Una niña amaicheña que no quería bailar folclore

Agostina Arreguez tomó una master class on line que dictó Julio Bocca desde Uruguay, junto a su maestra de danza clásica Yanina Llenes.

12 Jul 2020 Por Alicia Liliana Fernández
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CON LA DANZA EN LAS VENAS. Yanina Llenes junto a su alumna destacada, Agostina Arreguez.

“Soñé muchas cosas, y el sueño se fue formando...”, dice con la total la certeza de sus 14 años, desde su Amaicha del Valle natal, Agostina Arreguez. Junto a su profesora, Yanina Llenes, tomaron la primera master class on line que dictó desde Uruguay Julio Bocca, merced a un convenio entre la Fundación Contemporánea (FC, Centro Cultural Aconquija, Yerba Buena) y la Fundación Julio Bocca (FJB).

El relato de Agostina revela tal madurez que requiere transcripción literal. “Mis papás son bailarines de folclore, por eso desde que nací estoy en esto de la danza. Pero a mí no me gustaba el folclore; yo iba a bailar porque no había otra opción -confiesa-. Una vez con mi mamá vimos un cartelito, ‘Taller de danza clásica’, y le dije: ‘yo quiero ir’. Mi mamá casi se muere, pero me llevó a las clases. Entonces descubrí que eso era lo que yo quería bailar”. Enseñaba la profe Paula Violante, pero a los dos años se volvió a Buenos Aires. Cerca de Amaicha no había nadie más que diera clases. En Salta empecé a tomar clases los viernes con Emilia Martiarena, y participaba en cursos y competencias, pero no aprendía mucho. Después, como resultaba muy difícil ir por los costos, decidí ser autodidacta y aprender por YouTube (tenía nueve años). Claro que no es lo mismo que tener un profesor que te enseñe”.

La cuestión era aprender y su mamá buscó inscribirla en la FJB. “Pero era sólo para mayores de 15, tengo 14 y el tema es que quizá no daría el nivel. Entonces la FC me abrió las puertas -cuenta-. Allí conocí a las mejores personas que me crucé en la vida. En 2019 tomé el curso y daban becas; iba y venía de Amaicha una vez por semana, y para los cursos me quedaba en la capital. Tomaba clases con Yanina y con Coty Rossi”.

Cierto día llegó la primera sorpresa: el Gobierno de la Provincia le entregó la distinción Orgullo Tucumano, “por ser autodidacta y por viajar a tomar clases”. “Para mí ese reconocimiento fue ¡guau! Ese mismo día me entero de que la FJB me había apadrinado artísticamente. Yanina me daba clases tres veces por semana todo el día y con Patricia Sabbag tomé clases en contemporáneo”, resalta.

Otro día su profesora Llenes le avisa que mantendrían una conversación con Bocca, quien quería conocerlas a ambas. “Yo, que ya no podía creer que estaba apadrinada por su Fundación, no creía nada. Me preparé para contarle quién soy, de dónde vengo, mi cultura, con quién me estoy formando. Ese mismo día le llega un mensaje a mi mamá y yo tenía su celular. Leí ‘master class’ y pensé: ‘se confundieron’. Entramos al link y nos dimos con que ¡me había ganado una beca al mérito para tomar esa clase!”

“En el video no hablo mucho porque soy muy tímida. Se me ve el nerviosismo en las manos. No lo podía creer: ¡que él se haya interesado por saber quién soy! Fue muy lindo; traté de disfrutar, y ensayo todas sus correcciones. Fue una experiencia única porque nunca en la vida me hubiera imaginado que pasaría de los videos de YouTube a tomar una clase con el más grande”. Agostina dice que ella es la única bailarina clásica en el Valle Calchaquí, y que los personajes que más le gustan del repertorio son Odile (el cisne negro) y Esmeralda, del Lago de los cisnes. “Y a Carmen, ¡la amo!”, exclama.

La maestra

Llenes, que sigue el método FJB en su estudio de danza de Yerba Buena, recibió la beca al Mérito profesional. La maestra se formó en la provincia y fue alumna de la FJB en Buenos Aires, donde ganó la beca País Integral e integró el Ballet Solidario. Ahora, respecto de la master class que tomó junto a 20 bailarinas, dice: “es realmente un sueño hecho realidad. Julio es para mí el modelo a seguir”.

“Gracias al convenio entre ambas fundaciones esperamos traer maestros para capacitar y seguir dando becas (en 2019 fueron 40). Se trata de seguir con los sueños, de darles la oportunidad a otros artistas. Estamos a disposición, más allá de la cuarentena; dando clases por Zoom con Eleonora Cassano, Cecilia Figaredo y otros grandes maestros. A decir verdad, la cuarentena nos abrió estas puertas impensadas”, dice.

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