La agenda 2020, en camino al vacío en el rugby

La actividad local ya es casi una utopía; la de Los Pumas, con más dudas que certezas.

06 Sep 2020 Por Federico Espósito

Lo último que andamos necesitando los tucumanos por estos días son más pronósticos pesimistas, eso está claro. Por otro lado, resulta poco menos que imposible tomar con pinzas los cuatro meses que le quedan a este fatídico 2020, y también a los primeros de 2021. Porque sí, después de comprobar cómo este virus ha desmentido muchas de las teorías científicas que se ensayaron sobre él y demostrado que todavía no terminamos de conocerlo, conviene ir haciéndose a la idea de que lo tendremos entre nosotros por un buen tiempo más.

Ya a esta altura, parece más factible que se cierre la grieta entre los argentinos a que se juegue al rugby en Tucumán antes de 2021. Al menos, en su versión full: a mano quedan las variables con nulo o escaso contacto, aunque a algunos jugadores todavía no les termine de convencer esa posibilidad. Pero incluso si se pudiera volver mañana mismo, habría que sacrificar varios eventos del calendario nacional y darle prioridad a las competencias locales en el tiempo que queda. Lamentablemente, ni eso: el Regional, que iba a estrenar formato este año, ya es cosa de 2021; ni hablar del Torneo del Interior y del Nacional de Clubes. En el mejor de los casos, y suponiendo que septiembre (el mes en que se tenía pensado volver) se lleve lo peor de la epidemia en Tucumán, podría articularse alguna competición transitoria para que los clubes tengan algo de actividad entre noviembre y diciembre y no dar el año por perdido, impresión que ya sostienen muchos.

La temporada de seven, el único suelo que hasta hace un tiempo parecía seguro en el cronograma argentino, también está al borde del nocaut. Si bien para el Seven de la República todavía faltan tres meses, generalmente los seleccionados se comienzan a preparar con mes y medio de antelación. Y en cuanto al Seven de Tafí del Valle, el clásico de los veranos, también surgen incógnitas: en un contexto de distancia social como el que nos envuelve hoy, resulta difícil imaginar un evento que cada año congrega un promedio mayor a 15.000 personas alrededor de una cancha. Y eso es sólo el final de un largo trabajo de logística y promoción, que por estos tiempos ya suele estar en pleno desarrollo por parte de los organizadores. Ante la incertidumbre que rodea al futuro en el corto plazo, planificar a largo es una audacia.

En duda

A LA ESPERA. Los Pumas aguardan la decisión del gobierno neozelandés para saber si se jugará el Rugby Championship. reuters (archivo)

La última esperanza que nos queda de ver rugby argentino aunque sea por televisión son Los Pumas. Tras una nueva tanda de hisopados realizados el viernes, se sumaron seis nuevos casos positivos de jugadores (Juan Cruz Mallía, Emiliano Boffelli, Bautista Delguy, Rodrigo Fernández Criado, Bautista Pedemonte y Lucas Bur, todos asintomáticos). Los que dieron negativo iniciaron la concentración en la burbuja sanitaria que se extenderá durante las próximas dos semanas. Según confirmó el presidente de la UAR, Marcelo Rodríguez, en declaraciones A Pleno Rugby, el seleccionado viajará a Uruguay para jugar un torneo de preparación con miras al Rugby Championship, lo único que por ahora se mantiene en pie.

Sin embargo, lo que hasta hace un tiempo era seguro, ya no lo es. El rebrote de coronavirus en Nueva Zelanda, país que alojará el certamen como sede única, ya provocó que se volviera a jugar sin público (afectó al Súper Rugby Aoatearoa y al duelo entre la isla Norte y la Sur) y puso en duda la factibilidad del Championship, previsto para jugarse entre el 7 de noviembre y el 12 de diciembre. Desde el Gobierno neozelandés se dijo que el viernes se iba a tomar una decisión al respecto, pero no lo hizo. No obstante, entre hoy y mañana habría novedades al respecto.

Por lo pronto, World Rugby anunció recientemente la cancelación de los Seven de Sidney (Australia) y Hamilton (Nueva Zelanda), tercera y cuarta etapa del Circuito Mundial 2020/21 (las dos primeras, Dubai y Ciudad del Cabo, ya habían sido canceladas). Dado que Sidney y Hamilton estaban programados para enero, el panorama no parece ser muy alentador. Los seleccionados deben llegar como mínimo a mediados de octubre para poder cumplir con la cuarentena y luego ultimar detalles, pero Nueva Zelanda no quiere correr riesgos recibiendo delegaciones de otros países sin que haya garantías suficientes.

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