La ONU celebra el día internacional para la eliminación de todas las armas nucleares

Por Carlos Duguech, columnista invitado.

26 Sep 2020
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La primera resolución de la recién creada Organización de las Naciones Unidas que conmemora sus 75 años el próximo 24 de octubre, fue lo que se esperaba, naturalmente: el desarme nuclear mundial. Aunque hasta entonces sólo EEUU poseía ese armamento pero en otros países se procuraba lograr esa tecnología bélica. Todavía estaban prietos en la memoria colectiva los estragos sufridos por Hiroshima y Nagasaki.

La primera Asamblea General de los 51 países fundadores (entre ellos Argentina, que debió sortear oposiciones iniciales para su ingreso por cuestionamientos a su neutralidad en la IIG, hasta unos días antes de la rendición alemana) se reunió en Londres. Pero la primera resolución pretendía que la energía nuclear se utilizara sólo con fines pacíficos.

Pese a las numerosas reuniones y conferencias sobre la cuestión desarme nuclear que se llevaron a cabo en los últimos seis decenios en los distintos organismos de Naciones Unidas, y particularmente al TNP (Tratado de no proliferación nuclear) subsisten arsenales nucleares cada vez más modernos, lo que implica mayor capacidad de destrucción y muerte, unido a que los artefactos nucleares ya no serán descargados como en cielos del Japón desde enormes aviones bombarderos donde en vuelo se armaban las bombas muy voluminosas.

Ahora, misiles de largo alcance con ojivas nucleares dispuestos en silos subterráneos, aviones, trenes, submarinos en una “vigilia de armas” que preanuncia la siempre temida “guerra nuclear”.

Pero hay una esperanza frente a casi 14.000 armas nucleares en el planeta. Y el 92% en poder de sólo dos naciones: EEUU y Rusia. El resto entre India, Pakistán, Francia, Israel, China y Corea del Norte. Y la esperanza la dio el Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares, que se votó en una reunión especial en la ONU en Nueva York en septiembre de 2017. Este tratado fue durante boicoteado por los países nucleares (9) pero nada pudieron hacer para que no se conformara como un tratado multilateral.

Sus implicancias son de relación vinculante con los países firmantes una vez que cincuenta estados lo ratifiquen. Seguramente llevará tiempo, pero es una pieza fundamental para semejante objetivo. Vale la pena intentar que se logren las 50 ratificaciones. En este tiempo de pandemia por un virus que adquirió “ciudadanía mundial” involucrando a todo el planeta, es dable imaginar una “pandemia nuclear”.

Para la que se están infinitamente menos preparados los países para enfrentarla. Debemos decir que Argentina ni firmó ni ratificó el tratado. Este columnista mediante nota al presidente de la nación sugirió hace unas semanas que nuestro país forme parte de ese tratado. Se da una paradoja: la principal organización que acordó con la ONU sobre energía nuclear es la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) y tiene por Director General al diplomático de carrera argentino Rafael Grossi, en funciones desde diciembre de 2019. Fue elegido por votación con el concurso total de los países de América Latina y el Caribe.

Un hombre conocedor de todo lo relacionado con la energía nuclear para todos sus usos y un diplomático que fue capaz de acordar con el gobierno de Irán, en reciente visita, la continuidad de las inspecciones de la OIEA en instalaciones nucleares del país persa.

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