River clasificó a octavos en condiciones bastante extrañas

La victoria ante San Pablo trajo un poco de normalidad entre tanta rareza.

01 Oct 2020
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PRECISIÓN Y HABILIDAD. Álvarez definió el partido con sus goles y pinta para ser la referencia ofensiva de River en el área. ARCHIVO

¿Cuán más raro puede ponerse esto? Hablamos de un partido de fútbol pero que bien podría aplicarse a nuestra vida cotidiana desde hace siete meses. River, con una camiseta completamente roja, jugó de local en cancha de Independiente ante San Pablo de Brasil y sin público. La condición de local cedida es por las refacciones que está haciendo en el césped del Monumental. Sin embargo, el escenario no deja de ser extraño. Tan extraño que un dato es claro: hacía 46 años que el “Millonario” no hacía las veces de local en provincia de Buenos Aires.

En medio de tanta rareza, aparecen signos de normalidad. Como por ejemplo, que River gane un partido importante. El 2-1 sobre los brasileños fue producto de una exhibición por parte de Julián Álvarez y su definición en los dos goles y de la suerte del equipo de Marcelo Gallardo.

Qué más se puede pedir si no es talento y suerte. El talento del juvenil bien llevado por el “Muñeco” y la suerte de que los delanteros brasileños no pudieron acertar al arco en las varias ocasiones de gol que tuvieron para poner el 2 a 2, quizás merecido.

Y vaya que los brasileños lo buscaron: con la derrota quedaron eliminados y River se clasificó a octavos de final. Después se verá si como primero o segundo, pero en medio de la extrañeza que vivimos, ¿de qué vale jugar primero en una cancha vacía y luego en tu cancha vacía? No de mucho.

Cómo será de raro todo que una estrella como Dani Alves jugó en nuestro país (con la número 10) y prácticamente pasó desapercibida, a no ser por la foto que se sacó con la camiseta de Boca.

Todo es extraño, salvo River. Que sigue ganando, que sigue jugando como si no hubiese pasado el tiempo. Que sigue devolviéndonos algo de normalidad.

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