SMOG. Desde la montaña puede verse un manto de humo y niebla que cubre la ciudad por la falta de lluvias. LA GACETA / ANALÍA JARAMILLO

Los días pasan y la lluvia no llega a Tucumán. Los pronósticos anunciaron altas posibilidades de que esto sucediera ayer o antes de ayer, pero la lluvia al final no cayó. La sequedad y la polución ambiental se sienten presentes en la provincia, que necesita del agua para disminuir los efectos negativos de la sequía.
Por más que el invierno tucumano se caracterice por un clima seco, este año hubo menos lluvia que lo normal. “Hubo algunas a finales de junio, es el último registro. Aunque precipitó algo, los valores están por debajo de lo normal”, apuntó Juan Leónidas Minetti, doctor en Meteorología y director del Laboratorio Climatológico Sudamericano.
Estos bajos (casi nulos) niveles de lluvia del bimestre junio-julio hacen pensar que el futuro primaveral también estará atravesado por un clima seco, y que las lluvias reaparecerán con fuerza ya avanzada la época primaveral. Así lo confirmó Minetti, que adelantó lo que pronostican la mayoría de los centros climáticos. “Lo que muestran es que será mayormente seco, por lo menos el principio de la primavera. Las condiciones, según nuestro pronóstico, son para mejoras en el trimestre siguiente al comienzo de la primavera, porque los meses de agosto, septiembre y octubre se presentarán como relativamente secos”, detalló.
Según el profesional, esto puede generar problemas en la provincia, especialmente en los cultivos: “las sequías no son buenas para el cultivo, por ejemplo de trigo, y tampoco para los citrus, porque en esta época la falta de agua los afecta mucho”.
Problema en el campo
En ocasiones se representa a través de la lluvia las situaciones de desgana o tristeza, lo que hace que se tenga una mirada negativa de las precipitaciones. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así, pues las lluvias representan un alivio para el sector rural. “Suele ser una época seca, aunque este año en particular tenemos una deficiencia de lluvias más severa que en otras ocasiones. Este déficit produce que haya una baja producción de trigo y, en algunos lugares, se pierde la siembra por esta falta de agua tan marcada”, explicó Roque Budeguer, ingeniero agrónomo y secretario de extensión de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la Universidad Nacional de Tucumán (FAZ-UNT).
En el sector confían en que no será un verano seco, y entienden que el momento más duro por el que deben pasar es este. “Hay lugares en donde se pueden hacer riegos de distintas metodologías para llevar adelante la temporada. También hay algunas técnicas que se recomiendan, como el manejo de rastrojos, lo que ayuda a disminuir la evaporación del agua que hay en el suelo, y reduce el daño ocasionado por las sequías prolongadas”, señaló el experto. Además, agregó Budeguer, también se producen problemas en los citrus. Algo que se torna más grave teniendo en cuenta que la del limón es una de las actividades productivas más importantes de la provincia.
La salud, otro problema
La situación de sequedad que se vive actualmente trae aparejados problemas en la salud de las personas, para quienes es conveniente una eventual lluvia. Así lo confirma Ernesto Ways, médico alergista, quien explicó que la lluvia -más bien el aumento de las tasas de humedad- permite que las partículas de polvo y otras sean depositadas en el suelo. “Durante el invierno seco, y como consecuencia del fenómeno de conversión térmica, las partículas se elevan atraídas por las capas calientes hacia la altura. Estas partículas son aspiradas por nariz y boca y se transforman en vehículos de virus, bacterias o alérgenos”, explicó.
Pese a la influencia del clima en las alergias, Gabriela Rosenberg, especialista en el tema, sostiene que tampoco debe considerarse el clima como único factor. “Es fundamental determinar cuál es el alérgeno que desencadena la patología. Un paciente asmático puede ser beneficiado por el clima seco si su alergia es desencadenada por pólenes y moho (favorecidos en climas más húmedos)”, afirmó.
Para evitar estos problemas, algunos consejos de los especialistas son: limpiar las superficies con paños húmedos, no usar plumeros ni aerosoles, regar la calle y no quemar hojas ni basura para evitar emanaciones de humo.







