El uso de los espacios hogareños, la otra cara del teletrabajo
Apenas poco más de la mitad (54%) cuenta con un espacio privado para trabajar lejos de distracciones. En el extremo opuesto, un 37% trabaja en una mesa compartida con el resto del hogar. Cómo se proyecta esta nueva modalidad laboral tras el período de aislamiento social.

Independientemente de la sanción de la ley que regula el Teletrabajo en la Argentina, esta modalidad laboral ha cambiado la vida de las empresas y también del entorno de cada empleado. Tanto a nivel global como en Argentina, donde un 57% de los usuarios de Internet se encontraron trabajando desde sus hogares, para muchos, por primera vez, dice un reporte de la consultora Carrier y Asociados.
Esta migración en masa de gente trabajando en oficinas hacia sus hogares tuvo sin dudas implicancias tecnológicas. “Hoy hay mayores demandas en el acceso a Internet desde el hogar, y no sólo por haber más personas conectadas simultáneamente. También en materia de usos, donde al entretenimiento y la socialización se agregan aquellos que requieren de una mayor capacidad de subida (o upstream), principalmente de aplicaciones de videollamadas (donde Zoom se convirtió en un sinónimo de cuarentena, al ser utilizado por dos tercios de quienes teletrabajan) así como de aplicaciones en la nube”, puntualiza el reporte al que accedió LA GACETA.
También el aislamiento generó una mayor demanda por computadoras personales. Considerando que en promedio hay 2,5 personas por PC por hogar conectado, el teletrabajo sumado a la teleeducación hace que casi todos los integrantes de un hogar requieran una PC para llevar adelante sus actividades. Este déficit de computadoras fue lo que explicó el pico de demanda que hubo en las semanas iniciales del aislamiento, provocando un total desabastecimiento que recién ahora se está revirtiendo, advierte la consultora que dirige Enrique Carrier, analista de mercado especializado en Internet, informática y telecomunicaciones.
Otro factor importante para el trabajo en casa tiene que ver con la infraestructura edilicia, la cual no siempre resulta favorable para esta tarea. Según el estudio, apenas poco más de la mitad (54%) cuenta con un espacio privado para trabajar, lejos de distracciones. En el extremo opuesto, un 37% trabaja en una mesa compartida con el resto del hogar. En este sentido, se observa que centennials y millennials son más flexibles a la hora de elegir el lugar de trabajo, mostrando una mayor propensión a hacerlo en cualquier lugar libre de su hogar que los usuarios de mayor edad.
El contexto lleva a afirmar que habrá actividades remotas que seguirán vigentes, más allá de la flexibilización del aislamiento. “Se mantendrán, seguramente, las restricciones al transporte público (un importante foco de contagios por el hacinamiento durante varios minutos que puede durar un viaje en un ambiente cerrado). Así, habrá mucha gente que seguirá trabajando desde sus hogares, algunos en tiempo completo, otros mechándolo con su asistencia a las instalaciones”, sostiene el diagnóstico.
Ante esta perspectiva, el déficit informático será más fácil de resolver en la medida en que se restablezca el normal aprovisionamiento de PC, lo cual sin dudas será una buena oportunidad tanto para fabricantes locales como importadores. No obstante, el déficit desde el punto de vista edilicio implica una limitación más compleja de abordar ya que tiene características más estructurales, por lo que los costos de resolver esta situación son marcadamente mayores. Porque no sólo de tecnología vive el teletrabajo, concluye el reporte privado.
La continuidad
Sólo uno de cada tres trabajadores en la Argentina (33%) tuvo la posibilidad de continuar con sus actividades laborales de forma remota, mientras que el 67% restante no accedió a esta posibilidad, indica a su vez, un informe de Opinión Pública CIS UADE-VOICES!.
A nivel nacional, el trabajo remoto durante el período de aislamiento resultó más común entre aquellos ciudadanos de nivel socioeconómico más alto (48% de ellos tuvieron tal posibilidad, frente al 34% de aquellos pertenecientes al nivel medio y el 23% entre los niveles más bajos) y mayor nivel educativo (64% de quienes cuentan con educación de nivel superior continuaron sus actividades de forma remota, contra el 33% de quienes cuentan únicamente con nivel secundario y el 22% de quienes cuentan solo con nivel primario). Asimismo, esta modalidad fue más difundida entre los residentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (31%) y del interior del país (35%) que entre los habitantes del Gran Buenos Aires (27%).
Por otra parte, mientras que el 39% de quienes trabajan por cuenta propia pudieron mantener sus actividades mediante modalidad remota, este porcentaje desciende al 29% entre aquellos que se encuentran en relación de dependencia.
1- Satisfacción
Uno de cada cuatro casos sondeados por CIS UADE- VOICES! (25%) evaluó la experiencia como muy buena, mientras que el 58% la calificó como buena. Por el contrario, el 16% la calificó como mala y un 1% como muy mala.
2- Por franja etaria
La evaluación positiva fue mayor entre los más jóvenes: el 92% de los que tienen 16 y 29 años expresaron de forma positiva, contra el 82% de aquellos tienen 50 años o más y el 79% de quienes tienen de 30 a 49 años.
3- Por sectores
Los niveles de satisfacción con esta nueva modalidad de trabajo remoto fueron más altos entre los que se desempeñan por cuenta propia (91%) que en aquellos que están empleados en relación de dependencia (76%).
4- Ley en el país
La ley entrará en vigencia después de 90 días contados a partir de que se declare el fin de la cuarentena. La ley garantiza a quienes realicen trabajo a distancia los mismos derechos y obligaciones del modo presencial.
5- Ventajas
Para el trabajador, le genera un ahorro de desplazamiento hacia la oficina y también de tiempo. Además, puede llegar a conciliar la vida laboral con la personal. Para la empresa significa una reducción de los costos fijos.
6- Desventajas
Pérdida de contactos con el ambiente de la compañía. Falta de concentración por parte del empleado. Para la empresa, la modalidad puede implicar dificultades para medir el clima laboral y también la productividad de sus trabajadores.







