Conocer, para una adecuada fertilización

A partir del resultado de análisis del suelo se pueden calcular dosis y nutrientes.

EN PARALELO. Junto al estudio del suelo se sugiere analizar el agua de riego. EN PARALELO. Junto al estudio del suelo se sugiere analizar el agua de riego.
13 Junio 2020

El análisis de suelos agrícolas destinado a un determinado cultivo es una herramienta fundamental para un correcto programa de fertilización. Se trata de una técnica compleja, que une diversos métodos analíticos con sus respectivas extracciones. Básicamente, remueve los nutrientes más importantes del suelo (nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, sodio, azufre, boro, hierro, cinc y manganeso), y mide su disponibilidad para la planta. El análisis de los suelos también mide el pH de estos, que está directamente relacionado con su disponibilidad de nutrientes.

A partir de la información obtenida se puede hacer un cálculo de la cantidad de fertilizante a aplicar, según el destino del suelo. La ventaja de realizar un análisis de suelos es que el programa de fertilización se hace sobre la base de lo que la planta requiere y, de ese modo, se disminuye la pérdida de fertilizantes.

La profundidad normal para la toma de muestras es de 15 cm a 30 cm en una superficie recientemente establecida. Y el número de muestras debe ser representativo del área. La muestra a enviar al laboratorio de análisis es una mezcla de 10 a 15 submuestras.

El agua

Resulta importante considerar que hacer un análisis de suelos agrícolas es tan importante como realizar un análisis del agua de riego, porque la relación de absorción de sodio (RAS) y la conductividad eléctrica (CE) del agua de riego pueden afectar la estructura del suelo. Considerando que el sodio tiene un efecto dispersante de las partículas de suelo; y las sales, un efecto floculante en estas.

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