Alegrías y vicisitudes en la vida de un payaso - LA GACETA Tucumán

Alegrías y vicisitudes en la vida de un payaso

Víctor Sergio Fabián Díaz es experto en globología y puede hacer figuras increíbles en apenas una vuelta a la peatonal. En esta época complicada, sólo quiere brindarle felicidad a los niños.

16 Ago 2020 Por Franco Vera
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A TONO. Para cumplir con las medidas sanitarias, Fabíán usa un barbijo temático de “El Guasón”, en el que resalta la sonrisa que quiere transmitir. la gaceta / fotos de franco vera

La habilidad de realizar figuras utilizando globos se denomina globología o globoflexia. Esta técnica es usual en el mundo del circo y muy requerida en las fiestas infantiles.

Como forma de entretenimiento, cautiva a los niños y las niñas. Ven con asombro la parte en que un sencillo globo se transforma -al mover las manos- en otras figuras. Algunas son tan sencillas que requieren un solo globo, pero otras inventivas demandan del tiempo y de la imaginación del creador, porque son ensambladas con tres o más.

Hace tiempo, por las calles de Villa Amalia supo transitar Víctor Sergio Fabián Díaz. A los 20 años, se despidió de las calles de su barrio, lugar en que compartió tablones, alegrías y penas junto al glorioso club de fútbol villero; al mismo tiempo que hábitos y vicios que hicieron sus días sombríos.

¿QUÉ VES? “Burbujita” sabe moldear los globos para crear bicicletas y personajes de dibujitos animados.

Así fue que un día decidió partir a las tierras de su ídolo musical, Carlitos La Mona Jiménez, y olvidarse del pasado. Una vez en Córdoba, Fabián tuvo distintos trabajos, hasta que empezó a experimentar con los globos. Y con ellos emprendió un oficio que -hasta el día de hoy- no solo le daría de comer, sino que le permitiría criar a su hijo Nicolás. El potencial está dado por el contexto de pandemia.

“La rutina arranca a las 8, en compañía de mi papá, Víctor Díaz, mis sobrinos (Dylan y Thiago) y mi viejita Élida Rosa Lizondo. Desayunamos juntos unos mates con tortillas y ella me desea buena suerte para que salga a trabajar. Después de tomarme el colectivo, llego a las 9 al centro. Aunque recién arranco a hacer 'la moneda' a las diez”, relata el payaso, a quien las personas miran de reojo. Mientras, él no para de crear formas celestes, rosas o blancas. Y hay veces en que el inflador besa el suelo, al escaparse del bolsillo de su abombado pantalón hecho de tafeta azul y verde.

“Cuando la gente ve a un payaso con globos lo toma mal. Ellos piensan que nosotros solamente queremos sacarles plata. Eso no es así. Lamentablemente uno vive de esto, hay que alimentarse y ellos no piensan que tenemos una familia por atrás. Yo quiero transmitir alegría a los niños en estos tiempos”, explica.

GLOBOFLEXIA. Hay diseños que requieren unir hasta unos siete globos.

“A veces, los padres piensan que soy cargoso, pero esa no es mi intención”, continúa. En lo que va del camino (desde la peatonal Muñecas hasta la Casa Histórica) ya logró terminar dos figuras de corazón. Y ahora arranca a moldear lo que será una bicicleta con la Pantera Rosa montada.

“Burbujita” es el nombre artístico de este pintoresco personaje que eligió, en tiempos de medidas sanitarias, usar un cubreboca con una sonrisa gigante.

Entre las miles de historia que le tocaron vivir en la calle, Víctor rescata dos. “Un momento muy bueno fue cuando conocí unos amigos de Francia, Perrin y Dean: dos rubios casi del mismo color amarillo que este globo. Ellos me enseñaron a saludar y a presentarme en francés: ‘Salut, comment suis-je Burbijita’ (‘Hola, ¿cómo estás? Soy Burbujita’)”, recuerda.

Continúa a la mejor parte del relato. “Al otro día viajaban de regreso a su país y yo les hice unos globos de agradecimiento. No sé cómo hicieron, pero pasaron por aeropuertos, aviones, migraciones... Todito, y me mandaron fotos con mis globos allá. Imaginate mi alegría. Eso fue lo más bello que me pasó; mis creaciones fueron internacionales”, agrega.

Entre las alegrías, también hubo situaciones feas. “Lo malo es que te menosprecian y dicen que vayas a trabajar. Una vuelta un señor (que medía casi dos metros) se enojó porque le quise dar un globo a su nene. Me sacó de un vuelo. Y terminé corriendo por medio de la peatonal -a toda velocidad- para no pelear. Porque imaginate si un chico ve peleando a un payaso. ¿Qué ejemplo le voy a dar?”, acota.

Fabián apura el paso, pregunta la hora y se despide a los gritos. “Chino, pone en la nota que Burbuja les desea muchas felicidades a las y los niños en su día. No te olvides de agregar que soy fanático de Amalia y de La Mona”, apunta antes de perderse entre la multitud. Entonando su clásico: “Le regalamos un globito al nene”.

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