En 2005, Tucumán era campeón, Mohamed ganaba por primera vez y moría Juan Pablo II

Logros deportivos marcados por un suceso mundial.

25 Sep 2020 Por Mariana Apud
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ARCHIVO. “Será recordado como ‘Juan Pablo, el Grande’, se lee en el texto de tapa del 3 de abril de 2005. “Recuperaron el brillo que distinguió durante mucho tiempo al rugby”, se describió a la coronación tucumana.

El 2 de abril de 2005 había un cúmulo de emociones en el ambiente. En Concordia, Entre Ríos, Lucas Mohamed ponía el ladrillo inicial en la construcción de su primer triunfo en el Turismo Nacional, en la Clase 2. En la zona del parque 9 de Julio, un grupo de hombres estaba a 80 minutos de poner nuevamente al rugby tucumano en el lugar más apropiado para su historia: el de campeón. Y el mundo estaba expectante por el grave estado de salud del papa Juan Pablo II. En cada uno de los trascendentales hechos deportivos del deporte tucumano, la historia mundial caló de diferentes maneras.

“No nos podíamos dar el lujo de perder nuestro objetivo”, contó Roque Araujo, octavo de aquella Naranja. “Decidimos entre todos rendir de ese modo, y con mucho respeto, nuestro homenaje al Papa”, recordó Mohamed sobre la decisión de correr que tomó junto con su familia.

Mientras Araujo y compañía se enteraban en la concentración que el Sumo Pontífice, líder espiritual de más de 1.300 millones de personas en el mundo, fallecía, Mohamed ganaba una de las tres series clasificatorias de la carrera. Y por haber sido la más rápida, le daba el primer lugar en la grilla de la final del día siguiente.

“Al principio no iba a hacerlo (correr la final), no me sentía bien. Después lo hablé con mi familia, que fue a acompañarme”, recordó el piloto que competía representando a LA GACETA. ¡Y de qué modo homenajeó a Juan Pablo II! Ganó sin discusión una final en la que peleó mano a mano con Adrián Percaz e Iván Arbusti.

“Fue una conmoción que les llegó a todos los seres humanos, pero estábamos muy ‘enchufados’ en el partido”, recordó Araujo. “Nosotros sabíamos lo que habíamos luchado, de dónde habíamos venido y cómo estaba atravesando la provincia ese momento con respecto al rugby”, agregó.

ARCHIVO II. “Brillante éxito de Mohamed”, fue el título de la fotonoticia que apareció en la tapa del 4 de abril. La información sobre el velatorio del Papa y sus homenajes en el Vaticano fue lo central.

El 2 de abril de hace 15 años significó mucho, demasiado, en la historia de la selección tucumana de rugby. En 2003, la Naranja descendió del Campeonato Argentino, en 2004 ganó la zona Ascenso y en la temporada siguiente retornó a la máxima categoría del torneo que dejó de jugarse en 2017 luego de 75 años. Sin pausa en ese frenético camino de retorno a un lugar mucho más adecuado a su historia, Tucumán volvía a ser campeón luego de 12 años. Es por eso que la mentalidad de aquel día era inamovible, inmutable ante cualquier cuestión. “El objetivo era ganar ese Argentino”, resaltó Araujo.

La inmediatez entre que se conoció el deceso del Papa y el inicio del encuentro hizo que el partido se retrasara un poco. “Media hora, era como un día entero. El hecho, pese a ser una gran pérdida, nos permitió canalizar las emociones en la cancha”, reconoció el jugador. Previo minuto de silencio -también se homenajeó a Aitor Otaño, ex capitán y ex entrenador de Los Pumas- la Naranja entró al campo de juego de Tucumán Lawn Tennis para enfrentar a Mendoza, campeón vigente. Como en todos los partidos previos, ganaron con la autoridad reflejada en un 28-9.

La guapeza de la defensa, sello de la mística tucumana, fue recuperada en esa temporada gracias al trabajo de la dupla técnica conformada por Ricardo Le Fort y Alejandro Molinuevo y explotada al máximo ante los mendocinos. “Confiábamos el uno en el otro y sabíamos exactamente lo que teníamos que hacer. El partido fue tal cual queríamos”, sentenció Araujo.

En “La Caldera” del parque era imposible pensar en una suspensión del partido ante la noticia que se había conocido. Casi 10.000 personas estaban en la cancha. Desde el hotel, los fanáticos de la Naranja ya acompañaban al equipo y el partido iba a ser televisado para todo el país.

En Entre Ríos, sí hubo tiempo para reflexionar con cuidado qué era lo apropiado y fue Mohamed uno de los principales consultados. Su familia es de fuertes creencias religiosas. Él llevaba en aquel VW Gol una frase referente a Juan Pablo II que, lógicamente, llamó la atención. “El día en que el Papa cumplía años yo completé el presupuesto para correr en el TN. Mi mamá me sugirió que la coloque”, contó el piloto en “La otra pregunta”, el ciclo de entrevistas que se emitía por LG Play.

Las reuniones se sucedieron ese sábado por la tarde y finalmente los responsables de la categoría decidieron que la fecha continuara, pero quienes no se sintieran en condiciones de correr, quedaban liberados. El domingo, Mohamed cerró un fin de semana perfecto y se sumó a una corta lista de ganadores tucumanos en los tiempos “modernos” del Turismo Nacional integrada hasta ahí por Roberto Sánchez y Marcelo Chediac. “El primer milagro que hizo el Papa fue conmigo porque gané”, bromeaba en la entrevista Mohamed e inmediatamente se puso serio. “No hubo festejo, ni champagne, pero lo mismo lo disfruté. Pude dedicarle la victoria a Juan Pablo II”, explicó. Apenas se bajó del auto, con su primer triunfo ya consumado, reflexionó: “lo que es la vida, gané en horas de mucho pesar”.

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