Semana Mundial de la Lactancia: sólo 45% de los bebés toma la teta hasta los dos años

Preocupantes datos de OMS-Argentina. Dos expertas afirman que el embarazo es el momento clave para lograr una lactancia óptima Todos debemos aportar.

05 Ago 2020 Por Claudia Nicolini
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POR NIÑOS MÁS SANOS. Si todos los bebés tomaran teta hasta los dos, cada año salvarían su vida casi un millón de menores de cinco años.

Podemos decir que la naturaleza es sabia (los “técnicos” hablarán de ventajas adaptativas) y las evidencias lo demuestran: la leche materna no sólo es lo mejor para un bebé; también lo es para el ambiente. Por eso este año la Semana Mundial de la Lactancia, que estamos celebrando en más de 170 países, tiene como lema “Apoyar la lactancia materna contribuye a un planeta más saludable”.

“Los beneficios de la lactancia materna desde la primera hora de vida son insuperables: es la intervención preventiva más efectiva para evitar muertes de menores de 5 años. Además, beneficia el desarrollo intelectual del bebé, mejora el ambiente y la economía, y ayuda a que las madres reduzcan el riesgo de cáncer de mama o de ovarios, o diabetes tipo 2”. Esta gran síntesis la escribió para Télam Maureen Birmingham, representante de la OMS en Argentina.

Según la institución, si todos los bebés de 0 a 23 meses fueran amamantados de forma óptima (en exclusiva hasta los 6 meses y luego, con alimentación complementaria), salvarían su vida más de 820.000 niños menores de 5 años. Sin embargo eso no se consigue: aunque el 97 % de los niños inicia la lactancia materna en Argentina, sólo el 45% completa el esquema, a pesar de que cada vez más mujeres son conscientes de los enormes beneficios (contra la tendencia de las décadas de 1960 y 1970) y hasta militan su derecho a la lactancia. (Ver Amamantando cuidás...”).

“Con frecuencia, algo supuestamente tan ‘natural’ como dar la teta, no se logra”, cuenta la neonatóloga Claudia Quinteros, a cargo de la Unidad de Lactancia de la Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes. “La lactancia está rodeada de mitos, creencias erróneas y temores; es muy importante ayudar a las madres a derribarlos. Y no esperar al parto para ello; en ese momento, las madres están ocupadas en otra cosa”, resalta.

“Es el embarazo la oportunidad de oro: la mamá está receptiva, ávida de saber... Los talleres ahí son una gran herramienta, y en ellos cumplen un rol importante profesionales no médicos: obstétras, enfermeras, nutricionistas especializadas...”.

Saberes, afectos, trabas...

Juan Martín tiene un año y dos meses, y hasta de parado, galletita en mano, ‘exige’ la teta. Y me encanta -cuenta, ya tranquila, la abogada Patricia Fernández (34)-. Pero durante el embarazo mi mayor temor era no saber cómo hacer. Así que me prendí en un taller de ‘Caro’ con otras amigas, también embarazadas”. “Entonces me sentí preparadísima para amamantarlo pero me hicieron cesárea, lo llevaron a la Neo ¡y le dieron mamadera!”, agrega y reconoce que ante las primeras dificultades se desesperó.

“Caro” se llama Carolina Courel, trabaja en el policlínico municipal Ramón Carrillo, de Yerba Buena, es licenciada en Nutrición y especialista (formada en la Sociedad de Pediatría, en Buenos Aires) en lactancia materna.

“Las primeras dificultades parten del entorno (familiares, amigas) que suele hablar desde la propia experiencia, y no desde la información científica -destaca-. Los talleres de preparación ofrecen información y experiencias sobre qué puede pasar, y cómo hacer para enfrentarlo”. “Los temores tienen que ver con la vida del niño: lógicamente, quieren que crezca sano y fuerte. Por ejemplo: muchas veces en el primer control no sube de peso lo esperado, y eso hace que la mamá se desmoralice y tenga miedo”, agrega.

“Y ante ese miedo, y muchas veces bajo presión familiar (con frases como ‘nosotras somos de poca leche’, o ‘tu leche es muy liviana’), la madre pierde la confianza en sí misma y recurre a la mamadera”, agrega Quinteros.

“Yo me sentía una vaca -cuenta, ahora, entre risas Patricia-; entre el tamaño de la teta y él tan chiquitito... Me dio miedo asfixiarlo, así que llamé a Caro y ella me ayudó -de nuevo- a recuperar la confianza: me indicó cómo colocar bien su cabecita, me filmó para que pudiera ver ‘los errores’... Hoy soy feliz cada vez que lo veo aparecer diciéndome ‘mamá, teta’”.

