Más para rescatar que para lamentar

Salvo para el ya condenado Tigre, corre fuerte viento a favor para los equipos argentinos.

26 Sep 2020
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BALANCE. “Pol” Fernández fue de menor a mayor el jueves en Colombia.

Resulta difícil hablar de las cuatro primeras fechas de la Copa Libertadores en términos de continuidad, habida cuenta que, entre la segunda y la tercera, hubo un paréntesis de seis meses. Pero a los efectos prácticos de un balance provisorio diremos que, a falta de dos jornadas para la conclusión de la fase de grupos, sólo Nacional de Uruguay está clasificado a octavos de final. Desde lo matemático al menos; hay otros que también están prácticamente adentro, pero nada peor en estos casos que caer en el exceso de confianza.

Que consumada ya más de la mitad de la etapa haya un solo equipo de 32 con blindaje matemático habla de una edición bastante pareja -para bien o para mal-, más allá de ciertas disparidades de nivel bastante notorias, como la que se vio entre River y Binacional (14 goles de diferencia en el global, récord histórico en la competición).

Para la generalidad de los equipos argentinos que participan, la cuarta fecha -trascendental por ser el inicio de la recta final hacia el corte clasificatorio-, fue tan bendita como lo sería hoy la lluvia en Tucumán. Saldo de cuatro triunfos y un empate, 12 goles a favor (aunque la mitad los firmó River) y sólo dos en contra. Los que venían muy bien quedaron al borde de la clasificación, y los que estaban simplemente bien quedaron mejor. La única excepción es Tigre, cuya suerte ya estaba echada desde antes del empate con Bolívar. La igualdad entre Guaraní y Palmeiras lo dejó sin chances de llegar a octavos de final, aunque todavía puede aspirar a un lugar en la Sudamericana si termina tercero. Para eso, debería ganarle a los paraguayos y a los brasileños, algo que a esta altura parece muy difícil.

En el lote de los que quedaron con un pie adentro están Boca y Racing: a ambos les alcanza con no perder alguno de los dos partidos que les quedan para avanzar. Por supuesto, eso no es motivo para relajarse. Primero porque 99 no es 100, y segundo porque a los fines de los cruces de octavos siempre es mejor llegar como como líder de grupo que como escolta.

En ese sentido, el que viene con pelota mejor dominada es Boca, el único líder e invicto de los cinco argentinos a pesar de su pobre actuación en Medellín. Al conjunto dirigido por Miguel Russo (y bien custodiado en el fuero internacional por Leandro Somoza) lo asiste la ventaja de jugar sus últimos dos partidos (vs. Libertad y vs. Caracas) en La Bombonera. No estará el público, su principal arma de presión, pero al “Xeneize” siempre es más difícil doblegarlo en su casa.

Racing, en cambio, debe visitar en Montevideo al sorprendente Nacional, que ganó todo y recibió un solo gol en todo el torneo. Sino, tendrá una chance más en el Cilindro, contra Estudiantes de Mérida.

River necesita un poco más, pero también podría sellar su pase en forma anticipada, ya que le toca recibir (en cancha de Independiente) a San Pablo, su rival más directo. En caso de vencerlo, matará dos pájaros de un tiro: los brasileños y los peruanos de Binacional, que también quedarán afuera. Si pierden a manos de los paulistas, seguirán dependiendo de sí mismos por su gran diferencia de gol, la mejor del torneo (+11).

Defensa y Justicia, ahora escolta en su grupo, podría entrar también en la quinta, si le gana -otra vez- a Delfín y si Olimpia cae ante Santos.

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