
Adriana Manfrini
PROF. TITULAR IMPUESTOS DIRECTOS FACE-UNT
El jueves, la “Honorable Legislatura de Tucumán” convirtió en ley el proyecto que enviara el Poder Ejecutivo por el cual se otorga a la droguería Suizo Argentina SA, la exención por cinco años en el impuesto sobre los Ingresos Brutos.
Esta norma, arbitraria por donde se la mire, más allá de perjudicar a empresas tucumanas de igual actividad (venta de medicamentos), viola de manera contundente, flagrante y ominosa la Constitución Nacional, desde su Preámbulo hasta las garantías y derechos en ella consagrados. Vale preguntar a priori si la ley en cuestión tiende a “…afianzar la justicia..., proveer a la defensa común, promover el bienestar general…”, premisas que, sabiamente, supieron nuestros constituyentes dedicar al Preámbulo.
El Poder Ejecutivo con este proyecto, que ya es ley, transgrede aviesamente los principios de generalidad, equidad, igualdad y proporcionalidad que, por mandato constitucional, son rectores para todo tributo. En breve síntesis, la generalidad se desprende del principio de igualdad ante la ley (artículo 16 de la Constitución Nacional), esto es asegurar el mismo tratamiento a quienes se encuentren en análogas condiciones. Equidad y proporcionalidad, las contribuciones deben ser establecidas respetando estos principios con relación a la capacidad contributiva de cada obligado al pago.
Las exenciones tributarias se establecen con distintos fines, pero, en todos los casos, deben beneficiar a actividades o sujetos cuyo desarrollo o presencia en determinado lugar persiga el bienestar general, la protección o ampliación de fuentes de trabajo, etcétera. Pero el privilegio concedido a la mencionada empresa, además de ser a todas luces “subjetivo”, atenta contra las actividades de droguerías y farmacias ya instaladas en la provincia, con el solo mérito de incorporar, en el mejor de los casos, 100 puestos de trabajo.
Esta ley mancilla, no sólo a las empresas tucumanas, que ante la grave situación que atraviesan y todavía resisten, sin haber obtenido beneficio alguno de parte del Gobierno provincial, sino al pueblo todo, que asiste absorto y casi inerme a un nuevo avasallamiento de las autoridades de turno.







