Cartas de lectores

Por LA GACETA 20 Agosto 2020

- ¡Hagamos patria!

Los hombres no viven de ilusiones sino de hechos. General San Martín, transformemos el sueño y la ilusión de un camino de relación entre los pueblos en una realidad. Que el amor y la energía de Tomás Terán Nougués sean nuestro aliciente, al igual que todas las personas que hace más de 30 años impulsaron el antiguo Camino de las Arcas (San Pedro de Colalao- Colalao del Valle) a todos quienes pueden colaborar y sienten la necesidad de hacerlo; y ustedes, políticos responsables de este abandono, tengan la grandeza de impulsar de manera trascendental el desarrollo de los pueblos y de que sean recordados en su gobierno como los que hicieron patria y concretaron esta ruta para el beneficio de localidades históricamente postergadas que ameritan de su esfuerzo para su desarrollo exponencial.

Magdalena Franco Paz



- Marcha del 17 A (I)

Cuando el pueblo sale a la calle en protesta y reclamos es porque algo no está bien y los políticos elegidos por ese pueblo tienen que abrir bien los ojos, agudizar sus oídos y asumir que se les otorgó un crédito de confianza por un tiempo determinado en cuyo lapso están obligados a rendir cuentas en todo momento y corregir sus rumbos cuando “el soberano” les advierte y reclama sus errores. La impresionante movilización del día 17 en todo el país y comentada por la prensa mundial haciendo saber que la gran mayoría está disconforme con el Gobierno, no fue un acto político irresponsable en esta época de pandemia y quienes están obligados a escucharnos nos responden con “cuando les falte cama en un hospital que se embromen”; “es una marcha antigobierno en la que la cuarentena es sólo un pretexto”; “no ayudan ni colaboran en nada esas marchas; llamamos al conjunto de la sociedad a la responsabilidad”. A mi entender, falta que digan “no me interesan las protestas, yo hago lo que quiero”. Usaron flacos elogios en memoria del “Padre de la Patria” para atacar los reclamos del pueblo, precisamente en la fecha aniversario de su fallecimiento, y evitaron mencionar que el General José de San Martín, en su regreso a la patria, no quiso desembarcar en Buenos Aires, regresando a Francia, avergonzado del clima vergonzoso y peligroso que ya en esa época practicaban los hombres políticos; todo lo contrario de las luchas e ideales de esa pléyade de patriotas que entregaron su vida y sus bienes por el futuro de nuestra patria. Hoy a la mayoría de políticos en el poder les interesa usar a los necesitados con sus mentiras hasta conseguir sus votos, llevarlos en manada a usurpar terrenos y mirar hacia otro lado cuando “su pueblo” a cada minuto es víctima en esta oleada de delincuentes que actúan a toda hora. Y peor cuando se ocupan de dictar leyes a su favor para eludir juicios por flagrantes causas penales o dictar leyes para cobrar millonarios sueldos por los “sacrificados y honorables servicios prestados como presidente o vice”, tengan o no aportes previsionales hasta antes del año 1992, cuando Carlos Menem promulga la ley, dejando de lado que llegar a ser presidente o vice era un honor, no “un curro”. Y esto a contrapelo de millones de sacrificados trabajadores que tras aportar más de 40 años al sistema previsional cobran la mínima, unos $18.000, mientras la canasta familiar está calculada en $45.000. Pido disculpas si alguien se siente herido por mis dichos; yo integro ese pueblo que está enojado.

Ángel Ricardo Salguero




- Marcha del 17 A (II)

Fueron varios los calificativos: irresponsables, anticuarentena, señoras rubias, caceroleros de Barrio Norte, etcétera; hasta le provocamos asco a un conocido periodista. Para mí fueron miles de valientes ciudadanos. Conscientes de nuestra finitud, debemos defender nuestra patria para que sea infinita, eterna, pero por sobre todo libre. Nuestra involución como país ya es insoportable, repitiendo errores y consignas que nos mantienen llenos de incertidumbre y al borde del abismo. Con gobernantes, sindicalistas y miles de políticos ricos y un pueblo cada vez más pobre. La corrupción y la impunidad destruyeron al país y a las pruebas me remito. Defendamos la República, defendamos nuestros derechos, logremos una patria soberana, sin corruptos, sin impunidad con igualdad ante la ley. Luchemos sin miedo por una Argentina donde la Constitución Nacional sea respetada y no violada. ¡Viva la patria!

