Las cartas que se leyeron en el Concejo Deliberante durante el debate por el cupo laboral trans

El cuerpo legisferante aprobó hoy la iniciativa de los peronistas Assán y Vargas Aignasse, y del radical Argañaraz.

08 Jul 2020
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FESTEJOS. En la vereda del cocnejo Deliberante, grupos de personas trans celebraron la aprobación del proyecto de cupo laboral LA GACETA / ANALÍA JARAMILLO

El Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán aprobó en una sesión histórica el cupo laboral trans para la Intendencia. En la sesión, durante el debate, algunos concejales pidieron permiso para leer cartas de militantes del colectivo trans, para manifestarse en favor del cupo.

La primera de las cartas fue leída por la peronista Sara Assán: la escribió M.L.G, mamá de una adolescente trans (el nombre se preserva para evitar la estigmatización de niñas, niños y adolescentes).

"Mi nombre es M. L G, militante de Derechos Humanos y mamá de un adolescente transgénero. Como toda mamá, la preocupación es que nuestros hijxs tengan una vida plenta y feliz en la que todos sus derechos sean reconocidos. Eso me quita el sueño. Estoy orgullosa de mis desvelos, pues estoy orgullosa de quien es mi hijx. Hace algunos años acompaño codo a codo a la comunidad trans-no binarie en esta lucha por la inserción laboral, un derecho por demás postergado históricamente. Tenemos hace ocho años una ley que consagra el derecho a la identidad del colectivo, lucha que como muchos saben dejó en el camino a voces irremplazables como las de Diana Sacayan, Lohana Berkins y Claudia Pía Baudraco, entre tantas otras. El camino no ha sido fácil, pero sabemos con absoluta seguridad que debemos seguir trabajando para que se concrete el pleno reconocimiento de sus derechos.

El cupo laboral trans es un puntapié inicial para garantizar el acceso al trabajo. La meta es la inclusión plena de nuestro colectivo al trabajo digno.

Hace poco más de un mes festejábamos que el Poder Judicial de la provincia haya dado el primer paso. Hoy celebro el compromiso y la voluntad de los concejales que acompañan esta iniciativa que fue consultada por las distintas organizaciones LGTBQI+, espero expectante la votación de todos los que tienen la posibilidad de comenzar a saldar esa deuda con la comunidad trans travesti y no binarie, y hacer de este municipio un lugar donde estemos todos, todas y todes incluidos.

Esperando que cuando mi hijo busque su primer trabajo, la exclusión sea parte del pasado.

Muchas gracias".


La segunda carta fue escrita por Laura Moreira, la hermana de Cynthia Moreira, una víctima de un asesinato transodiante en 2018 en la provincia. La leyó el peronista Gonzalo Carrillo Leito:

"Mi nombre es Laura Moreira, soy hermana de Cynthia Moreira, una mujer trans brutalmente asesinada un 14 de febrero de 2018. Cynthia tenía 14 años cuando nos contó su auto percepción y con mi ayuda, hablamos con nuestra familia. Ella siempre fue aceptada, muy amada, nunca la discriminamos.

En el transcurso de su vida, mientras fue creciendo, hizo cursos de peluquería, de maquillaje, de peinados, pero nunca tuvo la oportunidad de tener un trabajo digno, porque acá en Tucumán no hay posibilidades laborales para las personas trans. Son discriminadas.

En consecuencia, terminó ejerciendo la prostitución donde encontró la muerte a sus 26 años.

Fue brutalmente asesinada, fue un crimen de odio. La ausencia de Cynthia nos cambió la vida. Nos duele mucho en el hogar, el dolor de mis padres y de toda mi familia es incurable.

Sigo mi lucha por justicia, sin bajar los brazos hasta que se haga justicia por mi hermana. A nosotros nos arruinaron.

