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Quema: atención especial este año

Las condiciones del clima, seco y muy frío, favorecen la aparición de incendios.

01 Ago 2020
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La quema es unos de los principales problemas ambientales de Tucumán. Cuando empieza la estación seca del año es muy común ver numerosos incendios en cañaverales, rastrojos de cañaverales, banquinas, pastizales y basureros.

Tan arraigada en la provincia, la quema está muy influenciada por las condiciones climáticas de cada año. En años secos, y en especial, si coincide con la ocurrencia de heladas, el problema se potencia.

La sección sensores Remotos y SIG de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) hace un monitoreo anual de la quema de caña en la provincia. En los últimos años se pudo elaborar una tabla que muestra la evolución de la superficie quemada con caña de azúcar entre 2009 y el año pasado, y la influencia de las heladas. En la figura se observa el porcentaje de la superficie total con caña que sufrió quema -en pie o de rastrojos- discriminados según se haya registrado heladas.

De la figura se desprende que 2009 y 2013 fueron años con heladas muy severas, durante los cuales la quema fue descontrolada: se quemó el 68% y un 43% de la superficie cultivada, respectivamente. Luego vinieron tres años en fila sin heladas, en los cuales la incidencia de la quema disminuyó notablemente, con un mínimo de un 10% en 2015. Tras estas zafras siguieron dos años con heladas, y la quema creció. Durante el año pasado las heladas fueron suaves, y no afectaron el grado de combustibilidad de los cañaverales: se quemó alrededor de un 18% de la superficie con caña.

Ante esta perspectiva, y teniendo en cuenta las condiciones que se vienen dando este año -heladas severas y otoño muy seco-, cabe esperar que las quemas superen a las del año pasado.

Como se ve en la figura, si bien la quema en perspectiva viene disminuyendo durante la última década, está muy condicionada por los factores ambientales. Por lo tanto, en años con condiciones predisponentes para el fuego, en los campos se deben extremar las medidas de prevención contra quemas accidentales. Por otro lado, todos los organismos competentes deben impulsar campañas de concientización, dirigidas a los cañeros y a la sociedad civil, para que ningún ciudadano se sienta ajeno a este problema.

Se logrará mayor conciencia ambiental en la sociedad si este año -complejo y con condiciones muy predisponentes para la quema- no se llega a los niveles registrados en los años 2009 o 2013.

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