35% respecto al mismo mes del año pasado”, calcula el empresario.

Según el último informe de la FET, además, el consumo de gas GNC se ha contraído 19,9% entre el primer semestre de 2020 y el de 2019. “El comportamiento es parecido al de las naftas. Si tenemos en cuenta que el GNC es más usado por los taxis y que la movilidad está reducida, vemos que también está muy afectado”, examina Vargiu. Asimismo, el reporte de la central empresaria dirigida por Alberto Guardia evalúa que el consumo de gasoil de uso comercial e industrial ha caído 5,3% durante el primer semestre.

Precios y estructura de costos

Si bien la Confederación de Entidades Comerciales de Hidrocarburos y Afines (Cecha) informó recientemente que la venta de combustibles en estaciones de servicio -de todo el país- creció un 2,3% entre agosto y julio, el panorama -especialmente el local- aún es sombrío. “Hay un amesetamiento en los volúmenes vendidos por tercer mes consecutivo, lo que permite confirmar que se cortó la recuperación”, había advertido el titular de la cámara nacional, Gabriel Bornoroni.

“Pocos sectores han sido tan afectados como el nuestro, a pesar de ser considerados un servicio esencial. Vemos una relación muy negativa entre los costos y los ingresos; nuestra estructura de costos no ha parado de crecer. Hay incrementos muy importantes tanto en la mano de obra como en los insumos. La situación es crítica”, describe Gargiulo sobre el panorama provincial.

Tras ocho meses de congelamiento, en agosto el Gobierno nacional autorizó una primera suba de combustibles. El presidente de la cámara local prefiere mantener la cautela al respecto por la “sensibilidad” del asunto, pero advierte que el valor actual está “relativamente atrasado”. “Uno es cuidadoso con estas expresiones, porque no es que desee que haya aumentos. Recién en agosto hubo subas que promediaron el 4% y en septiembre, el 3%. Eso quiere decir que en 10 meses no acumulamos ni el 10% de actualizaciones”, coteja Gargiulo.

El empresario, de ese modo, insiste en que  existe un atraso en relación a otros insumos. “Ni hablar del dólar, que influye mucho sobre las materias primas”, acota. Vargiu, por su parte, aclara que las estaciones de servicio “no son formadoras de precios”, sino que lo estipulan las petroleras. “Nuestra situación es muy complicada. La rentabilidad ya era muy ajustada antes de la pandemia; ahora con la caída de los volúmenes el escenario es peor”, describe el secretario de Capega.

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