Entrevistas: dos miradas críticas sobre el proceso de clonación

Se temía la replicación de seres humanos, pero todavía estamos muy lejos de eso, dicen dos expertos. La manipulación genética puede traer graves consecuencias. Los límites de la ciencia.

24 Jul 2020 Por Lucía Lozano
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LOS MONOS CLONADOS EN 2018. Científicos chinos sorprendieron al mundo con esta clonación, la primera que fue realizada en primates. REUTERS

Es posible que todos nos acordemos de la clonación de la oveja Dolly. Fue un gran acontecimiento que se produjo en julio de 1996 y que revolucionó el mundo científico. En su momento se creyó que estas prácticas avanzarían al punto de llegar a clonar personas. Sin embargo, no fue así. Hoy, a 24 años de ese hecho histórico, se sigue debatiendo cuánto puede afectar la ciencia nuestra vida.

“Dolly abrió puertas impensadas”, sostiene el reconocido médico genetista Jorge Dotto. “Generar una copia de un ser vivo es algo muy fuerte. Se abrieron muchas investigaciones. Aprendimos cosas; que cuando manipulamos genéticamente un ser esto tiene sus consecuencias y se puede pagar muy caro”, sostuvo el médico, que tiene una amplia trayectoria en Estados Unidos y en Europa. Es fundador de “The Gen Company”, una empresa pionera en la Argentina en medicina de precisión y autor de varios libros; entre ellos “Nutrición y genética: alimentos para potenciar tu ADN y vivir mejor”. También fue director del Registro Nacional de Datos Genéticos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Había un temor de que se usara la clonación para reproducir humanos. Pero no se hizo. Esta práctica se prohibió en la mayoría de los países. Las líneas rojas se mantuvieron sobre la replicación de seres humanos, pero no de animales. De hecho, después de Dolly se clonaron muchas especies, como terneros, gatos, perros, corderos, caballos, conejos, vacas, ratas e incluso monos, detalló el genetista y patólogo. “En Argentina también se hacen clonaciones de vacas y de caballos”, precisó.

Qué es

Básicamente la clonación es un proceso por el cual se crea una réplica genética exacta de otra célula, tejido u organismo. Una copia que se lleva a cabo por medios no sexuales. El material copiado tiene la misma constitución genética que el original y recibe el nombre de clon.

Parece sencillo. Pero no lo es para nada. Es una práctica por demás arriesgada. En la clonación de animales -explica Dotto- se ha visto que surgen complicaciones: hay un alto porcentaje de muertes fetales y neonatales. Los clones pueden desarrollar múltiples anomalías y, si logran sobrevivir a estas complicaciones, permanece el riesgo de un envejecimiento prematuro, tal como ocurrió con Dolly, que sufrió artrosis y murió a los siete años a causa de enfermedades pulmonares.

Mitos

En diálogo con LA GACETA, el experto puso especial énfasis en los mitos en torno de la clonación. Se cree que un clon será exactamente idéntico al ser originario. Por ejemplo, con los animales se piensa que tendrán la misma personalidad, carácter y comportamiento, entre otras cualidades (ese es el motivo por el cual se clonan yeguas de polo o animales domésticos).

“Nunca podría obtenerse una copia total; es una fantasía decir que serán idénticos en todo, porque si bien el descendiente tendría el mismo material genético, el ambiente influye y tiene un impacto que lo hará diferente. Lo emocional también juega un rol clave”, explicó.

Dotto está en contra de la clonación de humanos y también de animales. Dice que tal vez esta práctica podría justificarse en el caso de desarrollar órganos que puedan servir para trasplantes. ¿Cuánto cree que falta para la clonación de humanos?, le preguntamos. “Ojalá no lleguemos nunca a replicar humanos”, expresó. “Clonar no es algo gratuito; todo lo que hacemos puede tener consecuencias a futuro. Sin dudas la manipulación genética puede generar un desajuste interno en un ser vivo. Hay que ser muy responsables. No es un camino a seguir para pensar en la evolución de una sociedad. Experimentar con la vida humana o animal es algo muy violento. La genética debe estar enfocada a mejorar la calidad de vida y prevenir enfermedades; no a este tipo de experimentos”, sostuvo.

