Échale la culpa a la pandemia

La política devino sinónimo de corrupción. “La grieta” recrudeció en plena fiesta patria. La oposición no se une y el oficialismo depende de Buenos Aires. Mientras tanto, todo interrogante es eludido en nombre del coronavirus

12 Jul 2020 Por Federico Diego van Mameren
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El miércoles pasado, unas horas antes de que llegue el 204 aniversario de la independencia patria, estuvieron en televisión tres políticos tucumanos: José Vitar, Alfredo Neme Scheij y Raúl Topa. Se trata de un trío con pensamientos muy disímiles. Sin embargo, el canal de LA GACETA sentó en una misma mesa al peronista, al radical y al hombre que estuviera en Fuerza Republicana. En distintos momentos habían podido trabajar juntos para defender causas tucumanas. Y, por sobre todas las cosas, los tres tenían algo en común: trabajaron en política y no se enriquecieron. Más aún: ninguno de los tres señaló esa circunstancia como una virtud porque -seguramente- es algo que para ellos resulta inherente a la política, en lugar de constituir una excepción, como ocurre en estos tiempos.

La degradación ha sido tal que la política ya no es una salida laboral, sino una excelente forma de convertirse en millonario en poco tiempo. La política como sinónimo de corrupción es uno de los grandes daños que le ha dejado esta centuria a los argentinos.

En pocos años, en tan sólo cinco, estaremos cerrando el primer cuarto de siglo y hasta ahora pareciera que ni siquiera nos hemos podido poner de acuerdo respecto de cuáles son las cuestiones básicas que podrían ayudar al país o a la provincia. Es más, hay quienes celebran vivir en la ficción del federalismo, y disfrutan de quedarse sentados esperando que les llueva dinero desde la Nación, antes que pensar en la autonomía. Tucumán, otras provincias y muchos municipios y comunas continúan como esos adolescentes que eligen seguir viviendo largamente en la casa de los padres.

La pandemia y su hermana menor, la cuarentena, les vienen sirviendo de justificativo y de fundamento esencial a los distintos gobiernos para hacerse los zonzos con respecto a construir un futuro. Mientras en otros sitios como Europa, los científicos, los intelectuales, los economistas y otros representantes activos de la sociedad están pensando y pergeñando el futuro inmediato, nuestras pequeñas células decisorias parecen preocupadas en seguir buscando enemigos. Este 9 de julio fue un ejemplo.

Vestido de un federalismo formal se hizo el acto central en el patio de la Casa Histórica. De cara a los próceres se habló de unidad, pero cualquier cuestión incómoda se disimuló hablando de lo terrible que implicaba la pandemia. El coronavirus se ha convertido en el tema perfecto para evadir cualquier pregunta, duda o diferencia. La hipocresía del gobierno tucumano se plasmó el Día de la Independencia, pero se había pergeñado días antes, cuando se confeccionaron las invitaciones a la ceremonia patria.

Partieron de la base de no repetir el papelón del 25 de Mayo, celebración para la que el gobernador Juan Manzur invitó sólo a dos personas: él mismo y su esposa. Para la evocación del 9 de Julio se corrigió. Firmó más tarjetas de invitación y, con el justificativo del distanciamiento social, se olvidó de la oposición. Si la decisión fue invitar institucionalmente, se olvidó que el propio oficialismo había puesto como tercera autoridad de la Legislatura a la bussista Sandra Orquera. La pregunta que dejó abierta es por qué figuraba el intendente de la Capital, Germán Alfaro. ¿Será porque lo considera la única persona opositora; o porque no lo ve como opositor? Los hechos del futuro traerán la respuesta. En estos días sólo hablan del coronavirus...

Odiadores y amenazados

La semana terminó con un brusco recrudecimiento de “la grieta”. Apenas concluyó la ceremonia oficial, se realizó un “banderazo” que tuvo eco en varias ciudades del país.

Según el Gobierno, se trató de una operación planificada por la oposición. El Frente Renovador denunció que la actividad de los trolls creció 68% respecto de la semana anterior: 6.000 publicaciones por hora, la mayoría bajo el  hashtag #BanderazoPorLaRepública. Para los voceros de la oposición, en cambio, fue “la protesta multitudinaria de la gente en los cuatro puntos cardinales del país”.

