Dengue: no podemos relajar la prevención

En el día en que el mundo busca generar conciencia, un especialista habla de enfermedad subestimada.

27 Ago 2020
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DESCACHARRAR. Los basurales son criaderos inmensos de Aedes aegypti.

Solemos olvidarnos del dengue porque al virus lo transmiten unos mosquitos, y esos con el frío “desaparecen”. Pero dan sólo una tregua; y es una tregua peligrosa porque “nos relajamos” y nos ponemos de nuevo en riesgo.

Esa relajación ya nos costó cara en el verano: Tucumán fue la tercera provincia más afectada: se notificaron unos 7.800 casos (un 80% más de lo registrado en 2009); murieron cuatro personas y otras 1.000 debieron ser internados por su gravedad. Y ellos están en mucho más riesgo ahora en caso de una segunda infección.

No estamos solos, no. Unas 80 millones de personas se infectan anualmente de dengue en el mundo (el año pasado hubo incluso algunos casos autóctonos en Europa), pero Argentina ha registrado “niveles históricos” este año.

Así lo aseguraron a Télam especialistas, en el marco del Día Internacional contra el Dengue, quienes destacaron que según los datos epidemiológicos nacionales, hubo unos 25.700 casos confirmados en laboratorio en el país (fueron 52.600 los sospechosos), mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se corroboraron unos 8.000.

Notificaciones

“Los datos muestran que en nuestro país la notificación de casos de enfermedades transmitidas por mosquitos, particularmente dengue, es más de seis veces superior que la registrada en años precedentes”, destacó Gerardo Laube, infectólogo, pediatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Abierta Interamericana (UAI).

“Covid-19 no es la única enfermedad que está poniendo en emergencia sanitaria al país. El brote de dengue registra niveles históricos. Según el último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación, en las últimas tres semanas superó en casi 10 veces los contagios de la misma época del año pasado”, añadió Manuel Molina Pico, director médico de emergencias médicas Vittal.

No subestimar

“Debido a que no tiene tratamiento específico ni vacuna, la prevención se basa en el control del mosquito transmisor”, recordó Laube y añadió: “los síntomas se pueden asemejar a los de la gripe, y se caracterizan por producir un fuerte dolor en articulaciones y músculos, inflamación de los ganglios y erupción en la piel”.

Resaltó además que la enfermedad, que con frecuencia es subestimada, no se transmite de una persona a otra, sino por mosquitos Aedes Aegypti que previamente hayan picado a una persona enferma (en realidad, las hembras, que son las que pican). Y lo que hay que hacer para impedir su reproducción es eliminar los lugares donde las hembras ponen los huevos.

Así, sugiere “revisar la casa, el lugar de trabajo y las zonas de los alrededores en búsqueda de recipientes que puedan acumular agua. Ordenar recipientes considerados útiles colocándolos boca abajo o poniéndoles una tapa, y eliminar el agua de huecos de árboles, rocas, paredes, pozos, letrinas abandonadas, etcétera”.

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