María Paula Godoy: sambas y zambas se abrazan en su canto

Nacida en Monteros, la joven intérprete pasó una buena parte de su vida en Brasil, donde también se formó musicalmente. El encuentro de dos culturas.

FOLCLORE POPULAR. María Paula Godoy reúne a Argentina y Brasil. FOLCLORE POPULAR. María Paula Godoy reúne a Argentina y Brasil. FOTO DE JAVIER CASTILLO
Por Roberto Espinosa 28 Agosto 2020

Dos soles se trepan a los ecos de su canto. Calidez. Sensualidad. Garra. Matices. Expresividad. Murmullos nordestinos acarician las costillas del Corcovado. Rumores litoraleños ruedan en portuñol. Un amor provinciano se abraza con una irreflexión carioca. “… niña primera, amanecida flor, suave rosa galana, la más bonita tucumana… eras la primavera la pregonera del delicado amor. Lloro amargamente aquel romance adolescente… Ah, qué insensatez mostraste ayer, corazón más descuidado, al regar dolor sobre tu amor… Ve, mi corazón, pide perdón, perdón apasionado. Ve, porque quien no pide perdón no es nunca perdonado…”. Dos culturas circulan por la piel de su voz y tejen un estilo personal. Monteriza y paulista, María Paula Godoy, que ha compartido escenarios con conocidas figuras de la música, en 2017 se afincó en Catamarca, desde donde irradia sus inquietudes artísticas. Hoy presentará su “Carta a Monteros”, zamba carpera recién salida del horno para celebrar el cumpleaños de la ciudad. La pieza está inspirada en el libro de su abuelo, “El tizón que ha sido brasa”.

- Pese a haber nacido en Monteros, una buena parte de tu vida le pertenece a Brasil.

- Así es, llegué a Brasil con cinco años, en 1986. Mi papá fue a hacer una maestría en la Unicamp, en Campinas, São Paulo, y desde entonces fueron 23 años vividos en esa región. En ese desarraigo nos agarró la nostalgia a todos en casa, y mi viejo había llevado sus discos de folclore, que sirvieron de consuelo; la música era nuestro puente para conectarnos con todo aquello que extrañábamos. Escuchábamos a Atahualpa, Los Chalchaleros, Los Tucu Tucu, pero era el disco de Mercedes Sosa el que sonaba todos los días sí o sí. También estaban los discos de Jimi Hendrix, The Beatles, Chuck Berry, B. B. King, entre otros.

- ¿El canto te atrapó desde changuita?

- Estudié canto con dos profesores brasileros que me ayudaron en la técnica, pero considero que mi facultad fueron los siete años que canté religiosamente todos los domingos en una casa de música regional llamada “Canto da Ema”, en São Paulo para más de 1.000 personas junto a mi banda “O Bando de Maria”, acompañada por seis músicos. En ese período tuve la oportunidad de desarrollar el canto, la interpretación y la desenvoltura escénica.

- ¿Tu primera incursión pública ocurrió en el secundario? ¿Qué música y cantantes te seducían?

- Sí, en la escuela siempre se daban la oportunidad de cantar en eventos institucionales y luego recibía invitaciones de otros músicos en bares locales. Creo que, como a casi todos, la música que escuchan nuestros padres nos influencia de alguna manera. En mi caso, el blues, soul, rock y la música regional folclórica. Pero los gustos van variando según la etapa: a los 14 años escuchaba heavy metal; a los 16 me gustaban Etta James y Koko Taylor, grandes intérpretes de soul y blues. Mercedes Sosa fue una constante y luego, a los 17, descubrí a Elis Regina, fabulosa intérprete brasilera que me hizo ver al canto de otra manera por su expresividad.

- ¿Hubo alguna circunstancia que determinara que tu vida se iba a convertir en canto?

- Mi abuelo, en una visita que nos hizo en Brasil, me escuchó cantar, tenía seis años y me incentivó a que grabara una canción, aquello me marcó. También el hecho de que mi mamá sufriera una enfermedad psiquiátrica me hizo encontrar el remedio de encerrarme en la pieza a cantar y grabarme. Sin saberlo, la terapéutica escapatoria para aquel infierno resultó en una forma de estudio que hoy sigo utilizando.

- ¿Qué mamaste de la cultura brasileña?