Sea como fuere, hubo un elevado nivel de tensión, consignas airadas y no faltaron tampoco las expresiones de violencia, como la agresión a algunos medios. “La grieta” y la falta de profesionalismo de miembros de la prensa han contribuido a anteponer las pasiones a los hechos, materia prima fundamental del periodismo.

Separando la hojarasca de los fanatismos de uno y otro lado, es posible extraer dos conclusiones:

1.- La protesta opositora ganó las calles y eso es un dato importante.

2.- No es frecuente que  se elijan fiestas patrias -suelen expresar una suerte de tregua- para este tipo de manifestaciones, aprovechando que la situación creada por la pandemia haría desistir al oficialismo de convocar a actos propios.

El Presidente habló en su discurso de “odiadores seriales”; algunos opositores, de amenazas a la libertad y a la Constitución. Un clima de creciente hostilidad que va más allá del debate político elevado y conceptuoso que el país necesita.

Hubo, en cambio, en medio de ese torbellino, una noticia esperanzadora: los laboratorios Pfizer y BioNTech anunciaron que Argentina es uno de los 12 países seleccionados para probar la eficacia de una vacuna contra el coronavirus, lo cual alimenta los pronósticos optimistas contra la peste.

La ventaja de que nuestro país haya sido elegido para esa prueba es, justamente, que nos aseguraríamos la prioridad en el suministro de la vacuna.

Entramados y alarmas

Como la pandemia ha subordinado los tiempos de la política a su evolución, esto significaría que cuando menos se lo piense se entrará en el proceso electoral para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

Ello implica que la campaña se desarrollaría en un complejo escenario condicionado por la economía de guerra que sobrevendrá al fin de la covid-19. Una caída vertical en los índices de actividad económica, de empleo, de inversiones y de calidad de vida en general, en forma proporcional con el aumento de la pobreza y de la marginalidad social.

Precavidos, los políticos tucumanos se preparan para esa eventualidad y comienzan a tejer las hipótesis de alianzas y de entramados políticos.

Manzur y Osvaldo Jaldo parecen postergan sus reyertas para después de los comicios de 2021. Si esto se verifica, el oficialismo provincial pisará la pelota en el centro de la cancha, para mirar con serenidad el armado del juego. Sólo le preocupa saber qué movimientos hará Alfaro, quien ha dado muestras de ser un jugador que se adapta a cualquier campo de juego. Sabedor de la importancia que le cabe en una eventual disputa entre Manzur y Jaldo, el intendente repasa las cartas que tiene en la mano. Como avezado jugador, conoce que no goza de mucho margen de error el año próximo si aspira a mantener en 2023 el protagonismo que tuvo en la política provincial durante los últimos años.

Después de tanto tiempo, ya aprendimos que prácticamente nada se decide en Tucumán. Buenos Aires es para las provincias un sustituto de aquella dominación española de la que el país se independizó. Por eso, los actores de la política tucumana no pueden salir a escena sin esperar las órdenes del director que conduce desde la metrópoli.

La banca de José Alperovich es la luz amarilla. Si el senador llegara a dejar su escaño, una dama silenciosa está dispuesta a ocuparlo. María Tránsito “Marieta” Urueña Russo es la primera suplente en la lista de senadores electos en 2015, que terminan su mandato el año próximo. Las pregunta son ¿hasta cuándo será la licencia de Alperovich? ¿La Presidenta del Senado debe decidir?

En el ambiente político plantean que Urueña Russo había sido elegida por Cristina como candidata, pero como titular. Cuando la entonces Presidenta de la Nación le hizo ese pedido, Alperovich le contestó: “Cristina, no puedo dar el segundo lugar de senador. Lo tengo reservado para una persona de mi confianza (Beatriz Mirkin). Ya te dimos los dos  diputados (Walter Marcelo) Santillán y (Mirta Alicia) Soraire; y a (José) López en el Parlasur”. Por eso queda Urueña Russo como primera suplente.

¿Y si la modalidad se repite en 2021? Manzur podría mantener un diálogo similar al de su padrino político cuando se armen las listas de diputados y senadores.

No es la única incógnita abierta. En la oposición se preguntan si alguna vez podrán estar todos juntos para desbancar al peronismo del poder. Hasta ahora la unidad ha sido un imposible entre radicales, peronistas disidentes, republicanos y otras fuerzas.

Dentro de un lustro se habrá consumido el primer cuarto de siglo y, junto con él, cientos de oportunidades de construir un sistema institucional que genere menos pobreza y más federalismo.

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