
LUIS VENTURA Y JAVO ROCHA. Desde Aptra lanzaron dos talleres.

Es santiagueño, se formó en la Universidad Nacional de Tucumán y realizó su carrera artística en Buenos Aires. Javo Rocha es el nombre artístico de Javier Mondschein quien, desde la Aptra que preside Luis Ventura, lanzó cursos de teatro on line para todo el país con la técnica de Erik Morris.
“Dicen que con Lee Strasberg uno llega a la emoción en una hora, pero con Morris se lo hace en un minuto; en luz, cámara y acción, y es especial para los primeros planos”, cuenta durante una entrevista con LA GACETA.
Rocha es profesor de teatro desde hace 27 años. Se recibió de intérprete dramático en la Facultad de Artes. Dice que Ventura lo invitó a que su escuela de teatro se convierta en la de Aptra, y allí está desde hace tres años. Lunes, martes y miércoles de 19 a 21 son los cursos de actuación y los de periodismo, los sábados al mediodía. Para inscribirse en actuación se puede obtener información en @estudiojavorocha; y para acceder a los de periodismo se debe escribir al Instagram @APTRA_ok.
- ¿Con qué técnicas trabajas?
- Trabajo con distintas técnicas, con las acciones físicas, la memoria emotiva de Strasberg y el “no acting please” de Morris, muy utilizadas para cine o televisión, apoyadas en la relajación y concentración para conectarse con la vulnerabilidad. El actor es violín y violinista. Trabaja con su voz y su cuerpo. De lo que se trata es de llegar a la emoción en forma rápida. Es un método que sirve para escenas de alta complejidad emocional. Antes preguntaba quién subía al escenario, y ahora es a ver a quién le abro la pantalla. Por supuesto, hay que reinventarse, ponerse en pie. Cuando se suspendió todo, incluso la ceremonia de la entrega de premios de Aptra, Ventura se puso al hombro esto de salir adelante y vimos el tema de los cursos on line de teatro y periodismo. Si no lo hacía, me quedaba triste en mi casa.
- ¿Y cómo creas el clima?
- Lo más importante es que el actor sea creíble y verdadero. De forma presencial venía trabajando con distintas técnicas, pero ahora, en el modo virtual, con el “no acting, please”. No todo se puede transmitir virtualmente. Mi mayor preocupación fue cómo lograr un clima que es lo más difícil, porque en lo presencial se comparten los campos auráticos, pero parece que estos campos se contagian a través del wifi, porque están saliendo clases hermosas. Hay una frase que dice que en las peores crisis surgen las oportunidades; federalizo mi trabajo, y mezclo esas técnicas.
- ¿Qué tareas te propones?
- Soy un titiritero emocional con los alumnos. Abrir cerebro, desestructurar personas y llevar alegría a mucha gente, esa es mi tarea. El artista es un ser sensible y hay que ver cómo entrar, qué zonas navegar para crear conciencia y adquirir oficio. Con la técnica sensorial llegamos a las emociones, a las sensaciones introspectivas de la niñez y adolescencia. El actor debe tener la apertura del cambio para aprender. A los alumnos hay que decirle miles de veces las mismas cosas porque se impregnan con el tiempo. Cuando el discípulo está listo aparece el maestro. El actor debe tener humildad para aprender, constancia y perseverancia, tiene que aprender a ser rechazado, y no creérsela nunca.
- Tus inicios fueron en Tucumán.
- Enseñé en la Kehilá de Las Piedras al 900. Dirigí ocho obras; en “El diario de Ana Frank” el personaje lo realizó Sarita Alperovich., cuando tenía 11 años. Recuerdo a mis docentes en la UNT, como Rafael Nofal, Máximo Gómez, Ricardo Sobral, Juan Tríbulo, Gladys Mottes, Nerina Dip y Jorge Gutiérrez..