- La música popular brasilera es inmensa, pero entre mis preferidos están Chico Buarque, Gilberto Gil, Vinicius de Moraes, Tom Jobim, Joao Bosco, Maria Bethania, junto a artistas del “forró”, género folclórico del norte de Brasil, como Luis Gonzaga, Dominguinhos, Marines y Os Tres do Nordeste, entre otros.

- Te iniciaste cantando en grupos brasileños, ¿cuándo comenzaste a interesarte por nuestro folclore? ¿Hay puntos de contacto entre ambas músicas populares?

- Desde muy pequeña me gustaba el folclore, pero por el hecho de vivir en Brasil se hacía complicado cantarlo, faltaban músicos del género y también espacios. Sin embargo, en las presentaciones de discos que realicé estando allá, canté canciones de Mercedes Sosa como para homenajear mis raíces de alguna forma. Tanto la música folclórica de aquí como la de allá tratan temas idénticos en esencia, como el destierro, la lucha obrera, la relación del hombre con la naturaleza y los sentimientos de pertenencia, o el amor.

- ¿Qué experiencia te dejó el hecho de compartir el escenario con Elba Ramalho, Lenine o ser acompañada por Agustín Pereyra Lucena, de haber actuado en Europa?

- Distintas experiencias; en Brasil, siendo cantante residente de la casa de música regional Canto da Ema por siete años, tuve la oportunidad de compartir escenario con muchos músicos destacables, como Dominguinhos, Alceu Valença, Elba Ramalho, Chico Cesar, Lenine y una infinidad de artistas muy recomendables. En la época en que Gilberto Gil era ministro de Cultura, recibimos una invitación para el Festival Brasil No Ar en Barcelona, y con la ayuda del Ministerio nos fue posible realizar una gira que abarcó Francia también. Ya en 2010, viviendo en Buenos Aires, conocí a Raúl Carnota, quien me llevó a la casa de Agustín y tocamos juntos en Notorious y Biblioteca Café. Ambos muy queridos amigos.

- ¿En qué consiste el proyecto “Ambas”? ¿Qué otros asuntos artísticos tenés en carpeta?

- “Ambas” surgió una vez que fuimos seleccionados a un PreCosquín y me di cuenta de que tenía que aportar algo distinto y a la vez ser fiel a mi historia y bagaje cultural. Es un proyecto que hace un cruce entre sambas y zambas, mezcla rítmica, y va desde canciones de Buarque en castellano, hasta Luis Alberto Spinetta en portugués. Actualmente, estamos preparando canciones inéditas y nuevas interpretaciones en formato de singles, para plataformas junto a contenido audiovisual para las redes. Ya está disponible en Spotify una interpretación en castellano de la canción de Dominguinhos y Anastácia llamada “Tenho Sede” (tengo sed).

- ¿Cómo trabajás una canción? ¿Dónde ponés los acentos?

- Cuando tomo una nueva canción, por supuesto, pongo toda la primera atención en mi interpretación, ya sea desde el sonido o los sonidos que voy a elegir para representarla, así como en las sensaciones qué voy a buscar transmitir.

- ¿Cómo describirías tu estilo?

- Creo que, sobre un mundo cruzado entre Brasil, Argentina y el blues, he diseñado para mí misma una paleta de colores que puedo sacar en mayor o menor medida, según el género musical que me toque interpretar.

Carta a Monteros

El tizón que ha sido brasa,
grandes batallas y potestad.
Con tu sangre, lucha y gloria
se defendió la libertad.
El tizón que ha sido brasa
se prende con facilidad.

La cuna de los poetas
por la senda de Aldonate
festejaban las sirenas
cantaban cañaverales
el sueño del pan partido
siempre en mitades iguales.

¡Monteros! ¡Monteros!
Que te quiero tanto y es con razón
por el desborde y sentimientos
puro, sinceros, mi corazón
no me nace cantarle a otro pueblo,
sos vos Monteros mi tradición.

El quiosco, peña de todos,
como la del Tejar arde
plumas, brillo, rodo y vida.
El Tacuara café y arte.
Las randeras son de oro
Decime, ¡cómo no amarte!

Mi Monteros de la Patria,
Fortaleza del Folklore,
que tu futuro sea dorado
y cada hijo te adore,
que te sueñen los poetas,
y te canten los cantores.

María Paula Godoy

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