Noemí Barrenechea



- Marcha del 17 A (III)

El lunes 17 se realizó una nueva marcha de los opositores al gobierno nacional. Por más excusas que pongan, está claro que lo único que quieren es que termine ya su mandato el gobierno de Fernández, ya que no se resignan a aceptar que hace apenas 10 meses hubieron elecciones y que perdieron y que así funcionan las democracias. Aunque sean muchos los que se movilicen, deben aceptar que son minoría, no son la “voz del pueblo”, como algunos quieren atribuirse; a la voz del pueblo se la conoce en las urnas y el año que viene habrá elecciones y allí se podrá saber cuántos son y si siguen siendo minoría o no. La representación del pueblo se manifiesta en la Cámara de Diputados y es allí donde se tienen que discutir y dirimir todos los proyectos de ley; no es en las plazas ni en las calles. Deben aceptar que la mayoría de los argentinos elegimos a Alberto Fernández como presidente y estamos de acuerdo con sus medidas y lo apoyamos y apostamos con mucha esperanza a que pueda sacar adelante el país luego del desastre que dejó Macri y muchos más, con el daño que está causando en nuestro país y en todo el mundo la pandemia. Sería totalmente anárquico si cada ciudadano sale a expresar lo que piensa en una marcha y luego pretende que un gobierno tenga que ajustarse a las diversas demandas que estos hagan y sobre todo cuando estas ni siquiera son uniformes. No funcionan así los estados. Es cierto que el propio Fernández dijo durante la campaña electoral que “si me ven claudicar en algo de los que les he dicho salgan a la calle y recuérdenme que les estoy fallando”; pero esto iba dirigido, obviamente, a aquellos que lo votamos; ridículo es que aquel que no lo votó sienta que tiene derecho a reclamarle algo. En lo que a mí respecta, como votante de él que fui, debo manifestar que estoy más que conforme y satisfecho con la gestión que está llevando y que no tengo motivo para salir a la calle a reclamarle nada y mucho menos en estos tiempos de diseminación de un virus tan contagioso y letal. Siga adelante, señor Presidente; millones de argentinos (la mayoría de los ciudadanos, claro está) lo seguimos apoyando y sabemos que unos cuantos gritos no lo doblegarán.

Oscar Alberto Beltrán




- Profecías

El siglo VIII (a.C) el profeta Isaías denunciaba la espiral de corrupción que atrapaba a quienes ejercían el poder con desquiciada conducta... la injusticia social tenía profundas raíces. Es el momento de Isaías y su obra profética. (Isaías Cap.5 y 6) Sus admoniciones que escapan al tiempo, tienen plena vigencia en nuestra maltratada Argentina: -”¡Ay de aquellos... que añaden casas a casas /y juntan campos con campos/ hasta ocupar todo el lugar /y quedar como únicos propietarios del país!” “...que tiran del castigo con las cuerdas de la injusticia/...que llaman bien al mal y mal al bien...” -”¡Ay de los sabios a sus propios ojos/... de los que por soborno absuelven al culpable y no hacen justicia al inocente!...” -”...por eso la ira del Señor se ha encendido contra su pueblo/... temblaron los montes/... sus cadáveres fueron como carroña en medio de las calles...” -”...mirarán al país y sólo habrá oscuridad.../Hasta que las ciudades estén devastadas y desiertas, las casas vacías y la tierra abandonada… Y sea grande la soledad en el país...” _”...escuchad bien pero sin comprender; mirad pero sin ver...” -”... igual que el terebinto o la encina, que al ser talados conservan un tronco, ese tronco será semilla santa.” Cierro La Biblia... Un mar de banderas se extiende sobre una multitud hacia los cuatro horizontes. Un títere barrigón enredado en los hilos que mueve una titiretera de uñas largas, solamente puede adoptar posturas desarticuladas y grotescas mientras trata de acomodar filminas sobre curvas que se le escapan... escucha sin comprender... mira sin ver... su voz no le pertenece y sus ideas tampoco... Los muñecos que lo acompañan en su cuarentena de plazo renovable, atados por los mismos hilos, no se mueven... Por encima de su barbijo miran la nada con sus ojos de madera pintada. No entienden las palabras del profeta... Son muy antiguas. Aplauden y temen al poder y a las imprecaciones de la titiretera, segura de haberse asegurado la eternidad abrigada en dineros ajenos en algún hotel en alguna estancia... Adueñada del país, pretende administrarlo desde el Senado de la Nación, presidiendo reuniones de senadores transformados en dibujos animados que, gracias a la tecnología, pueden ser, con sus opiniones, ausentados por su “voluntad de botón”. Otra vez pienso en el profeta. Sus predicciones no tienen fecha de vencimiento.

Isaías Nougués

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