Adultos mayores: quedarse en casa puede generar nuevos contactos y aprendizajes

Un psicogerontólogo explica cómo se puede convertir esta situación en una experiencia valiosa.

INCERTIDUMBRE. Siempre hay recursos psicológicos para afrontar la situación. INCERTIDUMBRE. Siempre hay recursos psicológicos para afrontar la situación.
27 Septiembre 2020

“Hoy ser mayor implica tener más riesgos frente a la covid-19, sin embargo eso no implica tener menos recursos psicológicos. Ante las dificultades, cada uno toma diversos caminos pero a veces nos aferramos a los ya conocidos”, asevera Ricardo Iacub, psicogerontólogo, subgerente de Desarrollo y Cuidado Psicosocial del PAMI.

En diálogo con Télam, Iacub compartió reflexiones que escucha de sus pacientes, que pueden ayudar a pensar esta situación de incertidumbre, temores y cansancio que genera esta pandemia.

El psicólogo entiende que quedarse en la casa, más que aislamiento o distanciamiento social, debería generar oportunidades de desarrollo, nuevos contactos y hasta aprendizajes, que permitan seguir activos, incluidos y vinculados socialmente. “Sin embargo, sostener esta reclusión no resulta sencilla y menos aun cuando el panorama sigue siendo incierto”, admite. Y explica que todo este conjunto de factores aumentan la tensión psicológica de estar en riesgo, lo que implica más ansiedad y acudir a nuestros recursos y temores muchas veces menos racionales.

Luego, clasifica las reacciones. Están -dice- los que no dejan de pensar en el peligro: “Cuando salgo a la calle, siento que me altero por cualquier cosa, porque cada cosa que toco siento que me va a contagiar”. Iacub aclara que este tipo de vivencia “puede provocar intentos de control obsesivo, como limpiar exageradamente o rumiar sobre el contagio. Sabemos que cuidarse es importante pero también, si no confiamos en lo que hicimos esto puede convertirse en un tormento innecesario y peligroso”.

Están los que no pueden cambiar sus objetivos: “Siento que me robaron mi tiempo”. Iacub les responde: “Muchos debieron aplazar proyectos y sabemos lo doloroso que resulta, pero si persistimos en lo que perdimos, habrá menos posibilidades de modificar las metas que nos lleven a nuevas satisfacciones y logros. Sabemos que a lo largo de la vida tuvimos que abandonar objetivos e incluso seres queridos, pero el ser humano tiene esa capacidad de seguir adelante aun ante los mayores tropiezos.

Están los que bajan las manos: “Ya no tengo ganas de nada, no sé adónde voy a ir a parar”. “Una de las respuestas ante lo difícil de esta situación es no querer ni poder hacerse cargo. Por ello poder verlo como un desafío y dejarse ayudar, por seres queridos o si resulta necesario por un profesional, lo convierte en una alternativa factible”, destaca el especialista.

Los que se enojan: “El problema no es la pandemia, es el gobierno que nos prohíbe salir”. Ante ello, Iacub señala: “Poner la culpa en el otro es uno de los mecanismos psicológicos más habituales. Pensemos cuántas veces ante una dificultad proyectamos la culpa y nos deshacemos de la responsabilidad. Sin embargo sabemos que nada bueno sucede con esta posición, ya que alojar la culpa en los otros nos alivia momentáneamente, pero nos deja enojados y mortificados mucho tiempo, y sin recursos internos para modificar la situación”.

Iacub recomienda: mantenerse activos, con lo que a cada uno le resulte y pueda; estar comunicados y abiertos a nuevas formas de encuentro, ya sea Facebook, Whatsapp, Zoom o el teléfono y apoyarse en recursos internos y cultivarlos. ¿Cuáles? La paciencia, la tolerancia, el buen humor. Mantener una buena motivación, una actividad interesante, una charla a tiempo, o aprender algo nuevo pueden hacer de esta una experiencia valiosa.

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