Procesos defectuosos

La genetista tucumana Daniela Montanari también es crítica a la hora de dar una opinión sobre la clonación. “Más allá de que se trate de una reproducción vegetal, animal o humana es algo completamente antinatural y lleno de defectos, porque hay un montón de factores y procesos que no se van a producir y no se llevarán a cabo normalmente. Por ejemplo, es muy importante durante la formación de gametos el intercambio de material genético que hay al interior de las células maternas y al interior de las células paternas. Este es el proceso que asegura la biodiversidad, la selección natural de los genes y la condición por la cual cada individuo tiene una identidad genética irrepetible y única”, argumentó.

“Por otro lado, tampoco en la clonación se produce el intercambio de información riquísimo y necesario para la formación del embrión que sí ocurre con la reproducción sexual”, explicó. Según la genetista, las consecuencias de esta situación defectuosa se dan antes del nacimiento (“la clonación de Dolly, por ejemplo, se produjo después de 277 intentos fracasados”) y también a corto y a largo plazo.

Montanari cree que, dadas las grandes limitaciones que presenta, la clonación tanto animal como vegetal sólo debería hacerse en caso de extrema necesidad. “Para los que sostienen que es una forma de recuperar especies extintas, pienso que en realidad hay que analizar por qué se extinguieron. Si fue por la depredación humana o fue por los cambios climáticos o alimentarios. Hay que estudiar bien si tiene sentido clonar para sostener una especie que ya no se adaptará a las condiciones actuales del planeta”, opina.

“En cuanto a los seres humanos la clonación constituye una aberración. Después del derecho fundamental a la vida, la persona tiene derecho a la identidad biológica. La posibilidad de no ser hijo de un hombre y una mujer que aporten cada uno la mitad del genoma no sólo trae alteraciones biológicas con consecuencias en la salud a mediano, corto y largo plazo, sino que atenta también contra el derecho a la identidad biológica, anula la posibilidad de tener una mamá y un papá, anula la filiación, el derecho a tener una familia; anula al ser en su dignidad de persona humana. La clonación hace que la ciencia quede desprovista de humanidad”, apuntó.

¿Qué pasó con Dolly?

Dolly tuvo una vida relativamente normal desde que nació a mediados de 1996 en Escocia hasta 2001. La oveja empezó a caminar rígidamente. Algo andaba mal, y los científicos le diagnosticaron artritis. Dos años después se le detectó una tos. Se le realizó una tomografía computarizada que mostró tumores en los pulmones.

Tras confirmar la gravedad de su estado de salud, cuatro días después se decidió sacrificarla para que no sufriera. Aplicaron la eutanasia el 14 de febrero de 2003. Murió por una enfermedad pulmonar progresiva, cuando en promedio las ovejas viven unos 12 o 13 años, y esta afección en los pulmones ocurre en las ovejas a una edad avanzada. Tras la muerte se donó el cuerpo embalsamado al Museo Nacional de Escocia en Edimburgo, donde se convirtió en uno de los atractivos más populares. El nacimiento de Dolly fue un avance científico, porque demostró que se podía reprogramar una célula adulta.

Detalles de la práctica

EN 2018.- Científicos chinos lograron el nacimiento de monos clonados con la misma técnica con la que en 1996 había sido creada la oveja Dolly. Aunque la clonación se logró ya en 23 especies de mamíferos, hasta hace dos años había sido imposible realizarla en primates. Y esto tiene una cercanía crucial con la especie humana.

ARGENTINA.- Es uno de los líderes de clonación animal a nivel mundial. Se clonaron caballos y las primeras vacas, como así también cerdos, ovinos y bovinos. Hoy se centra comercialmente en la clonación de equinos. La clonación humana está prohibida.

LOS FINES.- La clonación de animales se hace con varios objetivos: para comprender mejor el desarrollo embrionario, salvar especies en peligro, preservar mascotas o mejorar la producción ganadera, como en el caso de los caballos clones que usa el polista Adolfo Cambiaso, con su equipo La Dolfina.

COMERCIO.- La clonación se convirtió en un negocio especialmente de la mano de la clonación de mascotas. La moda comenzó en Seúl, Corea del Sur. Ahora lo hacen en distintas partes del mundo. Se usa para replicar  mascotas fallecidas y así les prometen a los dueños que estos animales les pueden “devolver los recuerdos” de ese animal que tanto quisieron.

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