Bares y gimnasios reabrieron en plena suba de casos, y exhortan a tomar todos los cuidados

Las mesas en veredas, plazas y hasta calles se adueñaron del microcentro. La provincia superó ayer los 8.000 contagios.

15 Sep 2020 Por Martín Soto

De madera, de metal, de plástico; plegables y rígidas; con y sin sombrillas. Mesas de todo tipo se extendieron ayer a lo largo y ancho del microcentro. La reapertura de bares y cafeterías con puestos al aire libre transformó el paisaje de la capital y nuevamente dio lugar a los cafecitos a media mañana, a la merienda con amigos y una cerveza refrescante al caer la noche. Pero, a no confundirse: la decisión se tomó por la situación crítica del sector, no porque la situación epidemiológica haya mejorado; todo lo contrario. Por eso remarcaron que más importante que nunca cumplir con todos los protocolos de bioseguridad del modo más estricto posible tanto empresarios como trabajadores y clientes.

Cuando el Comité Operativo de Emergencia (COE) resolvió suspender la actividad de locales gastronómicos, gimnasios, canchas de fútbol 5 y centros de entrenamiento, el viernes 28 de agosto, Tucumán acumulaba 1.698 casos confirmados de coronavirus. La medida había sido tomada por 15 días, por pedido del Ministerio de Salud que conduce Rossana Chahla. Ayer, que estas actividades volvieron a recibir clientes por decisión del Poder Ejecutivo, se informó que los contagiados en la provincia ya son 8.091 y la cifra de muertes como consecuencia de la enfermedad se acerca al centenar. De sostenerse el ritmo de positivos, con más de 500 casos diarios, antes del fin de semana la cifra podría alcanzar los 10.000.


Turnarse para consumir

El secretario ejecutivo médico del Siprosa, Luis Medina Ruiz, remarcó que la provincia está en pleno ascenso de casos y que hay muchos asintomáticos circulando por la vía pública. Por eso solicitó a quienes vayan a un bar a dejarse el barbijo colocado para dialogar y sólo quitárselo sólo para ingerir bebidas o alimentos. A su vez, pidió que quienes comparten mesa se alternen para quitarse la mascarilla así no están expuestos en simultáneo, y que se la coloquen nuevamente tras consumir.

Respecto a las cifras de contagios que hay en Tucumán, el profesional aseguró que está dentro de lo previsto. “Uno sabe que mientras más circulación de personas haya se va a mantener (el ritmo de contagios) o va a subir, desgraciadamente”, remarcó en diálogo con este diario. Por ese motivo, insistió en cumplir las recomendaciones: lavado frecuente de manos, distancia social de dos metros, uso de barbijo y salir sólo si es necesario.

Medina Ruiz, una vez más, cuestionó a quienes no toman los cuidados necesarios. “Se está viviendo como si no hubiera pandemia, y estamos subiendo al pico. En Tucumán queremos hacer vida normal, y eso va a tener consecuencias, después tenemos que asumirlas. El mal comportamiento que hubo para el Día del Amigo tuvo consecuencias; las marchas tienen consecuencias; las fiestas tienen consecuencias. Después vamos a exigir un sistema de salud que nos atiendan rápido, pero tiene un límite. Queremos un manejo de la epidemia controlado, con no muchos enfermos diarios para que podamos atenderlos a todos, pero para eso necesitamos la buena conducta ciudadana”, expresó. Agregó que la ocupación de camas covid ronda el 65%, lo cual comienza a tornarse preocupante.


Optimismo

La Municipalidad de San Miguel de Tucumán le dio luz verde ayer a los gastronómicos para montar mesas en veredas, semipeatonales, plazas y hasta en parte la calle. Esto último se vio, por ejemplo, en las cervecerías de Muñecas al 600 y 700. El secretario de Gobierno municipal, Rodolfo Ocaranza, destacó que asesoraron a los propietarios para la ubicación de las mesas, y remarcó que esta semana se evaluará el impacto de las medidas para avanzar más adelante con las habilitaciones correspondientes, si el COE sostiene la autorización.

El titular de la Unión de Bares y Hoteles de Tucumán, Ernesto Gettar, celebró la posibilidad de reabrir. Dijo que la gente acompañó, pero espera que mejore el caudal de clientes conforme avancen los días y mejore el tiempo. “El hecho de abrir no es sólo una cuestión económica, sino psicológica. La gente se deprime al tener los locales cerrados. Psicológicamente es un cambio total. Es importantísimo el paso que se ha dado”, expresó este diario. A su vez, marcó que no quieren dicotomía entre salud y economía, sino ambas cosas. “Tenemos que tratar de que el público nos acompañe más. La idea es no volver para atrás; el costo (de cerrar) es altísimo porque tenemos mercadería perecedera. Si ya venís trabajando a media máquina, con altos costos, por debajo de la línea de estabilidad, sumar estos cierres es casi fatal”, concluyó.

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