“La clave es querer lo mejor y no tener miedo al deseo, sea o no la lactancia. El padre (o la pareja) es muy importante; en general es quien apoya, acompaña... Pero si no está alineado con el deseo de la mamá, puede jugar en contra”, resalta Courel.

Desafío 2

Más temprano que tarde, las cosas en casa se acomodan, y entonces sobrevuela el fantasma de la vuelta al trabajo. Aquí hay otro elemento clave: así como la leche de cada mamá es única, cada persona que amamanta también lo es. “Después del primer sofocón todo fue bien, hasta que quise empezar a juntar leche. Y me indignaba... Todas mis amigas llenaban mamaderitas y yo sólo conseguía un poquito... Me preocupaba la vuelta al trabajo...”, cuenta Patricia.

En un mundo ideal (y hay algunos lugares en Tucumán que se parecen) en el trabajo de mamá habría sitio para el bebé.

“La OPS/OMS recomienda implementar leyes que garanticen a las trabajadoras tiempo y apoyo para amamantar. Esto incluye licencia de maternidad remunerada como mínimo de 18 semanas; licencia de paternidad remunerada para fomentar la responsabilidad compartida de los hijos; espacio seguro, privado e higiénico en el lugar de trabajo; tiempo, para extraer y guardar la leche, y servicios de guardería infantil asequibles”, advierte Birmingham.

Reconozcámoslo, estamos lejos. Pero al tiempo que hay que seguir luchando por la lactancia como derecho (tal como la plantea la OMS) hay cosas que se pueden hacer, por ejemplo, stock. “La cantidad de leche que produce la madre depende de la estimulación de dos hormonas, y eso ocurre con la succión del bebé. En definitiva, más toma, más se produce. Y en ese contexto nace la posibilidad de guardar para los momentos en los que mamá y bebé no estén juntos”, explica Courel y resalta que las herramientas son dos: sacaleche y paciencia. “Por eso es bueno empezar temprano, durante la licencia; además, antes de los tres meses la producción no está regulada, y entonces es más sencillo hacerla crecer”.

Cada uno, su parte

La Semana Mundial de la Lactancia Materna abre una oportunidad para enfatizar sus beneficios, pero también para insistir en la necesidad de que todos los involucrados hagan su parte, advierte Birmingham. “¿A qué nos referimos con ello? A que los gobiernos establezcan las normas para fomentar la lactancia, garantizar las licencias recomendadas y velar por el cumplimiento de las leyes- destacó la funcionaria-; a que los empleadores incorporen políticas que apoyen a las empleadas que amamantan, y generen condiciones para facilitar la lactancia (espacio privado y cómodo, y flexibilidad de horarios); y a que los compañeros de trabajo también acompañen”.

En definitiva: todos tenemos algo para hacer al respecto.

Actividades y talleres: esta semana la maternidad ofrece charlas de preparación para la lactancia por internet

Hoy, mañana y pasado, de 10 a 11, habrá charlas para el púbico; mamás, papás y familiares están invitados en el sitio https://telesalud.webex.com/webappng/sites/telesalud/meeting/download/bbe2dbaf3d1d40878e5e17427caf7191?siteurl=telesalud&MTID=m9265353f9313f5aec73664732b0ba60f

Código de acceso 129 297 5476 - Contraseña: 2020

Hoy: “Cómo pasamos de la panza a la teta”

Jueves: “Iniciando la lactancia materna en la primera hora de vida”

Viernes: “Hablemos de vínculos, apego y lactancia materna”.

Además, informó Claudia Quinteros, de la Unidad de Lactancia de la Maternidad, el consultorio de la unidad atiende, incluso en pandemia, de lunes a viernes, de 9 a 13. Y todos los martes, de 10 a 12, se dan los talleres para embarazadas de más de 20 semanas de gestación. “Usamos la plataforma Cisco Webex”, explicó Quinteros. Para inscribirse, llenar la inscripción en el siguiente formulario: https://forms.gle/BCAm2yDfgM6351Ur6.

Lactancia y covid-19: no se recomienda separar al bebé de su madre ni suspender el amamantamiento

“En caso de que la madre esté cursando la enfermedad y pueda amamantar a su hijo, debe hacerlo”, destacó Claudia Quinteros, de la Unidad de Lactancia de la Maternidad. “La leche materna no transmite el virus, y con los cuidados adecuados es lo mejor que puede recibir el bebé. Así que, lavado correcto de manos, barbijo que cubra bien boca y nariz, y protección respecto de la ropa que usa la madre en otro momento. No hemos tenido casos, pero estamos preparadas: gracias al trabajo de un grupo de voluntarias tenemos para mamás covid un camisolín descartable, para darles cuando amamanten”, contó.

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