La “nueva normalidad” llegó a los gimnasios y permitió habilitar esa actividad del deporte individual que había quedado pendiente. Con más cuidados, más higiene y distanciamiento, los aficionados que se las arreglaron durante tres meses para mantenerse dentro de casa ahora pudieron regresar a los aparatos y los pisos de goma.
El aislamiento incentivó la creatividad en casa y todos los que hacían deporte se las ingeniaron para seguir con la rutina como se pudo. Con la acumulación de días de cuarentena la incertidumbre jugó una mala pasada a muchos que comenzaron a flaquear y suspendieron el ejercicio.
Este horizonte tan ansiado llegó con la habilitación de la actividad deportiva al aire libre y prendió luz amarilla en los usuarios de gimnasios que avizoraban un pronto regreso. Y así fue.
Los gimnasios volvieron a funcionar con mayores medidas de higiene, con turnos, con clases al aire libre y con mayor pedido de responsabilidad a sus clientes. Un paso más hacia la tan esperada normalidad que sigue sumando expectativas sobre cuándo volverá.