Mi lucha me une al colectivo trans. Apoyo fuertemente el cupo laboral trans municipal. Como hermana de Cynthia, ceo lo que pasa con las chicas. Las escucho. Hay mucha violencia, incluso viven persecución policial, hasta quienes tienen que protegerlas las discriminan, las agreden y ellas por miedo se quedan calladas. Me uno a que se apruebe el cupo laboral trans municipal, no quiero que haya más Cynthias Moreira, Ayelén Gómez, Lourdes Reinoso ni Galas Pere asesinadas, violentadas ni olvidadas.

Como familia, como hermana, como amiga de las mujeres y varones trans, me uno a esta petición para que se apruebe el cupo laboral trans en la Capital".


La tercera carta fue leída por el peronista Emiliano Vargas Aignasse:

"Mi nombre es E.S. (se preserva su identidad porque es víctima de abuso sexual), de 24 años. Soy estudiante y una persona trans de género no binario.

Vivo en esta provincia hace seis años, apenas cumplí los 18, después de sufrir el desarraigo de mi familia y de mi provincia de origen: Salta.

Mi historia, como la de las demás compañeras, no es un caso aislado. Es lo que vivimos la mayoría de nosotras, nosotros y nosotres.

En el transcurso de todo esto, he sobrevivido ante muchas situaciones. Mi familia notaba esa diferencia en mí. Generó un trato diferente respecto a mis hermanos y hermanas. Se intensificó aún más cuando tuve que salir del clóset.

Por un tiempo, entre los 12 y 15 años, sufrí abusos 'correctivos' de parte de familiares directos, que terminó con una violación por parte de uno de ellos. En el medio, los insultos, las humillaciones, las golpizas, la discriminación, el menosprecio. Era la moneda cómun en esa casa, hata tuve que negar mi identidad de género a mi padre para que no me matara.

¿Cómo vive une adolescente trans todo eso? Rezaba todas las noches porque quería que Dios cambiara todo lo que sentía, peor nada cambiaba, pedía algo de compasión o entendimiento por parte de mi familia. Hasta a veces pedía que me quitara la vida, pero nada de eso funcionaba. Lloraba todas las noches hasta quedarme dormida, sufría constantes crisis de angustia, porque además no podía salir de casa más que para la escuela. El padecimiento era peor por la cantidad de tiempo que pasaba ahí.

Cuando terminé el secundario y cumplí los 18 años, decidí irme de la provincia. Vine a vivir a Tucumán buscando una mejora en mi vida. Con muchas dificultades, vivo día a día, estudio una carrera, a veces consigo algún trabajo de forma temporal que me permite pagar una habitación en una pensión y otras veces me queda el destino -a vecs casi inevitable para nosotras-: la calle y el trabajo sexual.

Si bien el gobierno nacional brindó un programa social para incluir a personas trans, Potenciar Trabajo -se asigna un monto igual a medio Salario Mínimo Vital y Móvil-, la necesidad de trabajar es lo que tenemos. Aún así, con muchas marcadas por indicadores de Necesidad Básicas Insatisfechas, no fuimos beneficiadas por el programa.

Ni las golpizas, ni las violaciones correctivas ni rezar pudo cambiar lo que siento. Lo que vivo sobre mi género. Es algo mío, parte de mi identidad.

Las personas trans tenemos vidas frágiles entre la violencia y una expectativa de vida que no supera los 35 años.

Después de lo expuesto, quiero resaltar que las personas trans, sean masculinas, femeninas o no binaries, por el hecho de ser trans no tenemos ningún privilegio, no los pedimos. Estamos exigiendo derechos y oportunidades como cualquier otro ciudadano del país.

Concejales que hoy están por votar un cupo laboral para la inserción de personas trans, nos dará el derecho a tener una vida un poco más digna, a tener oportunidades que se nos están negando por nuestra identidad de género.

Este honorable Concejo Deliberante hace unos años se declaró "a favor de la vida", hoy tienen la oportunidad de salvar vidas. Las vidas de las personas trans votando esta ordenanza. El voto negativo nos sigue condenando a la supervivencia en la calle, a que nuestras muertes sigan siendo prematuras y violentas. No se olviden de los crímenes de Ayelén Gómez, Cynthia Moreira, Lourdes Reinoso y Gala Perea, muertas por la violencia cis patriarcal de Tucumán".

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