El vicegobernador recibió a la viuda y a la ex esposa de Lucena, el policía asesinado

"Decidimos brindarles ayuda económica y seguimiento", dijo Jaldo.

30 Jun 2020
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Ayuda psicológica y cadena perpetua. Eso pidieron Débora Díaz y Vanessa Sánchez, la viuda y la ex esposa del cabo Roberto Lucena, quien fue asesinado por delincuentes luego de que le robaran la moto. Las mujeres y sus pequeñas hijas, asistieron a la Legislatura esta mañana para reunirse con el vicegobernador Osvaldo Jaldo que les brindó su apoyo y les otorgó una ayuda económica. 

"Cuando ocurrió (el asesinato) nos comprometimos a darles acompañamiento y ahora queríamos saber cómo estaban. Nos comentaron que la pensión por fallecimiento tardaría más de un año, así que decidimos brindarles ayuda económica y un seguimiento", expresó Jaldo tras la reunión. 

Las mujeres agradecieron el recibimiento y resaltaron la necesidad de tener ayuda psicológica para sus hijas. "Mi hija más chica lo busca al papá, quiere que vuelva. Está mal, llora todo el tiempo y no quiere comer, por eso pedimos ayuda psicológica y nos dijeron que nos van a ayudar con eso", comentó Díaz, la viuda del policía. 

En tanto Sánchez, ex esposa de Lucena y madre de otra de sus hijas, mencionó que están atravesando un momento muy difícil y que a ellas también les cuesta levantarse. Apeló a la Justicia y pidió perpetua para los homicidas. 

El hecho

El 3 de junio, cerca del mediodía, Lucena circulaba por avenida del Líbano en una Honda Wave y, al llegar a la intersección con la esquina de Ecuador, se detuvo a charlar con un conocido de toda la vida cuyo nombre no trascendió. En ese momento fue interceptado por tres jóvenes que circulaban en una moto. Como Lucena estaba de civil, los motochorros ni dudaron en intentar quitarle su rodado.

El efectivo intentó evitar el hecho identificándose como miembro de la fuerza. La respuesta fue cruenta. Recibió al menos tres balazos en sus piernas, en un brazo y en la mano. Herido, según contó el amigo con quien charlaba, les dijo: “llevate la moto, pero no me mates, tengo una familia que mantener”. El motochorro no atendió la súplica. Lo remató disparándole dos veces al pecho. Roberto Andrés Lucena, de 42 años murió minutos después en el hospital Avellaneda.

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