INTIMACIONES. La secretaria de Gobierno de Tafí del Valle dijo que la acción tributaria se focaliza en los comercios que venden comestibles. la gaceta / foto de Osvaldo Ripoll
Comerciantes de Tafí del Valle están indignados ante el brusco operativo que lanzó la intendencia local con el fin de demandar la regularización de pagos de tributos atrasados.
Varios negocios fueron clausurados y otros están intimados al pago perentorio de las obligaciones a pesar, advirtieron sus propietarios, de la “angustiante situación económica financiera que generó la parálisis por las medidas de aislamiento en prevención del avance del coronavirus”, comentaron a LA GACETA.
“No se entiende que mientras a nivel nacional se adoptan medidas que apuntan a dar alivio a PyME y otras empresas como la nuestra, afectada por la pandemia, en este municipio se haga todo lo contrario: castigar a los que estamos al límite del quebranto”, se quejó Horacio Pilo.
El hombre, propietario de El Rincón del Salame y La Herradura, dijo que la dirección de comercio local está exigiendo, entre otras obligaciones, el pago del CISI, el doble sellado y el re-empadronamiento del negocio. “Aquí, sin turismo, los que venden alimentos sobreviven con lo que se vende a los lugareños. Y eso es apenas para tener con qué alimentarnos”, advirtió. Agregó que hay diligencias como la del re-empadronamiento, que se deben realizar en la capital y en estos momentos no se las pueden hace a causa de las restricciones que persisten en la circulación y en el funcionamiento de oficinas administrativas.
Pilo como otros comerciantes observaron que el intendente tafinisto Francisco Caliva debería estar en estos momentos más abocado a estudiar la forma en que se puede recuperar el turismo, antes de focalizarse en castigar a quienes necesitan trabajar para poder cumplir con sus obligaciones con el Estado.
En Tafí del Valle varios negocios dedicados a la venta de artesanías y otros productos regionales se vieron obligados a reconvertirse ante la ausencia del turismo. Así, apuntando al consumo local, varios de la Avenida Perón ahora se dedican a la venta de frutas, verduras y artículos de limpieza.
Esta semana, el jefe municipal y los delegados de El Mollar, Jorge Cruz; de Amaicha, Paul Caillou; de Colalao del Valle, Gustavo Morales, y de San Pedro de Colalao, Walter Mamaní pidieron a la ministra de Gobierno, Carolina Vargas Aignasse, que promueva la apertura de bares y de restaurantes en los Valles, con el fin de reactivar la actividad comercial. El propio Caliva manifestó que “le planteamos a la ministra la posibilidad de que los bares en todo Tafí del Valle puedan abrir de 9 a 18 horas, ya que por cuestiones climáticas después de ese horario hay menos movimiento”.
Esta situación causó desconcierto y molestia entre los hombres de negocio de la zona que, en los últimos días, han sido intimados al pago de la deuda impositiva.
“Ni un peso”
La secretaria de Gobierno de la municipalidad, Beatriz Centeno, dijo que las demandas que se lanzaron están dirigidas a los comerciantes dedicados a las ventas de comestibles.
“Ellos nunca dejaron de trabajar porque atendieron las exigencias del consumo local. En consecuencia están en condiciones y obligados a pagar sus tributos”, advirtió. Centeno aclaró que la intendencia está dispuesta a discutir una forma de pago con los que muestran disposición a cumplir.
“Hemos convocado para el martes a una reunión con todos los comerciantes. Ahí vamos a discutir una salida a la situación que se suscitó en la economía local a causa del coronavirus”, adelantó.
La funcionaria dijo que la situación de las arcas de la intendencia es “angustiante” al haberse paralizado el turismo que es el motor de la economía del lugar. “No se recauda un peso y hay que cumplir con el despliegue de los servicios públicos y algunas obras. Eso tienen que comprender los que en ningún momento dejaron de trabajar desde que se inició el aislamiento social y preventivo”. planteó Centeno.
La secretaria de Gobierno sostuvo que la intendencia, con el Comité de Emergencia de la provincia (COE), estudia un protocolo para la apertura del turismo en el lugar. “Necesitamos con urgencia reactivar la economía de ésta villa turística. Pero no queremos terminar introduciendo la covid-19 en la comunidad. Sería catastrófico. De ahí que se está haciendo un análisis minucioso de lo que vamos a hacer para evitar problemas”, fundamentó.
En el ex Pacto Social
El municipio de Tafí del Valle es uno de los que tienen garantizado el pago de sueldo de su personal a través del Pacto Social. Por ese concepto percibe mensualmente cerca de $ 37 millones, según los últimos datos del Ministerio del Interior de la provincia.
En razón de registrar una población de 5.347 habitantes, por cada uno se le acredita $ 6.928. Es decir que es el que más percibe en función de la cantidad de pobladores.
En segundo lugar se ubica Monteros con un monto por habitante de $ 2.293.
La municipalidad de la villa veraniega debe atender la obligaciones salariales de una planta estimada en 500 trabajadores. Aunque carece de un último registro concreto sobre la cantidad de comercios que funcionan en el lugar, la secretaria de Gobierno dijo que la cifra es inferior a la de Monteros y Aguilares.
La recaudación promedio es de $ 12 millones anual y está en función del movimiento turístico. Para la zona el mayor perjuicio son los vendedores ambulantes que proliferan en las temporadas altas de turismo y luego se van, explicaron desde la Municipalidad tafinista








