Cartas de lectores

01 Oct 2020 Por LA GACETA

- Quino, el grande

Hay una vieja y conocida idea que actualmente se está reivindicando “lo personal es político”. Quino fue y es uno de esos genios que pueden ver las cosas con profundidad y plasmarlas con sencillez; entró en el seno de una familia tradicional para tensionarla con una pequeña niña llamada Mafalda. Lo que hoy debatimos y cuestionamos ya era una problemática para Quino hace más de 50 años; supo vislumbrar cómo en esa familia de corte tradicional lo político se ponía en juego. ¿Acaso Mafalda no cuestionó en más de una ocasión ese rol pasivo de la madre en la cocina o lavando y planchando? Y no solo eso, también desde lo económico, lo cultural, lo social... Defender los Derechos Humanos fue su estandarte; Mafalda se oponía a la sopa y todo lo que la imposición suponía, muchas veces “caía” en lo impuesto pero sabía que las cosas podrían tomar otro rumbo... hoy hay muchxs niñxs con el ímpetu de Mafalda: inconformista, irónicos, inteligentes, contestatarios y sensibles. ¿Acaso eso no es increíble? Quino hizo lo que todos sabíamos pero no teníamos la autoridad para hacerlo, sin dudarlo y con firmeza en el año 2018 le calzó el pañuelo verde a Mafalda y lo hacía de este modo: “Se han difundido imágenes de Mafalda con el pañuelo azul que simboliza la oposición a la ley de interrupción voluntaria del embarazo. No la he autorizado, no refleja mi posición y solicito sea removida”. Y añadió “siempre he acompañado las causas de derechos humanos en general, y la de los derechos humanos de las mujeres en particular, a quienes les deseo suerte en sus reivindicaciones”... No es casual que ese mismo día haya sido reconocido como abogado de los Derechos humanos. Me quedo con esto. ¡Gracias Quino!

Simón Robles


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- Gracias, Quino

Gracias… mil gracias, Quino/ por todo lo que nos diste./ Ese humor que tú supiste/ con tu Mafalda brindar/ ya te puso en el altar/ de los Grandes Humoristas./ Con Felipe, con Susanita,/ con Guille y con Manolito/ se ha de erigir monolito/ recordando tu memoria./ Y una placa por tu gloria/ la va a poner Miguelito

Eduardo Nieto

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- Marcelo Bourguignon

Cuando se es adulto mayor, sin generalizar, sucede que leemos el periódico en soporte papel. Esta manía la tengo hace 40 años y a contrario sensu de cuando se es joven, que nos interesamos por las páginas políticas, policiales, internacionales, etc, ahora miramos el obituario para ver quién se fue y hoy 30 de septiembre, con profundo dolor vi que partió el doctor Marcelo Bourguignon, de quien fui alumno en el año 1979, y me embargó la pena y salí a mirar al cielo buscándolo. Confieso que no me recibí, pues entré a trabajar a la ahora AFIP Aduana en el año 1980. En su materia promoción, sin examen, el doctor departía conmigo y a más de enseñarme Derecho Procesal Civil, me enseñó a pensar en derecho, a pensar en lo que es justo o no lo es. Ahora de jubilado, soy devenido a “escribidor” y pienso que si en las facultades de derecho del país o quizás del mundo hubiera muchos doctores Marcelo Bourguignon todo sería más lindo y más justo y vayan para él estas palabras de un lego y provean de conformidad por ser justicia.

Ernesto Rolando Rodríguez 


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- Reorganización sanitaria

En otra de mis opiniones de esta sección, en la que solicité una inmediata reorganización sanitaria debido al tiempo de informar los positivos de covid-19, hay que agregar la desorganización en cuanto a la donación de plasma; es sabido que esta maniobra de rescate a beneficiando mucho a los enfermos graves por su notable recuperación y posterior alta médica, pero la necesidad de donantes se volvió pública viral en las redes sociales y cada vez son más, al parecer familiares y amigos por sugerencia del cuerpo sanitario donde el paciente está internado solicitan dadores donantes de plasma de pacientes recuperados de covid-19, cadenas de mensajes suelen circular por las redes y hasta ofrecimientos de dinero para obtener lo que por ahora resulta ser uno de los alicientes más efectivos. En el Siprosa pusieron a disposición una plataforma informática virtual para recepción de donantes que acceden a un formulario y pueden interiorizarse de las condiciones para acceder a la donación. Al parecer no está funcionando esta herramienta; hay gente que se inscribió y todavía no fue convocada a la extracción de plasma; esta manifestación no coincide con la urgencia y la necesidad misma; se publicó que miles de tucumanos fueron dados de alta pero los voluntarios que estarían en condiciones de ser donantes son muy pocos; tampoco son incluidos los que por contacto positivo estrecho no fueron hisopados pero sí aislados por la suposicion; a ellos deberían ofrecerles el test gratuito que indica si la persona tuvo el virus y sería un posible donante más. Quizás todo esto sucede porque no existen las herramientas necesarias para llevar adelante un trabajo organizado y eficiente.

