La esperanza de volver a las aulas este año se desvanece

27 Sep 2020 Por Magena Valentié
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SEIS MESES DE DESOLACIÓN. En Tucumán todavía no hay expectativas de volver a la presencialidad. LA GACETA / FOTO DE INÉS QUINTEROS ORIO

Todos están hartos de la virtualidad, pero las condiciones no están dadas y se termina el año. Qué opina cada sector de la educación

Dos meses y medio es todo lo que queda del ciclo lectivo 2020. ¿Volverán los chicos a la escuela en lo que resta del año? LA GACETA consultó a alumnos, docentes y directivos y no encontró quien quiera volver en las condiciones epidemiológica actuales. La excepción es la municipalidad de Yerba Buena, que ya presentó un protocolo y que si el COE se lo aprueba lo pondrá en práctica inmediatamente. Sin embargo, su directora de Educación, Victoria Dejardins, aclara que no está pensado para todos sino solo para los alumnos en riesgo pedagógico o que abandonaron la escuela”.

La situación es complicada. Los chicos están hartos de la virtualidad y muchos ya comenzaron a desconectarse. Otros nunca lo hicieron y un gran porcentaje hace un sacrificio enorme y gasta el poco dinero que tiene para comprar datos. Los docentes ya no saben qué inventar para mantener la atención de los alumnos. Los padres, sobre todo, de los primeros grados, jardín de infantes y de chicos con discapacidad, están al borde del colapso. Nadie ha sido preparado para mantener la virtualidad en un 100% y durante tanto tiempo, más de seis meses.

A pesar de la gran necesidad de volver a las aulas, la curva ascendente de contagios y los problemas edilicios de las escuelas son los argumentos más fuertes de gran parte de los tucumanos para tirar por tierra esos deseos.

Sin embargo, Yerba Buena quiere volver a la presencialidad para “rescatar” a los que quedaron al borde. En esa jurisdicción la escuela Clotilde Doñate tiene un 30% de alumnos en riesgo pedagógico; la escuela n° 311 República de Italia, de El Corte, el 11,8%; la escuela municipal Petrona de Adami, 8,6% y la secundaria San José el 40% no tiene conectividad, sondeó Dejardins. Funcionan en suelo yerbabuenense 31 edificios escolares (17 colegios y 14 escuelas), pero la autoridad máxima es el Ministerio de Educación.

Escuchemos a cada grupo:

Los docentes

Aunque en el interior de la provincia la densidad poblacional es baja y los chicos necesitan volver a la escuela porque tienen poca o nula conectividad, los docentes piensan que no es conveniente todavía. “Hay problemas de infraestructura. Muchas aulas son pluriaños y los chicos comen ahí mismo. En la escuela de Los Herrera, Leales, la primaria comparte con el ciclo básico, no hay espacio suficiente para el distanciamiento social”, advierte el profesor Pablo Orellana.

“Si bien los chicos están desesperados por volver, porque los afecta mucho no poder sociabilizar, es complicado el regreso. Hay que organizarlo bien, hay que tener en cuenta que muchos docentes somos personas de riesgo, como yo, que soy asmático. Me tendrán que reemplazar”, argumenta. El otro tema es que muchos docentes y alumnos usan el transporte público que es un medio de contagio. “Yo mismo visito tres escuelas en un solo día. Hay que tener en cuenta que el virus se transporta con las personas. Además hace falta personal auxiliar de limpieza e insumos”, resalta.

Pedro Verasaluce, profesor de Historia en Puma Pozo, Leales, y en la capital, opina que “el año escolar ya está terminando. Hasta ahora no hubo un plan de contingencia de preparación para las clases presenciales. Tampoco hay infraestructura sanitaria adecuada ni suficiente personal de salud donde los niños, docentes y familias puedan ser atendidos, en caso de contagios. Nadie, en estas precarias condiciones puede estar tranquilo haciendo su trabajo”, razona.

Verasaluce piensa que el Estado no ha hecho las inversiones que correspondía. “Hasta ahora el mayor esfuerzo es de los padres, docentes y alumnos. Sólo la solidaridad ha permitido que muchos chicos que no podían conectarse por falta de medios, puedan seguir estudiando. Esto lo hizo por ejemplo el instituto JIM, cuya comunidad educativa, junto a otros colaboradores anónimos, donaron cargas virtuales para todos los alumnos de la Escuela 229 Vicente Parra de Puma Pozo, Leales”.

