El Ojo Crítico: “Bala perdida”

Rápidos y furiosos de clase B.

CHISPAS QUE VUELAN. Hay acción y persecuciones, aunque con un presupuesto más modesto. CHISPAS QUE VUELAN. Hay acción y persecuciones, aunque con un presupuesto más modesto.
Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 26 Junio 2020

BUENA

PELÍCULA / POR NETFLIX

Propongamos un juego basados en el guión de un filme: el protagonista es un genio de la mecánica automotor, capaz de lograr que un Renault Clío se convierta en un tanque de guerra. Es pelado. Maneja como un demonio. Tiene problemas con la ley. Pelea contra seis hombres (y una mujer) y les gana a todos. Su principal interés es su familia. ¿De qué película se trata? Hasta el menos avispado debe haber pensado en el acto en la saga de Rápidos y furiosos, con Dominic Toretto a la cabeza. Pero no, se trata de “Bala perdida”, la nueva apuesta de Netflix que está arrasando en el ranking del gigante del streaming.

Lino (con un físico más parecido al de Jason Statham que al de Vin Diesel, seamos sinceros) es ese genio mecánico al que le sale mal un cálculo al intentar un robo de joyas y termina preso. Pero sus habilidades ya trascendieron los muros del penal y rápidamente es reclutado por una brigada antidrogas. Requieren de sus servicios para preparar los autos y combatir así a los traficantes. Antes que pasar más tiempo entre rejas, Lino acepta y ya en sus primeras intervenciones logra resultados impresionantes. Pero (siempre debe haber un pero) algo sale mal y en un instante el protagonista cae nuevamente en desgracia y se transforma en el blanco de un grupo de policías corruptos. El nombre de la película (“Balle perdue” en francés, la traducción es literal) remite a un dato clave dentro de la trama.

Alban Lenoir (el mentado Lino) es, además del protagonista, uno de los autores del guión junto con el director, Guillaume Pierret. El tercer cerebro detrás de esta película (sobre la cual ya hay rumores de secuela) es Kamel Guemra. Y entre los tres arman la base de un filme de acción normal, con 90 minutos a los que no les sobra nada, pero tampoco les falta. Hay algunas escenas muy bien filmadas (como el plano secuencia de una pelea dentro de la comisaría) y entretenidas persecuciones que, a diferencia de Rápidos y furiosos, son mucho más modestas, aunque también se destrozan un par de autos. Pero no hay mucho más que eso. Una hora y media de cine pasatista.

La discusión pasa por saber si la industria del cine está sintiendo los efectos de la pandemia y al no poder estrenar tanques los usuarios ya nos conformamos con ver lo que las plataformas deciden, sin demasiadas pretensiones. De ser así, se entiende que “Bala perdida” haya encabezado el ranking de lo más visto en Argentina. Es una película correcta, pero lejos de tener aspiraciones de convertirse en un clásico.

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