CHARLA. El fotodocumentalista Eduardo Gil estuvo en la Bienal de 2018.

“La fotografía se apoyó mucho en la idea de veracidad y transparencia, pero hace muchos años que esa idea ha sido cuestionada y se ha dejado a un lado”.
Eduardo Gil, que lleva décadas en la enseñanza y la producción, conoce de lo que habla: participó activamente del Siluetazo en 1983 y sus obras han recorrido numerosos países.
En el marco de la Bienal de Fotografía Documental expuso hace un par de años “El desorden de las apariencias” en esta ciudad. En ese momento reflexionó que la fotografía es una apariencia, una herramienta: “Da a aparecer pero engaña porque sugiere e insinúas cosas... Hoy es herramienta de la falsificación del mundo que nos rodea”.
Se lo escucha entusiasmado a través de la comunicación telefónica y admite que con la pandemia su trabajo es mayor. “Hay que adaptarse, porque algunas cosas no tienen vuelta atrás. Es verdad que lo presencial no puede compararse, pero esta es la normalidad”,afirma durante una entrevista “No es una nueva normalidad, es ya la normalidad”, puntualiza.
- De lo artesanal a la máxima tecnología...
- Como te decía, la fotografía se apoyó mucho en la idea de veracidad y transparencia, pero ya nadie es ingenuo ante la transparencia de la imagen. No era una reproducción fiel de la realidad, sino puro código; forma parte de la transformación y de los usos tradicionales que están muy cuestionados.
- Documento, testimonio
- El documento es un concepto problemático, porque hay que comenzar a definir qué es un documento. Porque creo que documento y verdad no tienen conexión. Por ejemplo, cualquier foto de prensa es con epígrafe, lo decía Ronald Barthes en 1961. Porque cada foto es como una palabra y significan en un contexto. Una sola imagen no tiene el poder para contar... mejor dicho, una imagen tiene el poder de contar cualquier cantidad de historias porque es muy polisémica.
- Como una palabra, dijiste.
- Sí, las imágenes son como palabras, frases. Las fotografías son muchas más polisémicas que las palabras. Hoy se habla del percepto, que son mecanismos que se desencadenan ante la imagen. Hubo cambios más radicales que no son nuevos, pero hoy todo esto es natural, lo asumimos de este modo. Trabajando a la distancia se crea toda una puesta de relaciones con la gente en los talleres, un proceso que enriquece mucho, estoy muy entusiasmado. Los cambios tecnológicos son tremendos, pero muy positivos. De todos modos, sigo estudiando todos los días. Estoy de acuerdo con Joan Fontcuberta en toda esa concepción, en que la edición es un interpretación, por ejemplo. Cuando hablo de mi obra con los jóvenes les digo que el lugar de la certeza para el artista es letal, que el artista debe cultivar la incertidumbre.







