100 días en alerta: ¿qué aprendimos durante la cuarentena?

La “nueva normalidad” es una construcción que los tucumanos realizamos día a día. El equipo de fotoperiodistas del diario recorrió la ciudad y sus hallazgos se verán en una galería de imágenes.

28 Jun 2020
1

LA GACETA/ INES QUINTEROS ORIO

Estos 100 días nos han dejado enseñanzas en todos los ámbitos. Desde cómo hacer actividad física en el hogar, hasta las particularidades del trabajo a distancia. Además, nos permitieron darnos cuenta de necesidades en materia de seguridad, economía, educación y justicia.

ECONOMÍA

Del consumo por pánico, pasamos a las compras inteligentes como nuevo hábito de ahorro.

El teletrabajo ha sido una necesidad en gran parte de las empresas, con empleados “multitaskers” (que cumplen tareas múltiples).

Se profundizó el análisis de las prioridades en la economía doméstica. El gasto se focalizó en lo esencial.

SEGURIDAD

Se incrementaron las herramientas para que las víctimas de violencia de género puedan realizar denuncias.

Los tucumanos aprendimos a tomar mayores recaudos para evitar ser víctimas de un hurto o de un asalto.

Hubo una mayor concientización social para realizar denuncias sobre el incumplimiento de la pandemia.

SALUD

Aprendimos que una buena y constante higiene de manos nos ayuda a prevenir el contagio de todas las enfermedades respiratorias.

Que muchas cuestiones de la salud pueden resolverse sin problemas en un encuentro virtual entre el paciente y el médico.

Que los grandes hospitales se deben reservar para los pacientes críticos y no sobrecargarse de consultas banales.

EDUCACIÓN

Aprendimos que sin tecnología no hay educación ni igualdad de oportunidades. Es necesario hacer una inversión real urgente.

Que el rol del docente es irreemplazable, y que el apoyo de la familia es esencial para lograr el aprendizaje.

Que la pandemia solo aceleró la caída de un modelo escolar tradicional que ya no se sostiene por sí mismo.

DEPORTES

Aprendimos a acondicionar el hogar para actividades físicas, usando cosas que nunca pensamos que podrían servir.

A mantener la energía del deporte, aún de forma virtual, compartiendo conocimientos, organizando prácticas, enseñando.

A valorar los ambientes naturales (y también armados) para hacer deportes por profesión o placer.

TIEMPO LIBRE

La diversión se trasladó puertas adentro y en ese proceso se redescubrieron viejos juegos para compartir con la familia.

La creatividad y los talentos florecieron con concursos, como Creando en Casa en dos ediciones.

La tecnología se alió con el arte para llevar música, teatro y danza a los hogares.

SEXUALIDAD

Comprobamos que el sexo no es solo atracción física y que el motor de disfrute se ve afectado por el miedo y el estrés.

El autoerotismo se convirtió en otra forma de introspección en donde el deseo nos llevó a cuestionar los estereotipos de género vigentes y los límites del placer.

Hubo apertura a las previas eróticas y la reconquista. Los besos y los roces cobraron una nueva importancia y fueron el salvataje de la rutina hogareña.

JUSTICIA

El Poder Judicial digital precisa más que la implementación de una plataforma de gestión electrónica, pero ya dio el “costoso primer paso”.

La Justicia es esencial siempre, más aún cuando el Gobierno establece restricciones a la libertad de los ciudadanos y concentra poderes.

La cuarentena puso a prueba la ejemplaridad de los miembros de los Tribunales, y expuso la necesidad y el reclamo de la ética judicial.

TECNOLOGÍA

Quedó expuesto que puede ser tanto una herramienta para acercar (gente, conocimientos, oportunidades) como para dejar fuera a muchas personas.

Se evidenció la necesidad de desarrollar herramientas locales que sean más convenientes para comerciantes y clientes.

Aprendimos que internet no es un recurso ilimitado, que es preciso hacer un uso responsable dado que todos dependemos de una conexión para trabajar, estudiar, vivir.

Comentarios