La Iglesia quiere tener una tucumana laica en los altares

El sábado se iniciará la causa de beatificación de la Madre Elmina Paz- Gallo.

02 Ago 2020

Corrían tiempos como los que vivimos ahora, de peste, pobreza y crisis sanitaria. En plena epidemia de cólera, entre 1886 y 1887, Elmina Paz, una joven tucumana que acababa de enviudar, abrió su casa de par en par para acoger a niños que habían quedado sin padres. Era laica, esposa y madre, aunque lo fue por poco tiempo, porque su hija falleció. La Iglesia quiere resaltar su vida como un camino posible hacia la santidad. Por eso el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, aceptó el pedido de las Hermanas Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús de iniciar el proceso de beatificación de su fundadora.

El sábado, a las 20, se conocerá el edicto por el que se acepta iniciar la fase diocesana de investigación de las virtudes heroicas, fama de santidad y signos de la Sierva de Dios Elmina Paz. Se trata del primer paso en el proceso de beatificación. Quien hace el pedido en nombre de la congregación es el postulador de la causa, fray Gianni Festa, de la Orden de Predicadores, que vive en Roma. La misa de acción de gracias se celebrará en la capilla del Dulce Nombre y será transmitirá por el canal de youtube de las Hermanas Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús (https://www.youtube.com/channel/UCM-MMfwuISGvgPdO8T9qyHA); y por las páginas de Facebook de la Arquidiócesis de Tucumán y de las Hermanas Dominicas Tucumanas.

Testimonios

UNA VIDA DE SANTIDAD. Elmina Paz nació en septiembre de 1833 y falleció en noviembre de 1911.

La Arquidiócesis invita a los fieles a aportar información útil a la causa. Pueden ser testimonios personales o privados por escrito y fotocopias autenticadas de documentos o cartas; todo puede ser enviado a Rivadavia 945 de lunes a viernes de 9 a 12.30. El proceso es guiado por una comisión nombrada por el arzobispo, integrada por el delegado episcopal, padre Marcelo Lorca Albornoz; el promotor de Justicia, padre Leonardo Valoy; y los notarios Cecilia Campi de Llanes y -como adjunto- padre Carlos Torres.

“El sentido de postular a la Madre Elmina para que su nombre esté entre los santos de la Iglesia radica en el deseo de dar a conocer la vida de esta gran mujer tucumana para que sea inspiración evangélica para todo el Pueblo de Dios. Elmina Paz fue valorada en su santidad por sus contemporáneos y, desde su muerte, el reconocimiento de su vida virtuosa se ha mantenido hasta hoy. De manera espontánea y constante la gente se continúa encomendando a ella como intercesora de la gracia divina”, explica la madre Cynthia Folquer, priora de la congregación de las Hermanas Dominicas.

Palabras, obras y gestos de Elmina Paz siguen siendo fuente de inspiración para seguir a Jesucristo en este tiempo. Por eso las hermanas dominicas ven de vital importancia difundir y proponer como camino de santidad a esta mujer que vivió como laica, esposa y madre durante 29 años, y 24 años más como religiosa dominica.

¿Quién era Elmina?

Había nacido el 10 de septiembre de 1833 en Tucumán. Era hija de Manuel Paz y Dorotea Terán. Se había casado a los 24 años con Napoleón Gallo, hombre de fuerte militancia política. Tuvieron una hija, María Jesús, que murió a los tres años. Enviudó el 1 de junio de 1886.

Toda su vida estuvo marcada por un hondo sentido de solidaridad, su casa estaba abierta a todo pobre y abandonado; mendigos, enfermos, ancianos y huérfanos acudían a ella.

Elmina participaba con gran compromiso en asociaciones de caridad como la Tercera Orden Seglar y la Sociedad de Beneficencia, de la que llegó a ser su presidenta. En la Tercera Orden Seglar de Tucumán interactuó con fray Ángel María Boisdron quien se convirtió en su confesor y director espiritual. Luego, juntos fundaron la congregación de las hermanas que ahora piden llevarla a los altares.

El cólera

En el verano de 1886-87 Tucumán entró en una feroz crisis sanitaria provocada por la epidemia del cólera que afectó a toda la población, especialmente a los sectores más vulnerables.

La urgencia por encontrar un lugar adecuado para atender a los niños motivó a fray Boisdron pedirle ayuda para socorrer a los chicos. Ella contestó: “no sólo con mi dinero sino con mi vida toda ayudaré a estos niños huérfanos. Mi casa será la de ellos”. En efecto, fue el primer hogar de huérfanos de Tucumán: casi un centenar de niños vivió con ella a partir de febrero de 1887.

La congregación

Como ocurre en las grandes obras, no estuvo sola; varias mujeres la acompañaron, y fue tan fuerte la experiencia que decidieron optar por una vida consagrada a Dios y a los más necesitados. Así, el 17 de junio de 1887 nació la congregación de Hermanas Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús, que fue afiliada a la Orden Dominicana el 4 de julio de 1888 y aprobada por la Santa Sede el 7 de septiembre de 1910.

María Dominga del Santísimo Sacramento, que fue el nombre que eligió al tomar los hábitos, falleció en Tucumán el 2 de noviembre de 1911. En sus exequias, Boisdron destacó que su vida había estado dedicada íntegramente a la causa del Evangelio. Su muerte tuvo repercusión en todo el país, y los diarios reflejaron su fama de santidad.

Cuando nos deje la pandemia, quienes quieran saber más sobre la vida de Elmina Paz Gallo podrán conocer el museo-archivo que lleva su nombre, ubicado en avenida Sarmiento al 200. Allí se puede visitar su habitación, que atesora los objetos y los recuerdos que hablan de su vida y de su obra.

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