Diego Schwartzman: primero hay que saber sufrir

Schwartzman jugó al límite -como a menudo ocurre con nuestros deportistas- para vencer a Shapovalov; hoy disputa la final en Roma con Djokovic.

21 Sep 2020 Por Mariana Apud
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QUE FUNCIONE. El drive de Schwartzman deberá ser efectivo al máximo hoy ante el número uno del mundo, que en 2019 lo eliminó del torneo romano en tres sets.

Las mismas palabras que Diego Schwartzman dijo luego de vencer a Rafael Nadal se pueden aplicar a la victoria ante el canadiense Denis Shapovalov por 6-4, 5-7 y 7-6 (7-4). “Pensaba: ‘ok, ¿él no juega hace ocho meses? Tal vez no sea en el segundo set, pero en el tercero…”, reveló “Peque” pos triunfo épico ante el número dos del mundo. El razonamiento se centraba en la inactividad de Nadal, más marcada que la del propio Schwarztman.

En los cuartos de final, sumada a la jerarquía que adquirió su juego, el porteño sacó rédito de esa situación, ya que el español no había jugado ningún torneo antes de llegar al Masters 1.000 de Roma. Ayer, ante Shapovalov la situación fue distinta. “Peque” y “Shapo” jugaron casi lo mismo desde la reanudación de la competencia. Schwartzman disputó ocho partidos y Shapovalov, 10. Era imposible que la semifinal no fuera tan pareja, peleada y discutida.

Hoy pasará lo mismo cuando Schwartzman enfrente al número uno del mundo, Novak Djokovic, que llegó a la final tras eliminar al noruego Casper Ruud por 7-5 y 6-3.“Nole” tiene el ritmo de competencia de 12 partidos y no fueron más por la descalificación que tuvo en el US Open. “Peque” sale hoy a la cancha con cuatro partidos menos que su rival, que además es el número uno del mundo y, sin dudas, el de mejor presente “pos pandemia tenística”. Por lo tanto, las desatenciones que tuvo ante Shapovalov serán le-ta-les ante Djokovic, a quien nunca pudo vencer.

Pero aunque ese ritmo extra de competencia que puede tener un rival con respecto a otro y que parece hará la diferencia en lo que resta de una temporada tan particular, el juego de Schwartzman entusiasma para que también pueda lograr otra victoria resonante. Ya se “aprovechó” del mejor de todos los tiempos en el polvo de ladrillo, por qué no pensar en que se puede aprovechar del mejor jugador del momento, en la superficie donde tan bien no juega.

Razones para entusiasmarse dejó luego de vencer a Shapovalov. El comienzo del partido tan alentador con quiebre de servicio incluido hizo pensar que el envión del triunfo ante Nadal le duraba a “Peque”. Además Shapovalov estaba muy errático. Al mismo tiempo su saque, golpe que Djokovic hoy y cualquier jugador ante Schwartzman debe ejecutar incisivamente porque es uno de los tres mejores que devuelve el servicio, no le hacía daño a “Peque”.

Pese al dominio, el porteño pasó momentos de incertidumbre y no pudo capitalizar el primer parcial con su propio saque, pero sí quebrándole al canadiense.

En el segundo set, “Peque” no se descuidó, sino que esos dos partidos más que tenía Shapovalov en comparación a él, comenzaron a notarse. Hubo reacción del canadiense, que pudo darle algo de precisión a su saque, pero siguió errático. Como “Peque” en el primero, el canadiense no pudo cerrar el set, pero sólo en la primera chance que tuvo en el noveno juego. Fue en ese momento que “Peque” volvió al modo correcto que había planteado en el primer set: pelotas profundas hacia la línea de fondo, moverlo por toda la cancha y que Shapovalov se desespere por terminar el punto. Pero también “Shapo” comprendió que el trámite de juego estaba para subir a la red y presionar. Pasando otro momento de incertidumbre generado por la actitud batalladora de Schwartzman es que Shapovalov logró la igualdad. El tercer parcial fue palo y palo. Peleado, parejo, con quiebres de servicio, que derivaron en un tie break intenso para un cierre de más de tres horas de otro partidazo de “Peque”.

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