Lanzan una edición especial por los 50 años de “La fusa”

Nuevas grabaciones caseras se suman a los dos volúmenes de bossa nova con Vinicius de Moraes, Toquinho, María Creuza y María Bethânia.

04 Ago 2020
1

EL LOCAL DE LOS SHOWS. “La fusa” tomó el nombre de donde actuaron Toquinho, Vinicius y María Creuza.

Hace medio siglo, cuatro de los máximos exponentes de la música brasileña coincidieron en un disco que se transformó en emblema de la bossa nova. Curiosamente, “La fusa” fue grabada en la Argentina en vivo, para deleitarse con la poesía de Vinicius de Moraes (siempre consideró esta producción como la mejor de su carrera), la guitarra de Toquinho y las voces de María Creuza y María Bethânia.

El aniversario justifica que sus dos volúmenes sean reeditados en un lanzamiento especial, que incluye una grabación inédita tomada en una reunión privada de 1968, de la que además de Vinicius participaron Dorival Caymmi, el Quarteto em Cy y Oscar Castro Neves; y a la que también asistieron artistas locales como Ástor Piazzolla, Amelita Baltar y el Cuarteto Zupay. De este modo, la producción resalta el carácter histórico del original y le aporta nuevos elementos para su regreso a las bateas, en un registro casero donde se oyen vasos, toses y ruido ambiente.

Llega desde RP Music, sello perteneciente a Sergio Radoszynski, hijo del dueño de la discográfica Trova, Alfredo Radoszynski, el mentor de esas grabaciones. “Quería lanzar algo especial pero de ‘La Fusa’ no hay más nada que todo lo que se publicó. Entonces me acordé de esa reunión, en la que estuve siendo muy chico -evoca el productor en una entrevista con la agencia Télam-. Mi padre y Vinicius se conocieron en esos días en que vino por primera vez al país. Mi mamá era brasileña y siempre decía, mitad en chiste y mitad en broma, que se había tenido que casar con un argentino para conocer a todos los artistas brasileños”.

“La fusa” fue un punto de inflexión para todos los involucrados. Creuza lo destaca. “Cuando me uní a Vinicius, tuve que cambiar mi forma de cantar. Yo estaba acostumbrada a cantar más fuerte. Era algo más hacia afuera por la tradición de ritmos africanos, con tambores, pero fui cambiando para crear ese clima tan íntimo, más susurrado, que tiene la bossa nova”, contó a Télam, radicada transitoriamente en la Capital Federal donde la encontró la cuarentena por el coronavirus.

En marzo, la cantante estaba promocionando un concierto celebratorio del medio siglo del disco, que iba a dar con Toquinho 1 de mayo en el porteño Teatro Gran Rex, cuando cerraron las fronteras. Mientras espera volver a su Bahía natal, destapa sus memorias.

“Fue algo inolvidable, una experiencia única. Vinicius me había escuchado en el famoso festival de Río de Janeiro. Cuando me convocó fue un sueño porque lo admiraba mucho y siempre lo había escuchado para tratar de aprender de él, de Tom Jobim y de Joao Gilberto. No imaginaba que a la gente en Argentina le gustara tanto esa música y conociera las canciones. Al principio, a mí me intimidaba un poco, me daba un poco de miedo por la cercanía de la gente. Para mí fue algo crucial. Me permitió aprender del poeta, conocerlo de cerca y, gracias a él, conocer a mucha gente. Todavía se habla de eso porque es una obra inmortal”.

Sin fecha precisa

Más allá de tratarse del disco más famoso de De Moraes, su nacimiento debe ser rastreado en una campaña promocional en la Argentina del Instituto del Café brasileño para contrarrestar el éxito que estaba obteniendo la industria colombiana del rubro con la marca Juan Valdez.

En 1968, un grupo empresario planificó una serie de shows con importantes artistas brasileños en el Gran Rex, que se inició con Elis Regina y culminó con un megarrecital con Vinicius, Caymmi, Baden Powell, el Quarteto em Cy y Castro Neves, en el que ya se involucró Radoszynski padre, productor de Piazzolla y referente del mundo artístico.

En el verano de 1969, Vinicius encaró una temporada en el local La Fusa en Punta del Este. El éxito obtenido llevó a una continuidad de esa temporada en invierno, pero en la filial porteña de ese bar, que fue donde se grabó la base del disco en vivo. “El audio no fue bueno. Entonces, se trasladó la grabación a los estudios ION y se invitó a algunas personas para recrear el clima del vivo”, recordó el hijo del dueño de Trova. Las sesiones arrancaban a la medianoche y culminaban a las ocho de la mañana, con la dirección musical de Mike Ribas. Colaboraron el baterista Enrique Zurdo Roizner; el contrabajista Mario Mojarra Fernández; Chango Farías Gómez en percusión y Fernando Gelbard.

La fecha de este registro es una incógnita pero se calcula que el lanzamiento fue a mediados de 1970. “Mi viejo se fue a Estados Unidos y Europa a tratar de colocar el material y se llevó el disco sin tapa, porque todavía no estaba lista. El disco abre con ‘Copa do mundo’ y el Mundial de México de 1970 (ganado por Brasil) terminó el 21 de junio”, detalló Sergio Radoszynski.

Comentarios