Y vos... ¿dónde ponés tu plata?: entre apagar el incendio o apagar la luz

Por Regina Martínez Riekes. Asesora financiera.

 Y vos... ¿dónde ponés tu plata?: entre apagar el incendio o apagar la luz
04 Octubre 2020

“La Constitución es un título de propiedad

que llama al goce de una opulencia de mañana.

El que no sabe ser pobre a su tiempo,

no sabe ser libre, porque no sabe ser rico”

J. B. Alberdi

¿Es el responsable el campo?

“Se liquidó lo que se liquida habitualmente todos los años. Lo que queda es lo que el productor usa para afrontar la campaña el año que viene. En un mercado que está en alza no tiene sentido vender”, rezongaba una empresaria agropecuaria tras conocerse la tibia y corta baja de retenciones al sector.

Ni la reducción impositiva, ni la devaluación del 1% en el dólar oficial resultaron suficientes para que la oferta del sector privado aparezca. El viernes pasado, de los U$S 370 millones operados en el mercado oficial de cambios, U$S 150 millones fueron ventas del Banco Central.

“Cuando las autoridades se lamentan de la escasez de divisas, de lo que en verdad se quejan es del efecto que provoca su política de fijación de precios. Al precio oficial, demanda excede a oferta” explica en uno de sus libros el economista liberal Ludwig von Mises.

Ahorren en pesos mientras yo compro sus dólares

Dentro de las nuevas medidas anunciadas, el BCRA anunció que llegó la volatilidad. El día del estreno, el salto devaluatorio en el dólar oficial fue de 70 centavos. Un esquema bastante agresivo considerando que ese monto es equivalente a la devaluación que usualmente acumulaba en casi dos semanas, con su anterior programa de saltos de 6 centavos por día.

Mientras el dólar oficial subió un 1%, el dólar blue y contado con liquidación subieron 3%. Con un dólar oficial percibido como “barato” y al que cada vez menos actores pueden acceder, la oferta no aparecerá. No solo se trata de productores agropecuarios. Se estima que los argentinos tienen unos U$S 200.000 millones declarados fuera del sistema financiero y una cifra probablemente de igual magnitud sin declarar.

En el país donde se llama a la población a ahorrar en moneda local, se conoció esta semana que gran parte de los funcionarios públicos tiene sus ahorros en dólares. Lógico, considerando que el peso es una moneda que sistemáticamente pierde su valor.

Paradójico que el Gobierno insista en proclamar el ahorro en pesos cuando todas las medidas que toma va en el sentido de engrosar reservas. El Estado busca desesperadamente adquirir los dólares “baratos” que únicamente genera el sector privado.

Tasa interés o el valor del dinero en el tiempo

Dentro del stock de pasivos del Banco Central se pueden distinguir dos. Los pasivos no remunerados, tradicionalmente conocido como “base monetaria”, y los pasivos remunerados, principalmente leliqs y pases.

La megaemisión de base monetaria para financiar el agujero fiscal tiene un alto costo. A fines de reducir la oferta de ese dinero en un mercado que no lo demanda, el Banco Central ofrece a las entidades bancarias dos instrumentos: pases a un día o leliqs a una semana. Ello permite que lo bancos puedan “colocar” los pesos que captan de depósitos a la vista y plazos fijos.

Enmarcado en la batería de anuncios, el Banco Central estableció un nuevo esquema de tasas de interés. Mientras aumentó la tasa de pases del 19% al 24%, bajó el stock de leliqs que pueden colocar los bancos en un 20%.

Subir la tasa de interés busca secar de pesos la plaza. Bajar el stock de leliqs libera pesos al sistema financiero.

La apuesta del Gobierno es que esos pesos encuentren destino en las nuevas colocaciones que desde el martes próximo hará el Tesoro. Se trata de las emisiones dólar linked, instrumento hasta ahora utilizado sólo por el sector privado. Es un intento de calmar la demanda por el dólar, asegurando rentabilidad positiva en pesos ante una eventual nueva devaluación.

¿Cómplices de la corrupción o protagonistas del cambio?

En un país donde cuatro de cada diez ciudadanos son pobres, subir la tasa de interés implica frenar la expansión de la economía. Pero también implica frenar la inflación, probablemente el más injusto de los impuestos.

En un país donde cinco de cada diez niños son pobres, aumentar la tasa de devaluación para engrosar las reservas implica mayor inflación y por ende, mayor pobreza.

En un país donde casi el 50% de la riqueza se la lleva el Estado, probablemente sea momento de exigir rendición del destino de los fondos públicos.

En un país donde existen numerosas causas de corrupción quizás es hora de reconocer que a la par de cada funcionario corrupto en un “cuaderno de las coimas”, existe un empresario que las paga.

En un país donde la inversión no repaga ni siquiera la depreciación de capital será imposible crecer. Y sin crecimiento todo se convierte en un juego de suma cero. Lo que le das a alguien se lo quitas a otro.

Quizás es tiempo de reflexionar en qué modelo de país queremos vivir. O elegir buscar la responsabilidad siempre en el otro.

En el mientras tanto de corto plazo si las reformas no las hace el Estado, las hará a la fuerza el mercado. Sería bueno la interacción de ambos de forma coordinada. “Estamos todos en el mismo barco”, afirmó esta semana el Ministro Guzmán. “¿Será el Titanic?”, se preguntaba un empresario ofuscado.

Las crisis son oportunidades de cambio. Sector público y privado pueden elegir apagar un incendio como el del cerro San Javier. Elegir entre apagar un incendio o apagar la luz. O seguir mirando hacia otro lado y elegir “pagar la luz” de alguno que otro funcionario del Estado.

Estado y mercado

En el corto plazo si las reformas no las hace el Estado, las hará a la fuerza el mercado. Sería buena la interacción de ambos de forma coordinada.

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