Cómo preparar a las mascotas para la vuelta a la vida pre-pandemia

Durante la cuarentena estuviste todo el tiempo con tus animalitos, y ahora hay que prepararlos para que no sufran cuando ya no estés con ellos todo el día.

29 Jun 2020 Por Lucía Lozano
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la gaceta / foto de juan pablo sánchez noli

Peter es un caniche súper mimado. Desde que llegó al hogar de los Carrizo, estuvo acostumbrado a pasar varias horas del día solo. Los dos chicos de la casa van al colegio mañana y tarde y los adultos trabajan jornada completa. Todo eso se transformó este año con la cuarentena y desde hace más de tres meses el perro está acompañado todo el tiempo. Un sueño canino hecho realidad para muchas mascotas. Sin embargo, no todo es color de rosas. Desde que se empezó a flexibilizar el aislamiento, se multiplicaron las consultas en las veterinarias por los problemas de conducta que tienen nuestros peludos amigos. El quid de la cuestión es que han desarrollado un hiperapego y ya no quieren separarse de nosotros. ¿Cómo hacemos para que no sufran?

“Peter estuvo pegado a nosotros todo el tiempo, superestimulado con los chicos que lo hacían jugar o acurrucado a mis pies mientras yo estaba hasta seis horas haciendo home office. Ahora que volví a mi trabajo, cuando vuelvo me encuentro con que hizo pis arriba de la cama o en la alfombra del living, algo que nunca había hecho”, cuenta Luciana, la “mamá” de la mascota.

Historias como las de Peter se multiplican. La veterinaria Diana Abascal, especializada en comportamiento animal, cuenta que cada día diagnostica más casos de trastornos de hiperapego, muy relacionados al momento que estamos atravesando por la pandemia de coronavirus, lo cual nos exige quedarnos más tiempo en casa. Incluso, en animales que se encontraban en tratamiento para esta situación comportamental, reapareció el trastorno, señala.

¿Cuáles son las señales de que nuestra mascota está sufriendo por hiperapego o ansiedad por separación? Destrucción de objetos en la casa, eliminación inadecuada (orina y materia fecal en lugares que no hacían), agitación, llanto, ladrido, salivación, etcétera.

La veterinaria Patricia El Kadi cuenta que es normal que una mascota muestre su enojo haciendo sus necesidades donde sabe que no debe: por ejemplo, arriba de una cama o en el comedor de la casa. “Lo que debemos hacer es identificar lo que le ocurre y tratar de buscar una solución. Regañarlas no es una buena salida. A veces, para evitar que sus dueños se enojen los perros empiezan a comer su propia caca y este hábito (llamado coprofagia) les genera muchos trastornos a nivel digestivo”, explica.

“Lo otro que suele ocurrir con los animales que han desarrollado hiperapego y ahora tienen angustia por la separación es que empiezan a romper objetos de la casa en ausencia de los dueños. Cuando están muy enojados, incluso, muerden la ropa íntima y se la tragan, situación que puede ser muy riesgosa para sus intestinos porque son cuerpos extraños”, remarca El Kadi.

La profesional comenta, por otro lado, que los gatos también pueden sufrir hiperapego. “A veces creemos que los felinos son más independientes y lo que más le importa es la casa y la comida. Pero ellos también se pueden enojar por nuestra ausencia y orinar en lugares donde no corresponde, por ejemplo”, explica.

Recomendaciones

Debemos estar atentos a nuestros amigos de cuatro patas y programarles actividades para que no sufran el desapego, recomiendan las dos veterinarias consultadas. Estas son sus recomendaciones:

- Se los puede ir preparando paulatinamente para la separación. “Lo ideal es tratar de generar distancias dentro de la casa. ¿Cómo hacerlo? Por momentos separarlos, cerrar puertas de habitaciones, dejarlos en otros lugares de la vivienda. Jugar con ellos de forma variada y controlada, hay en Internet gran variedad de juegos para animales”, señala Abascal.

- Comprarles juguetes que ellos puedan morder y así descargar su ansiedad. De esta forma, además, no estarán buscando objetos de la casa para destruir. Los huesos de cuero de vaca son una buena opción. Se consiguen en cualquier veterinaria.

- Hay que pensar en una compensación, sugiere El Kadi. “Un perro feliz es aquel que tres veces al día sale a pasear con su dueño. Basta con sacarlos 15 minutos para que estén contentos. Por más que haya sufrido nuestra ausencia, si cuando llegamos a casa lo sacamos un ratito, se sentirá recompensado. Además, dejarlos que jueguen con otros perros los ayuda a bajar la ansiedad y a reducir las malas conductas en el hogar”, destaca. Asimismo, estos paseos los estimulan a mover el vientre y ya no necesitarán hacer sus necesidades dentro de la casa (¡No olvidarse de llevar la bolsita para recoger la caca!)

- Si no hay posibilidad de sacar al perro una buena compensación es hacerlos jugar. Se los puede entretener con una pelota para que ellos gasten energías y canalicen su ansiedad. Sufrirán menos cuando nos vayamos si saben que a la vuelta compartiremos con ellos.

- A los gatos también se los puede estimular con juegos. Se les puede armar objetos con hilos o comprarles ratoncitos de juguetes con los cuales los felinos descarguen la ansiedad.

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