Padres y directores

“Este no es el momento de volver. Ya hemos esperado todo el año sin que los chicos concurran al colegio. Quizás pasada la primera quincena de octubre se puede ver la situación, pero para eso en Educación ya tendrían que haber comenzado a prepararse”, razona Gabriela Pasteris, mamá de Maxi. A su vez, la rectora del colegio Sagrado Corazón, Norma Macció, observa que la realidad de los colegios es muy dispar: “como estamos no creo que sea lo óptimo recomenzar ahora. Tal vez si bajaran los casos y con un protocolo estricto podríamos animarnos a volver a la escuela. Pero todo depende de cada institución. Hay establecimientos grandes pero otros carecen de espacio físico. Además hay que ver qué opinan los padres, porque ahora están con sus hijos seguros en la casa”.

Los alumnos

“Extraño mucho a mis compañeros, pero al mismo tiempo me da un poco de miedo cuando pienso volver. Hay muchos contagios”, confiesa Evaristo Cruz, de 13 años, alumno de la escuela secundaria General Belgrano.

Morena Salinas, de 12 años, cursa su primer año de la secundaria. Vive en Leales y no sale a ningún lado. “Trato de estar conectada todo el tiempo que puedo pero se me complica. Somos tres hermanas y tenemos un solo teléfono que es de mi mamá, que además es con abono, no podemos usarlo mucho”, cuenta por WhatsApp. “Me encantaría poder ir a mi escuela (n° 185 Benito Quinquela Martín) pero siempre que usando barbijo, alcohol en gel y manteniendo la distancia”, aclara.

Matu Agudo, quien tanto había soñado con el último año de la secundaria, se la pasa encerrada y sin poder ver a sus compañeros. “Ya estoy acostumbrada a estudiar en la virtualidad, lo que quiero es ver a mis compañeros. Es triste saber que si vas a la escuela te podés contagiar. Otros ni siquiera pudieron conectarse. Pero hay compañeros que no quieren hacerlo. A ellos les digo: que tomen conciencia. Todos los chicos del último curso de la secundaria la estamos pasando horrible y sin embargo nos esforzamos. Aceptamos las cosas como son. Como dice una profe a la que quiero mucho: ‘si la vida te da limones hacete una limonada’, pero no te quedés sin hacer nada”.

Qué dice el ministro

“La escuela es irreemplazable, tanto en lo educativo como lo social. Todos estamos de acuerdo en eso”, dijo el ministro Juan Pablo Lichtmajer, al ser consultado por LA GACETA. Sin embargo, aclaró que “el anhelo de volver a clases presenciales choca con una realidad epidemiológica en la que no son aconsejables las actividades presenciales en este momento. Tenemos que cuidar la salud de la familia educativa y continuar con el despliegue de estrategias para la continuidad pedagógica. El único modo es apoyarnos mutuamente en el sistema educativo con las familias para contener y ayudar a los alumnos y alumnas hasta que las condiciones epidemiológicas mejoren”, señaló.

“En dos meses no va a variar la situación”

“La presencialidad es absolutamente necesaria. la figura del maestro es insustituible, y los dispositivos técnicos no están al alcance de todos. La pandemia ha desnudado una tremenda desigualdad. Pero para volver a clases tienen que estar dadas las condiciones epidemiológicas necesarias. Los expertos dicen que no tiene que haber circulación del virus para evitar más contagios. Además falta designar personal auxiliar en las escuelas y regularizar la provisión de agua potable. Quedan dos meses de clases, y en ese tiempo esta situación no va a variar”, afirma David Toledo.

“Primero pasen un plumero, eso les va a llevar un mes”

“Primero pasen un plumero a las escuelas, eso les va a llevar un mes. Después vemos”, ironiza Raquel Grasino de Docentes Autoconvocados, indignada por el estado de las escuelas. “Los edificios están un desastre, no se abrieron en todo el año, hay que arreglar baños y los techos, y designar personal auxiliar. No vamos a llevar a nuestros niños a que se contagien”, reniega.

“La única solución que se les ocurre para los chicos que no se pudieron conectarse es la presencialidad, cuando pudieron haber dado becas. Los propios docentes terminan ayudando a sus alumnos, mientras el Estado se ahorra en funcionamiento. La escuela pública ha dejado de ser gratuita, la estamos pagando los docentes y las familias”, enfatiza.

“Habría que Consensuar el regreso”

“Todavía estamos en curva ascendente de casos de covid, pero si quisiéramos volver a las aulas la segunda quincena de octubre tendríamos que haber aprovechado septiembre para organizarnos. Así podríamos tener un regreso ordenado y no a las apuradas”, aporta Daniel Nacusse, rector del colegio León XIII. “Según la resolución del Consejo Federal de Educación la vuelta debe ser proceso consensuado con una amplia participación de todos los actores del sistema educativo y sanitario. Esto no está sucediendo. Deberíamos discernir quiénes vuelven primero. Yo creo que tendría que ser los que más necesitan y los 6° años de primaria y secundaria. Pero además disponer los recursos materiales y humanos, es una erogación”, opina.

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