Convivir con uno de dos males

27 Sep 2020 Por Regina Martínez Riekes
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“No le tengo miedo a la muerte. Solo no quisiera estar ahí cuando ocurra”.

Woddy Allen

BCRA vs Anses - 2 Round

Banco Central y Anses se subieron nuevamente al ring. La primera ronda fue a comienzos de la cuarentena. La marea de jubilados haciendo filas en los bancos costó la cabeza del entonces titular del organismo previsional, Alejandro Vanoli.

Seis meses después, el berenjenal de medidas anunciadas por la autoridad monetaria evidenció nuevamente la falta de coordinación. Durante siete días los argentinos no pudieron realizar transferencias en dólares. Tampoco pudieron comprar dólar ahorro. Los bancos, imposibilitados de vender dólares a beneficiarios IFE (Ingreso Familiar de Emergencia), reclamaban acceder a la base de datos. La Anses alegaba protección de la información de sus beneficiarios. El ruido generado aumentó el temor de la población.

Los números evidencian el fracaso de las medidas. La oferta de dólares no aumentó. Las intervenciones diarias del Banco Central implicaron pérdidas de reservas en el mercado spot, acumulando ventas por U$S 1.300 millones en lo que va del mes. La demanda de cobertura aumentó el volumen operado en el mercado de futuros.

El contado con liquidación no cedió. La desconfianza penalizó a la actual gestión con el retiro de depósitos en moneda extranjera de los bancos. Un total de U$S 330 millones desde que se anunció el nuevo cepo. Monto lejano a la sangría observada tan solo un año atrás. En ese momento las extracciones tocaron niveles máximos de U$S 1.000 millones en un solo día (30/08/2019).

Muy lejos del 2001

La crisis de 2001 dejó impreso un mal recuerdo en la memoria de los argentinos. Ante cualquier eventual amenaza la población retira sus ahorros de los bancos.

El sistema financiero hoy es muy solvente y se encuentra segmentado. No existe descalce de plazos ni de monedas como hace 20 años atrás. Solo puede obtener un crédito bancario en dólares quien sea capaz de generarlos para posteriormente garantizar el repago de esa deuda.

El retiro masivo de depósitos un año atrás (U$S 15.000 millones en sólo cuatro meses) pone en evidencia que los bancos están listos para afrontarlo. Por cada dólar que los bancos tienen depositados en cajas de ahorro, el sistema cuenta con U$S 0.22 cash y U$S 0.99 en encajes en el Banco Central. “Argentina hoy tiene el sistema financiero más líquido del mundo”, aseguraba uno de los consultores estrella en un “zoom” el jueves pasado.

Tratar de pesificar la economía argentina a la fuerza no funciona. Solo genera más miedo. Con una tasa de interés real negativa, los argentinos buscarán mantener sus activos en dólares y endeudarse a tasas subsidiadas. Después de todo, una persona de 50 años ya tuvo cinco monedas diferentes, varias cuasimonedas, vivió la confiscación de depósitos e hiperinflación. ¿Por qué razón debería entonces ahorrar en pesos?

Elige tu propia aventura

Argentina sigue batiendo récords. Con rendimientos en torno al 13%-15% en dólares, los bonos acumulan pérdidas que los ubican en umbrales de un eventual nuevo default. Algo irracional teniendo en cuenta el escaso flujo de pagos que generan esos vencimientos en los próximos tres años. Según un informe publicado por el banco de inversión Morgan Stanley, solo Grecia nos supera. Al país mediterráneo le tomó dos meses y medio que sus bonos reestructurados cayeran un 50% y rindieran 30%.

El escaso volumen operado y la marea de restricciones dan lugar a numerosos desarbitrajes a lo largo de la curva de bonos soberanos. Vender una posición corta en el mercado local (AL30) y recomprarla en el exterior puede generar retornos entre U$S 0.02 y U$S 0.04 por bono operado. Nada mal para tratarse de un simple pase de manos.

Distinto desempeño tuvo la deuda en moneda local, la cual resistió estoicamente las fuertes pérdidas exhibidas por los bonos del canje.

Técnicamente resulta más atractivo un retorno de 15% en dólares versus obtener un 5% por arriba de inflación. A pesar de ello los grandes inversores locales se encuentran mayormente atrapados en pesos. El haber accedido a algún beneficio por parte de estado les imposibilita el acceso al dólar bolsa. Por otra parte, el mercado pareciera por ahora confiar en que el mandato actual honrará sus obligaciones en pesos. Algo que, hasta el reperfilamiento de 2019, parecía bastante lógico considerando que el Gobierno es quien tiene el monopolio de la emisión de esos pesos.

El dilema entre más tasa o más brecha

Alcanzar una tasa de desempleo de 13% con un decreto que prohibe los despidos demuestra el fracaso de imponer restricciones a la fuerza.

La migración de las grandes fortunas a fines de eludir el nuevo impuesto a la riqueza evidencia que la presión fiscal tiene un límite. El economista Ricardo Arriazu lo anticipaba en el Coloquio de IDEA 2019. “Primero se mueven los activos financieros. Luego los activos reales. Finalmente las personas”

El desembarco de las bancas privadas en Uruguay revierte la tendencia iniciada en 2016. Las autoridades aún están a tiempo de parar el éxodo. Mientras más tarde asuman que gobiernan un país que acumula dos años de recesión, 10 años sin crecer en términos per cápita y hoy enfrenta una pandemia, más difícil será revertir las consecuencias en la economía. “O tasa de interés o brecha cambiaria del 80%”, remataba el economista Martín Tetaz en una de sus columnas. Relajar restricciones, aumentar la tasa de interés y acelerar la devaluación del peso son desgraciadamente las únicas opciones que tarde o temprano, se convalidarán.

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