Williams Fanlo


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- Ley pareja no es rigurosa

“La justicia federal afronta una auditoria única en su historia, por casos de presunta corrupción”. Procedimiento judicial, LA GACETA 18/09 y 21/09 de 2016. La independencia judicial es la columna que sostiene la democracia y esto no implica ningún privilegio especial; el no cumplimiento violenta la voluntad y la paciencia de quienes creen en la justicia como último recurso para asegurar la igualdad de los derechos de todos, saturados ya por el mal desempeño de algunos funcionarios y dirigentes. Una de las garantías esenciales en un pais es que los jueces estén dotados de independencia. Esta forma de independencia se traduce en que el juez no debe ser genuflexo al poder político o dejarse influenciar por exigencias partididistas. La justicia se estremece con estas intromisiones. La Constitución debe ser la brújula que guie siempre sus decisiones ofreciendo a todos los ciudadanos igualdad ante la ley. “Hacete amigo del juez/ no les des de qué quejarse/ que siempre es bueno tener / palenque donde rascarse”. Cuando José Hernández puso en boca del viejo Vizcacha estos versos proverbiales no debe haber pensado que los consejos de ese criollo descarado y osado iban ser un catecismo de aplicación diaria para algunos políticos, funcionarios y jueces. El ciudadano común nunca como en este momento ha tenido la sensación de que la política divide a los jueces en dos bandos. Esa mujer de los ojos vendados y balanza equilibrada, después de tantas dificultades y de sangre derramada para lograr nuestra democracia, carece de confianza social para ser creíble. Pareciera que por momentos se saca la venda de los ojos y desequilibra la balanza. ¿Por qué los jueces no pagan el impuesto a las ganancias y gozan del privilegio de no publicar sus declaraciones juradas? Cuando estas son fundamentales en un estado democrático, pues no solo permiten prevenir actos de corrupción sino que forman parte de un sistema que debe ser transparente. Ya es hora de que algunos políticos desciendan de sus incoherencias especulativas y realicen un mejor esfuerzo para hacer más soportable la cruda realidad. Ya es tiempo de que la justicia acelere sus tiempos, castigando a los corruptos para que devuelvan lo que saquearon, sean funcionarios públicos o del sector privado, y que esto sirva de ejemplo para que otros no repitan estas acciones inmorales. La corrupción y su socia la impunididad han penetrado todos los ámbitos de la vida de nuestro país, y bajo esta realidad oscurecida, las buenas intenciones son archivadas. Tan lamentable es la situación que pretender funcionarios sabios que hayan cultivado sus propias mentes y su moralidad, y con una vida que sea reflejo de sus ideales, parece ser una quimera. “Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”. Francisco De Quevedo y Villegas.

Pablo José Giunta


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- Destitución

Cuando aún no se había disipado nuestro descontento, expresado en la carta del 25/09, con respecto a la conducta de nuestros servidores públicos, una bomba de alto impacto informativo sacudió nuestra ciudad: el concejal Aldonate fue destituido por sus pares, por inhabilidad moral para ejercer el cargo, debido a su inconducta cuarentenaria. El asombro de la noticia sólo fue comparable con la satisfacción que provocó saber que la Justicia actuó rápida y certeramente en estos tiempos pandémicos, situación a la que de ninguna manera estamos acostumbrados los tucumanos. Este inédito hecho monterizo (nunca un concejal había sido destituido por sus pares desde la creación del Concejo en el siglo XIX) amerita reconocer la valiente actitud de una enfermera de nuestro hospital Gral La Madrid, que denunció la infracción sanitaria del concejal a través de las redes sociales, al celebrar este su cumpleaños, justo enfrente de dicho hospital. Desde ya esperamos que su proceder no le traiga ninguna consecuencia en su actividad laboral. Ahora bien, como no es oro todo lo que reluce, debemos hacer un aporte aclarativo al hecho narrado. En su momento, el presidente del Concejo había expresado que una vez que actuara la Justicia ellos iban a resolver sobre el destino de su par. Pero la Justicia absolvió al mismo, a cambio de una simbólica suma de dinero, considerando el abultado patrimonio del funcionario. Ante esto Aldonate pidió ser restituido en su cargo pero el cuerpo directamente lo expulsó. Entonces, las redes sociales fueron el medio utilizado por el edil para expresar su disconformidad. Ya sea por las internas políticas de los dos pesos pesados monterizos o porque lo hicieron para lavar sus propias conciencias, no cuestionamos el desproporcionado castigo (según el concejal) del cuerpo deliberativo. Pero también exigimos que se use la misma vara para castigar el accionar del otro concejal involucrado en la organización del famoso torneo de billar, hecho que sí provocó contagios y muertes posteriores. Hasta que eso no suceda, las suspicacias estarán a la orden del día en nuestra ciudad, al comprobar que la ley depende de la cara del cliente. Todo lo expuesto contrasta rotundamente con el lejano tiempo en que el Concejo Deliberante estaba integrado por los honorables ciudadanos probos de Monteros, que a cambio de un peso (¡sí…un peso!) desempeñaban su tarea, con aciertos y errores por supuesto, pero con el absoluto desinterés que conllevaba el ejercicio de la función pública… ¡Ah! Y encima ese peso era donado a las arcas municipales.

Ricardo A. Rearte


Pasaje Díaz Vélez 66
 - Monteros

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