Balearon en la cabeza a un joven

La víctima lucha por su vida, su familia teme.

INTERNADO. Los médicos avisaron que el estado de salud de Olea es crítico.  INTERNADO. Los médicos avisaron que el estado de salud de Olea es crítico.
29 Agosto 2020

“Salió en moto a comprar cigarrillos, el quiosco queda a ocho cuadras de casa. El negocio estaba cerrado y allí lo emboscaron unos hombres que venían en otra moto, le dispararon a la cabeza y se llevaron la suya”, contó C. la novia de Franco Maximiliano Olea, de 24 años, quien desde ayer a la madrugada permanece en coma y lucha por su vida en el hospital Padilla. Permanece en estado crítico y en las próximas horas intentarían extraerle el proyectil.

El ataque ocurrió anoche en el barrio Manantial Sur. La joven prefiere preservar su identidad. Ella y su familia están aterrados por lo ocurrido y por el hecho de no saber quién pudo cometer el hecho. Según señaló luego, la Motomel Skua de su novio quedó tirada a cinco cuadras del lugar donde fue gravemente herido. “Fue por un robo, no creo que alguien haya intentado dañarlo por algún tema personal; para nosotros fue un hecho de inseguridad, pero en realidad no sabemos mucho más sobre el caso, no vimos cómo pasó ni quienes fueron los responsables”, detalló.

La Policía maneja otra versión. Según las averiguaciones, los atacantes eran sus vecinos. Tanto la víctima como los agresores tenían antecedentes y no descartan que se haya tratado de un ajuste de cuentas.

Ante la consulta de LA GACETA, consideró que los asesinos podrían no haber concretado el robo por algún factor inesperado: “quizás los vecinos salieron a perseguirlos, o habrán sufrido un desperfecto, no lo sé, pero sí sabemos que la moto apareció tirada a un par de cuadras. Hicimos la denuncia en la Policía y ya están investigando para dar con los responsables”.

En el lugar de los hechos intervinieron los efectivos de la seccional 8°. La novia del herido ya estaba en el lugar e intentaba reanimarlo; ante la emergencia, los uniformados y los vecinos cargaron a Olea en la patrulla policial y lo trasladaron directo al centro asistencial. La campera de C. aún tenía manchas de sangre de Franco. La joven se estremeció al recordar la desesperación que sufrió durante el traslado. “Cuando llegué lo vi tirado en el piso, no reaccionaba; una señora me dijo: ‘tu marido está vivo todavía’, yo ya había pensado lo peor”.

“¿Hoy en día cuál barrio es seguro? Sí es peligroso por donde vivimos, pero no creo que en otro lado sea muy distinto”, planteó. “Todo lo que sabemos es lo que nos contaron los vecinos; estamos muy asustados por todo esto”, concluyó. (Producción periodística: Santiago Re)

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