Con centros terapéuticos cerrados, los chicos con autismo comenzaron a autoagredirse

El COE todavía no autorizó los protocolos presentados en junio por la cámara de centros terapéuticos. Padres desbordados.

30 Sep 2020 Por Magena Valentié
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CRISIS DE LLANTO Y FURIA. Cada vez son más frecuentes las descargas agresivas combinadas con momentos de depresión que sufren los chicos el Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Juan Cruz pasó de ser un chico alegre y juguetón a retraerse cada día más, a hacer berrinches, a gritar y a golpearse a sí mismo. Por momento queda sombrío mirando la televisión y de pronto le vienen ataques de furia. Juan Cruz tiene 14 años y su diagnóstico es Condición del Espectro Autista (CEA). “Desde que comenzó la cuarentena cerró el centro terapéutico Sendero de Francisco y se trastocaron todas sus rutinas. No puede ver a sus amigos ni a su abuela. Se pone obsesivo, furioso, hasta me pega y me muerde. A los chicos con autismo el ocio y estar encerrados les hace muy mal”, confiesa su mamá, Mónica Rodríguez.

“Todas las familias de niños con autismo están desesperadas. Los padres no sabemos ya qué hacer, cómo manejarlos. Muchos empezaron a autoagredirse, a uno le hicieron cinco puntos en la cabeza porque él mismo se golpea, a otro se le dio por comer carne cruda”, cuenta desesperada Fanny Miranda del Grupo Azul CEA. “Mi hijo se pega fuerte en la cabeza, ya no lo puedo contener, está muy agresivo”, dice al borde las lágrimas Eliana Vera.

“La situación de los chicos con discapacidad, en especial autismo, es alarmante. Ellos necesiten terapias presenciales”, enfatiza Josefina Porta, musicoterapeuta y propietaria de un centro de día, terapéutico y de rehabilitación. “Estas instituciones a pesar de pertenecer al área de salud no están habilitados para terapias presenciales. Nosotros presentamos en junio un protocolo al COE pero no obtuvimos ningún tipo de respuesta. Nos estamos manejando de manera remota. Pero la verdad es que la teleasistencia es funcional para algunos casos, no para todos, y durante un tiempo, después ya no funciona, la presencialidad es necesaria para el abordaje de estas problemáticas”, asegura.

“El otro problema es que en el sistema público de salud tampoco se está dando respuestas a estas necesidades. Desde los centros planteamos volver a la presencialidad, pero no de forma masiva, sino con todos los cuidados para evitar los contagios por covid-19. Tampoco pretendemos abrir las puertas masivamente, sino por lo menos que nos permita brindar ayuda a las personas que más lo necesitan. Hay pacientes que están en alto riesgo, que están perdiendo las habilidades que habían adquirido, que presentan crisis y autoagresiones. Necesitamos que nos dejen dar apoyo a las familias que la están pasando mal”, dice Porta.

“Estamos desbordados”

“La cuarentena más larga del mundo no es tan solo un duro impacto a la salud psíquica, en general, y a la economía, sino que es también la tormenta más oscura y feroz para muchas personas con discapacidad”, escribe en su muro de Facebook el médico psiquiatra Julio Rodríguez Aráoz de Universo TEA. Dice: “los teléfonos nos paran. Los niños, adolescentes, adultos, nuestros pacientes, no están bien. Las crisis son más frecuentes. El insomnio es más tenaz. La ansiedad más grande. Y como profesionales nos duele el alma. ¿Quién vela por las personas con discapacidad? ¿Dónde están los protocolos? Podemos tomar un cafecito en un bar o ir al gimnasio. Olvidar nuestro cubrebocas. Pero los chicos no pueden ir a sus terapias. Los centros, en su mayoría cerrados, hacen lo que pueden. La falta de acompañamiento, de protocolos adecuados para la atención de personas con discapacidad o no se cumplen. El desamparo emocional, de las obras sociales, legal, educativo (no todos los chicos tienen internet, algunos ni recibieron tarea por tener una condición). Un desamparo crónico”.

“Los chicos están sin terapia. Lo más grave es que ni siquiera hay un pronunciamiento por parte de la Agencia Nacional de Discapacidad porque esto está pasando en todo el país”, afirma el doctor Rodríguez.

Gustavo Anastacio, presidente de la Cámara de Instituciones Terapéuticas y Educativas de Discapacidad, señala que ha presentado un protocolo en el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) el 19 de junio. También elevó notas el 16 de junio y el 21 de julio. “Se nos manifestó que era imposible que pudiéramos abrir ya que los servicios de la provincia no estaban en condiciones de ponerse en funcionamiento y que, por una cuestión de equidad, ningún centros tanto público como privado podía abrir”, explica Anastacio. El protocolo presentado propone la atención de los servicios esenciales.

Anoche, consultada por LA GACETA, la ministra de Gobierno Carolina Vargas Aignasse, dijo acordó con la cámara que se presentaría “un nuevo protocolo ajustado a los casos críticos”. “Me dijeron que lo iban a llevar mañana (por hoy). Cuando ingrese lo vamos a evaluar”, prometió.

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