
Las plataformas digitales surgieron casi de modo experimental en los medios de comunicación. Primero fueron los diarios, a mediados de la década del 90, y luego, a medida que fue aumentando la velocidad y la capacidad de transmisión de datos de internet, se fueron sumando las radios y los canales de TV.
Era otro mundo. No existían los teléfonos inteligentes, ni las pantallas táctiles; no había redes sociales, ni videollamadas y el único consumo cultural “on demand” que se conocía eran los video clubes.
Nosotros debíamos organizar nuestras vidas de acuerdo a los horarios y formatos fijos, ya sea para ir al cine, para ver una película o un noticiero en la tele o para esperar hasta el desayuno para leer un diario.
Hoy, más de dos décadas después, todo eso ha cambiado. La oferta de contenidos es infinita y está disponible las 24 horas, los siete días de la semana. Información y conocimiento, entretenimiento, música o cultura, todo está al alcance de la mano, a un toque de una pantalla del móvil.
Nuestra vida pasa por internet, está en internet, y un simple celular procesa hoy un millón de veces más información que una gran computadora de hace 20 años.
Estas profundas transformaciones fueron obligando a los generadores de contenidos, como son los diarios, a realizar grandes inversiones en equipos, en conectividad, en capacitación y recursos humanos.
La gratuidad de aquella vieja y precaria internet ya no era sustentable para nadie. Así se empezaron a cobrar los contenidos y servicios que implicaban mayor inversión.
Las versiones premium de todos los productos que ofrece Google dejaron de ser gratuitas. Lo mismo YouTube, Spotify, Netflix y luego siguieron los medios de comunicación, los eventos deportivos, algunos espectáculos y la mayoría de los servicios digitales.
Hoy todo lo que es bueno en internet ya no es gratis o está en proceso de dejar de serlo. La calidad cuesta.
Una gran apuesta
Así lo entendió LA GACETA hace algunos años, en sintonía con la tendencia mundial de los medios de comunicación. El desafío que se planteaba era sostener la calidad periodística o mantener la gratuidad. Ambas no eran posibles, no eran sustentables.
Las ediciones on line hoy ya no son sólo un listado de noticias. Hoy LA GACETA digital es una enorme estructura que procesa contenidos las 24 horas, para más de medio millón de lectores diarios, que además interactúan a través de más de 10 canales de comunicación como WhatsApp, e-mail, teléfonos, Facebook, Twitter o Instagram, entre otras, redes que suman casi dos millones de seguidores.
La edición digital contiene, además de todas las noticias de último momento, la edición impresa completa y todas las producciones televisivas de LG Play.
El diario inició entonces un complejo, prolongado y costoso proceso de transformación, que culminó hace exactamente un año, con el lanzamiento del nuevo sistema de membresías, el 18 de junio de 2019.
Días antes de este primer aniversario, el diario ya superaba los 11.000 suscriptores digitales, cifra que crece diariamente, aún durante las fuertes restricciones que sufrieron algunos sectores de la sociedad, desde que comenzó la cuarentena.
Diferentes modalidades
Existen en el mundo distintos modelos de membresía y el que hemos implementado tiene semejanzas con algunos de ellos, pero también características que son únicas de LA GACETA, de acuerdo a los usos y costumbres propias de los tucumanos.
La membresía de LA GACETA puede ser individual o familiar (para un titular y cuatro miembros más), y en ambos casos con o sin la adhesión a todos los beneficios del Club LA GACETA.
Desde hace un año, los lectores se encuentran en la página con tres tipos de contenidos: libre, medido y premium, indistintamente si se trata de notas, videos, galerías de imágenes, transmisiones en vivo o cualquier otro producto periodístico.
El libre, como su nombre lo indica, es contenido al que tiene acceso todo el mundo, sin restricciones de ningún tipo. En este segmento se incluyen informaciones vitales, como viene ocurriendo con la información que hace referencia a la pandemia del coronavirus, a la epidemia del dengue, entre otros servicios públicos esenciales.
El contenido medido es el que va sumando la cantidad de notas que consume cada lector, y una vez que se alcanza el límite, que hoy es de 40 notas mensuales, ese lector debe suscribirse, del mismo modo en que es necesario registrarse (gratuitamente), si se superan las 20 notas mensuales.
En cuanto al contenido premium es exclusivo para los suscriptores, independientemente de las notas que hubieran leído con anterioridad. Allí se incluyen columnas de opinión, primicias informativas, historias de largo aliento o de costosa producción y el acceso a todo el archivo on line. Hoy son de libre disponibilidad sólo los últimos 30 días.
También hay otros beneficios, como acceso a conferencias, avant premieres o concursos exclusivos para suscriptores.
En cuanto a los socios del Club La Gaceta que adquieren el diario impreso los siete días de la semana, con sólo registrarse tienen acceso ilimitado y sin cargo a todos los contenidos.
Durante 22 años LA GACETA ofreció su edición digital completa en forma gratuita y afrontando los costos sólo a partir de sus ingresos publicitarios.
Hoy, las crecientes exigencias de nuestros lectores nos demandan mayores esfuerzos. Esperamos estar a la altura de este enorme desafío y que los tucumanos nos sigan acompañando, como no han dejado de hacerlo en estos 108 años de historia.







